04 abril 2017

Domingo de Ramos; Moniciones 1

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SALUDO del SACERDOTE
El amor de Dios nuestro Padre, manifestado para siempre en Jesús, a quien vamos acompañar en esta Semana Santa, en su entrada en Jerusalén, en su muerte y humillación, en su entrega y en su resurrección, esté con todos vosotros…
Monición
Ya estamos. Hemos llegado. Son los DÍAS santos, inmensos, impresionantes: días cargados de misterio de Dios, del AMOR: un hombre entrega TODA SU VIDA en favor de los demás. Al final de los días se nos dirá que Él es el camino, la puerta de la PASCUA, de la liberación.
La SEMANA SANTA es el anuncio de la PASCUA. Ha terminado ya el recorrido cuaresmal y es la hora de la verdad, querámoslo asumir o no: estamos con Él o “pasamos” de Él. Es un examen decisivo.

El DOMINGO de RAMOS es la puerta de esta semana, cargada de fuerza y de significado. HOY aclamamos a Cristo Jesús: Él es nuestro Salvador, el Mesías. Los próximos días habrá que ACOMPAÑARLE para descubrir en profundidad su forma de vivir, de entregarse e, incluso, de morir. Es necesario.
¡ FELIZ y “CRISTIANA” SEMANA SANTA!
(No olvidemos que hay “Semanas Santas”
que tienen muy poco de “cristianas”).

(B)
Comienza la Semana Santa. Lo hacemos recibiendo a Jesús con nuestros ramos, como los de su tiempo. Pero detrás del recibimiento hay posturas y actitudes personales. No es un acto infantil, aunque traigamos a los niños a participar alegremente de esta fiesta. Hay un interrogante serio y profundo sobre nuestra relación con Jesús y su mensaje. ¿Seguiremos con Él más allá del entusiasmo inicial, cuando los problemas se hagan presentes y no terminemos de entender a Dios?
BENDICION DE LOS RAMOS
MONICIÓN: Comenzamos esta celebración, bendiciendo las palmas y los ramos para conmemorar la Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén.
Con ramos y palmas, con cánticos y aclamaciones, queremos expresar nuestra actitud de fe, conversión y adhesión a Jesucristo.
Ahora bendecimos las palmas y los ramos.

BENDICIÓN DE LOS RAMOS:
Oremos. Dios y Señor nuestro, bendice X estos ramos, y, a cuantos vamos a acompañar a Cristo aclamándolo con cantos; concédenos entrar en la Jerusalén del cielo guiados por Él. Que vive y reina por los siglos de los siglos.
MONICIÓN A LA PROCESIÓN
El sentido de la procesión es acompañar a Jesús, pero no sólo en este momento.
Este “acompañar a Jesús” lo hacemos realidad en la cercanía con los crucificados de la tierra, con los que sufren a causa de las guerras, de las injusticias, del hambre…; esto es, en el compromiso concreto y real con cuantos siguen sufriendo hoy en nuestro mundo. Caminemos junto a Jesús, para aprender de Él.

Procesión y canto:
Oración:
Señor, libra nuestro corazón de la indiferencia.
Que no pasemos de largo ante los abandonados de todos,
que no volvamos la espalda a los que demandan ayuda,
que no callemos ante la injusticia y el mal de los otros,
que no abandonemos a los desesperados y perseguidos.
Danos, Señor, entrañas de misericordia,
para que seamos solícitos con todos los seres humanos,
para que nos acerquemos a los que todos rehuyen,
para que tendamos la mano a los caídos,
para que corramos en busca de los que huyen,
para que tengan nuestra palabra los olvidados de todos.
Te lo pedimos a Ti, Jesús, que vives y reinas…

Escuchamos la Palabra de Dios
Lectura del profeta Isaías
Mi Señor me ha dado una lengua de iniciado, para saber decir al abatido una palabra de aliento. Cada mañana me espabila el oído, para que escuche como los iniciados. El Señor Dios me ha abierto el oído; y yo no me he rebelado ni me he echado atrás.
Ofrecí la espalda a los que me golpeaban, la mejilla a los que mesaban mi barba. No oculté el rostro a insultos y salivazos. Mi Señor me ayudaba, por eso no quedaba confundido; por eso ofrecí el rostro como pedernal, y sé que no quedaré avergonzado.

Palabra de Dios
Salmo: Oh Dios, ¿Por qué nos has abandonado?