14 marzo 2017

III Domingo Cuaresma: Liturgia 1


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DOMINGO 19 DE MARZO DE 2017
DOMINGO IIIº DE CUARESMA

PREPARACIÓN: 
Antes de la salida del celebrante

La Iglesia celebra hoy el tercer domingo de Cuaresma: este tiempo propicio para que meditemos en la vida de la gracia, en la que debemos crecer muriendo totalmente al pecado, única forma de alcanzar, junto con Cristo, la resurrección.

AMBIENTACIÓN: 
Luego del saludo inicial y antes del acto penitencial

El Señor hoy nos muestra el agua, símbolo de vida y señal de sus bendiciones; símbolo de la vida espiritual, de la salvación que trae Cristo para saciar esa sed de verdad, de amor, de felicidad, de gozo, de eternidad, que tiene el hombre y que sólo puede ser saciada por el mismo Dios.

1ª. LECTURA:  (Ex 17, 3-7)     (Ver texto)

En este relato del Antiguo Testamento, escuchamos cómo el poder de Dios se manifiesta a su pueblo en un momento crucial de su marcha por el desierto.


SALMO RESP.:      (94, 1-2. 6-9)    (Ver texto)

                    R.   Cuando escuchen la voz del Señor,
                           no endurezcan el corazón.

2ª. LECTURA:     (Rm 5, 1-2. 5-8)     (Ver texto)

El Apóstol nos expresa la plena esperanza de los cristianos, porque el amor de Dios se ha derramado colmadamente sobre nosotros.

EVANGELIO:    (Jn 4, 5-42)    (Ver texto)

En el santo Evangelio escuchamos al mismo Jesús, que en la Samaritana nos promete a todos el agua viva, para que bebiendo de ella, ya nunca más tengamos sed.

ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Y ahora hermanos, reunidos por la Palabra y la Eucaristía, oremos al Padre por las necesidades de todos los hombres, pidiéndole muy sinceramente que nos ayude en este camino de conversión de nuestras vidas, que hemos emprendido.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"SEÑOR, ESCÚCHANOS Y DANOS EL AGUA VIVA"

Padre nuestro, porque queremos que el mundo escuche en la palabra y el Magisterio de la Iglesia y del Santo Padre, a tu Hijo que hoy nos habla y nos trae de la fuente de la vida el agua que calma la sed, te pedimos...

Padre nuestro, porque queremos que toda nuestra Iglesia diocesana camine hacia la salvación que nos trae tu Hijo, con una sed profunda, y rogando que nos de a beber el agua viva que ha prometido a los suyos, te pedimos...

Padre nuestro, porque necesitamos que todos los habitantes de nuestra patria, hagamos realidad en nuestras vidas el mensaje del Evangelio, y así transformemos nuestra nación en una patria de amor, de justicia, de libertad y de paz, te pedimos...

Padre nuestro, porque queremos que todos los que sufren, por el ofrecimiento de su dolor, encuentren la alegría de ser asociados a la Pasión de tu Hijo, para alcanzar con Él la resurrección, te pedimos...

v Padre nuestro, por toda nuestra comunidad, para que como la Samaritana, abiertos al cambio de vida y a la gracia, y a pesar de nuestros pasados errores, arrepintiéndonos sinceramente, estemos dispuestos a recibir tu gracia, a convertirnos y ser instrumentos para que Cristo llegue a muchas almas, te pedimos...

CELEBRANTE:

Padre misericordioso, que no cesar de darnos pruebas de tu amor, escucha lo que con fe te hemos pedido y derrama en nosotros tu fuerza para poder realizarlo. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.

PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Si junto a las ofrendas no presentamos al Padre un real compromiso de renovación total de nuestras vidas y de seguimiento de su Hijo, no seremos mejores que los fariseos del tiempo de Jesús.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

DIÁLOGO DEL PREFACIO:
Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Renovamos una vez más nuestra acción de gracias a Dios, que sin ningún merito nuestro, nos conduce hacia la comunión total con su Hijo. Con alegría, con fidelidad, con esperanza, cantemos su amor.

COMUNIÓN:

Hemos recibido la palabra de Jesús, y ahora él mismo nos invita a la mesa de su propio Cuerpo, con el que quiere alimentarnos, ya que Él es el Agua Viva que podrá saciar nuestra sed de vida eterna.

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado, pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:


Este camino de Cuaresma es el que puede alcanzarnos la felicidad que tanto anhelamos, pero depende de la sinceridad y profundidad con que asumamos esta tarea de conversión, el que realmente alcancemos la resurrección y la vida.