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26 marzo 2017

El itinerario del creyente

1. El relato del ciego de nacimiento hace ver el itinerario ascendente del ciego (de la ceguera a la visión) en contraste con el de los fariseos (de la visión a la ceguera). Frente al reconocimiento ascendente que hace el ciego de la persona de Jesús: «hombre de Dios», «profeta», «Señor», surgen diferentes dudas o rechazos presentados por los interlocutores, a saber, vecinos, familiares y fariseos. El ciego es figura del pueblo reducido a impotencia por la opresión de sus dirigentes; es un sub-hombre, un pobre marginado que puede liberarse y transformarse. La curación del ciego es como una nueva creación: barro o tierra, saliva o energía vital y lavatorio o integridad humana total, puesto que llega a ver y a conocer. El ciego se libera superando diferentes pruebas.
 

2. La primera reacción proviene de los «vecinos», los cuales —próximos al ciego mendicante y testigos inmediatos de lo que ocurre— conocen desde fuera, están mal informados, tienen juicios poco sólidos y están llenos de miedo; no son libres. La segunda reacción proviene de los «padres» del ciego, los cuales creen, pero no se atreven a dar testimonio personal, por «miedo a los dirigentes judíos». La sangre y la raza atenazan con frecuencia. La tercera reacción es la de los «fariseos», guardianes de la ortodoxia y las tradiciones. Se interrogan, pero no creen. Parece que aceptan el hecho de la curación, incluso indagan, pero niegan su adhesión, no tienen interés por la verdad. La cuarta reacción es la del mismo «ciego», que da su plena adhesión a Jesús. Su respuesta a los fariseos es contundente: «Es un profeta». Ha calado en el significado de la palabra y del gesto de Jesús. Este testimonio, firme y personal, representa a los que se interrogan, creen y dan testimonio.
 
3. No hay conversión cristiana ni auténtica fe sin encuentro personal con Jesús. Ser cristiano significa entrar en comunión con Dios a través de la persona de Cristo, luz del mundo. Exige testimoniar las obras del Enviado a partir de una experiencia personal cristiana entroncada con la vida misma. Supone pasar de las tinieblas a la luz, adquirir una nueva lucidez. Para llegar a conocer a Cristo con lucidez se impone un itinerario que entraña dificultades, a causa de diferentes confrontaciones.
REFLEXIÓN CRISTIANA:
¿Con qué actitud de este evangelio me identifico?
¿Soy capaz de dar testimonio de fe en circunstancias adversas?
Casiano Floristán