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09 febrero 2017

Domingo 12 febrero: Homilías variadas


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1.- NUESTRO COMPROMISO DE AMOR A TODOS

Por José María Martín OSA

1.- El Señor está junto a mí. La enseñanza del libro del Eclesiástico deja bien claro que el mal no procede de Dios, sino que tiene su causa en la libertad del hombre únicamente. Dios no quiere jamás el mal. Si éste se da, lo castiga. Ante el hombre siempre está la posibilidad de la vida o la muerte (pecado). El hombre, si quiere, puede optar por la primera, pero, si elige el pecado, la responsabilidad es sólo suya. Libertad y responsabilidad del hombre. Moisés decía a su pueblo: "Ante ti están la muerte y la vida; tú escogerás". En medio de las dificultades, sabemos que Dios nos ayuda. Se dice que el gran filósofo y científico Blas Pascal recitaba diariamente el Salmo 118. Después de una larga noche de espera y vigilia orante en el templo, cuando aparece en el horizonte la aurora e inicia la liturgia, el fiel está seguro de que el Señor escuchará a quien ha pasado la noche orando, esperando y meditando en la Palabra divina. Confortado por esta certeza, ante la jornada que se abre ante él, ya no temerá los peligros. Sabe que no lo alcanzarán sus perseguidores, que lo asedian a traición, porque el Señor está junto a él.


3.- Reconciliación sincera. Jesús nos llama hoy a ir más allá del legalismo: «Os digo que si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los cielos». La Ley de Moisés apunta al mínimo necesario para garantizar la convivencia, pero el cristiano ha de procurar superar este mínimo para llegar al máximo posible del amor. Lo que hoy nos enseña Jesús es a no creernos seguros por el hecho de cumplir esforzadamente unos requisitos con los que podemos reclamar méritos a Dios, como hacían los maestros de la ley y los fariseos. Más bien debemos poner el énfasis en el amor a Dios y los hermanos, incluso a los enemigos, amor que nos hará ir más allá de la fría ley y a reconocer humildemente nuestras faltas en una conversión sincera. Hay quien dice: ‘Yo soy bueno porque no robo, ni mato, ni hago mal a nadie’; pero Jesús nos dice que esto no es suficiente, porque hay otras formas de robar y matar. Podemos matar las ilusiones de otro, podemos menospreciar al prójimo, anularlo o dejarlo marginado, le podemos guardar rencor; y todo esto también es matar, no con una muerte física, pero sí con una muerte moral y espiritual. El Señor nos llama a ser personas consecuentes: “Deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano”, es decir, la fe que profesamos cuando celebramos la Liturgia debería influir en nuestra vida cotidiana y afectar a nuestra conducta. Por ello, Jesús nos pide que nos reconciliemos con nuestros enemigos. Un primer paso en el camino hacia la reconciliación es rogar ellos, como Jesús nos pide. Si se nos hace difícil, entonces, sería bueno recordar a Jesucristo muriendo por todos.

4.- "El mundo no necesita más comida, necesita más gente comprometida" Este es el lema que Manos Unidas nos propone para la Campaña Contra el Hambre de este año. Según Naciones Unidas, en el mundo 795 millones de personas no tienen alimentos para saciar su hambre, mientras que tiramos a la basura la tercera parte de la comida… Esta campaña se enmarca en el trienio de Lucha contra el Hambre (2016-2018) en el que Manos Unidas está trabajando para dar respuesta a las causas y problemas que provoca en el mundo. Para Manos Unidas, solucionar esta lacra pasa por acompañar a los más pobres, reforzar el derecho a la alimentación de los pequeños productores, contribuir al cambio hacia unos sistemas alimentarios más justos y educar para una vida solidaria y sostenible. Durante todo el año 2017, Manos Unidas hará hincapié en tres cuestiones esenciales y urgentes para acabar con la pobreza y el hambre en el mundo como son el desperdicio de alimentos, la lucha contra la especulación alimentaria y el compromiso con una agricultura respetuosa con el medio ambiente que asegure el consumo local. La fraternidad -solidaridad- constituye lo más típico del culto cristiano. No olvidemos que la palabra "liturgia" se deriva de un verbo griego que significa "servir". Si lo tenemos en cuenta, estaremos haciendo “la voluntad del Señor” como nos recuerda la lectura del Eclesiástico y el Salmo 118.

2.- JESÚS LO QUIERE TODO Y DE VERDAD

Por Antonio García-Moreno

1.- SI QUIERES... Libres, capaces de hacer el bien o de hacer el mal. Tenemos ante nosotros, de forma continua, dos caminos: uno que nos aleja de Dios, otro que nos acerca a Él. Uno, es verdad, fácil de recorrer, cómodo de andar, atractivo a nuestros ojos. El otro empinado, duro y estrecho, poco apetecible a nuestro espíritu de sibaritas. Pero ya sabemos por la fe, y por la experiencia muchas veces, que al término del camino ancho nos aguarda la tristeza, el fracaso, la angustia, la muerte. En cambio, después de recorrer el camino duro encontramos la paz, la alegría, la esperanza, la vida.

"Ante ti están puestos fuego y agua, echa mano a lo que quieras; delante del hombre están muerte y vida: le darán lo que él escoja". Sí, Dios ha querido ser justo con nosotros, quiere darnos lo que merezcamos... Y al mismo tiempo, como haciendo trampa y llevado de su misericordia, ha prometido ayudarnos, venir a nuestro lado cuando le llamemos con fe y confianza, ha prometido darnos su gracia, sin dejar por eso de premiar el éxito final que con su ayuda y nuestro pobre esfuerzo consigamos

Dios es inmensamente sabio, infinitamente poderoso. Él es capaz de hacer libre al hombre, de darle una voluntad apta para la lucha, para querer, para decidirse por una cosa o por otra. Querer, intentar, poner los medios. Y es esa voluntariedad, esa intención lo que determina la bondad o la maldad de nuestros actos. Tanto es así que si intentando, de buena fe, hacer algo bueno, resulta algo malo, Dios mirará a lo que intentamos y no a lo que hicimos.

Pero no pensemos que entonces no hay por qué conseguir nada efectivo, bastando con intentarlo. Dios sabe cuándo realmente queremos y cuándo sólo deseamos sin más algo por lo que no ponemos afán y esfuerzo. Es decir, que Dios sabe de verdad cuál es nuestra intención. Y hasta qué punto estamos actuando con sinceridad o con engaño. A Dios no se le puede despistar como despistamos a los hombres. "Los ojos de Dios ven las acciones, Él conoce todas las obras del hombre; no mandó pecar al hombre, ni deja impunes a los mentirosos".

2.- EXIGENCIAS DE CRISTO.- Hay quien ha considerado a Jesucristo como un revolucionario, un inconformista que echó por tierra los fundamentos de la sociedad de su tiempo. Pero en el fondo, al pensar así, lo que se intenta es justificar la propia postura de los que se empeñan, con razón o sin ella -no se trata de juzgar a nadie-, en derrocar el poder constituido. Ante aquellos que, ya en su tiempo, pensaban así de su misión, el Señor advierte con claridad y firmeza que Él no ha venido a derogar la Ley, sino a darle cumplimiento. Debido a esa actitud, respeta y reconoce la autoridad constituida, aunque la critique con energía en algunas ocasiones, porque no cumplían lo que ellos mismos mandaban, o porque se servían del poder para su provecho personal. Por eso les dice que hagan lo que ellos dicen, pero no lo que hacen.

Jesús, además sienta un principio que es interesantísimo y fundamental a la hora de la verdad: dar importancia incluso a los preceptos menos importantes, el valorar en definitiva las cosas pequeñas. Esto nos recuerda lo que en otra ocasión nos dice, al hablarnos de los siervos que entran en el Reino por haber sido fieles en lo poco, que por eso precisamente entran en el gozo de su Señor. Es como la fórmula de la aprobación divina para el hombre justo. Desde el punto de vista práctico es un hecho evidente que el que cuida los detalles, no descuida lo más grave. También es cierto que el resultado final es la suma de los pequeños esfuerzos de cada momento. Si en cada instante se hace bien lo que hay que hacer, al final la obra será perfecta. Por otra parte, lo que depende realmente de nosotros es lo pequeño, ya que nuestra vida transcurre por cauces sencillos y habituales. Por esto es ahí donde tenemos que luchar, ahí donde hay que demostrar el amor de Dios, ahí donde ha de cuajar nuestro afán de entrega.

Otro punto a destacar en este pasaje es el de la exigencia radical que el Señor ordena en la práctica de la virtud de la castidad. En la Ley se mandaba no cometer adulterio. Jesús va más allá y advierte que quien miró con malos ojos a una mujer, ya ha cometido adulterio en su interior. El interior del hombre, lo que hay en su más recóndita intimidad, eso es lo que cuenta a los ojos de Dios, la intención y el deseo consentido. Jesús que se nos entrega del todo y nos promete el todo, también lo quiere todo y de verdad. No se conforma con las apariencias, con un formalismo sin vida ni vibración.

3.- EL AMOR DA PLENITUD A LA LEY

Por Gabriel González del Estal

1.- No he venido a abolir la Ley o los profetas, sino a dar plenitud. Cumplir la ley en plenitud es cumplir el espíritu de la ley, no siempre la letra de la ley. Es el mismo san Pablo el que lo dice, en su carta a los Corintios: la letra mata, mas el espíritu vivifica. La Ley de Moisés era la misma para todos los judíos, pero cada judío era una persona particular, con sus circunstancias temporales y espaciales propias. Para entender pronto y bien cómo entendía Jesús la Ley basta con que consideremos los problemas que tuvo Jesús con los escribas y fariseos a la hora de aplicar la ley del sábado. Todos sabemos que para Jesús el sábado era para el hombre, no el hombre para el sábado. Jesús sí cumplía la ley del sábado cuando curaba a un enfermo en sábado, aunque, a veces, lo hiciera en unas circunstancias que quebrantaban la literalidad de la ley. Lo mismo podemos decir de los ejemplos que hoy, en el evangelio de este domingo, pone el mismo Jesús, dirigiéndose a sus discípulos. No basta con no matar, para cumplir el quinto mandamiento, se trata de no ofender al prójimo y de poner mucho amor en nuestro trato con él. Tampoco es suficiente para la persona casada no cometer adulterio material y físico con otra persona que no es su esposa o esposo, el sacramento del matrimonio exige a los esposos amarse, como Cristo ama a su Iglesia. Cumplir la ley es cumplir el espíritu de ley, porque, como hemos dicho, la literalidad de la ley no puede tener en cuenta cada caso particular, en cambio el espíritu de la ley sí tiene en cuenta a cada persona, porque el espíritu es amor y el amor sí mira, en concreto, el bien integral de cada persona en particular. Amemos nosotros la ley, intentemos cumplir todas las leyes justas, pero sabiendo siempre que cumplir una ley es cumplir el espíritu de esa ley, que no puede ser otro que el amor a cada persona particular. Si, en misa, cuando vas a comulgar, te acuerdas de que has ofendido a algún hermano tuyo a quien tienes junto a ti, reconcíliate con tu hermano antes de comulgar. Cumplir una ley con amor es cumplir esa ley en toda su plenitud.

2.- Si quieres, guardarás sus mandamientos, porque es prudencia cumplir su voluntad… Ante ti están fuego y agua, echa mano a lo que quieras. En este texto del libro del Eclesiástico aparece el problema de la libertad humana. Dios quiere que le amemos y cumplamos sus leyes, no a la fuerza, sino libremente. Sabemos que somos de barro, que somos débiles, que nuestra voluntad es frágil y quebradiza, pero esto no nos impide actuar con libertad. No es una libertad absoluta, porque ya nacemos fuertemente inclinados al mal, pero, con la ayuda de Dios, podemos superar nuestras malas inclinaciones y actuar de acuerdo con nuestra recta conciencia. Necesitamos la gracia de Dios para obrar el bien, pero Dios no niega a nadie su gracia, si sabemos pedírsela con insistencia y humildad. Obremos como personas libres, dirigidas por el amor de Dios, más que por el temor, como personas libres, dirigidas por su gracia, como nos dice san Agustín en su Regla.

3.- Hablamos, entre los perfectos, una sabiduría que no es de este mundo. Esta sabiduría de la que habla san Pablo es la sabiduría de Dios, una sabiduría que Dios nos da a través de su Espíritu. Cristo es el Espíritu de Dios y, en consecuencia, siempre que actuamos según el Espíritu de Cristo actuamos según el Espíritu de Dios. Los cristianos lo tenemos muy claro en la teoría: actuamos con sabiduría divina siempre que actuamos con la sabiduría de Cristo. Actuar como cristiano es actuar dirigidos por el espíritu de Cristo. Y como Dios es Amor, según nos dice repetidamente san Juan, si actuamos dirigidos por el amor, actuamos dirigidos por Cristo, es decir, actuamos con sabiduría divina. La ley de Cristo es el amor de Cristo, un amor que se manifestó sobre todo en la cruz de Cristo. Aceptemos las dificultades de la vida, aceptemos la cruz de la vida y hagamos todo con amor y por amor y así Dios nos dará “lo que ha preparado para los que le aman, algo que ni el ojo vio, ni el oído oyó”.

4.- ¡NO TODO VALE!

Por Javier Leoz

Dice una conocida sentencia: “Una cosa no es justa por el hecho de ser ley. Ha de ser ley porque es justa”. El hombre, que anhela su propia libertad (sin más límites que la propia conciencia) está inclinado a rechazar todas aquellas normas, o mínimas pautas, que vayan en contra de esa idea: yo soy dueño de mi vida, de mi historia y de todo lo que pienso y realizo. ¿O no es así? ¿No hay una práctica rebeldía del hombre contemporáneo a todo lo que se le impone como ley?

1.- El evangelio de este domingo VI nos viene estupendamente. Frente al “todo vale” que, en cierta manera nos propaga el mundo, Jesús nos dice el “pero yo os digo”.

-Frente al aborto (porque el ser humano es dueño de su propio cuerpo), el Señor nos recuerda que –el 5º mandamiento- sigue tan vigente como lo conoció y escuchó Moisés: “¡No matarás! “Y que, la vida, viene de Dios y, sólo Dios, puede disponer de ella.

-Frente al olvido o la marginación de los más mayores (cuando la sociedad afirma que ya han cumplido), el Señor nos trae a la memoria el 4º punto de lo revelado por Dios en el Monte Sinaí “honrarás y respetarás a tus padres”.

-Frente a la opulencia (en contraste escandaloso con los países más pobres), en este día de Manos Unidas que lucha por el desarrollo de los pueblos más desfavorecidos y hambrientos, el Señor nos lleva al segundo mandamiento: “amarás al prójimo como a ti mismo”.

-Frente al intento de absolutizar leyes y normas que siendo indignas se exigen a todas las personas sin derecho a objeción de conciencia (como recientemente reclamaba el Papa Benedicto XVI), Jesús nos recuerda que, sólo Dios, es digno de ser adorado y de ser tenido como suprema ley a favor del hombre.

2.- La Palabra de Dios, sus leyes, no son ningún adorno para la humanidad. Es la constatación de un hecho real: muchos de los que creemos en el Señor no tenemos orientada suficientemente, y con fortaleza cimentada, nuestra vida en el Reino de Jesús. Dios, y es así, no es ningún adorno: si su Ley fuera cumplida muchos dramas del mundo serían superados.

3.- Jesús no quiere esclavos de su Reino. Hay un dicho que dice algo así “la letra con sangre entra”. La ley del Señor, desde el momento en que está sustentada en el amor, requiere discípulos libres (no obligados), con luz propia (no con imitaciones), con sal y picante (no derretidos o vencidos). A nadie se nos obliga a creer y, por lo tanto, cumplir la voluntad de Dios, esperar en El y en sus promesas nos lleva a la siguiente conclusión: vivir según Dios es un gran regalo. Un privilegio que el Señor nos recuerda en el evangelio que acabamos de escuchar.

Cristo que sabe cómo se está con Dios metido en el corazón, desea para nosotros lo mismo: la felicidad auténtica. ¿Y cómo se alcanza? Sirviéndole con alegría y con prontitud, con entusiasmo y con diligencia, con perfección y con humildad.

4.- Iba un peregrino camino de Compostela y, en un anochecer, mirando hacia las estrellas preguntó: “Señor; ¿qué quieres de mí? Vivo según tu Palabra y camino por tus sendas. Te busco…y no sé si acabo de encontrarte. Una voz, desde lo más profundo del silencio le contestó: “te quiero a Ti”.

Esta es la ley del Señor. Sus mandamientos están encaminados precisamente hacia ello: a un encuentro real, misterioso y personal entre Dios y el hombre.

5.- QUE NO SEA REBELDE, SEÑOR

A tu  Palabra, pues ella me ilumina

me enseña  los caminos hacia tu Reino

A tu  presencia, pues contigo y en Ti,

encuentro la  felicidad plena

la dicha  verdadera y las razones para vivir



QUE NO SEA REBELDE, SEÑOR

A tus leyes,  pues con ellas,

podré ser  libre de verdad

sin  someterme a otras, que en el mundo,

son injustas  y caprichosas



QUE NO SEA REBELDE, SEÑOR

A tu  voluntad, para no ser esclavo de nadie

y  sirviéndote a Ti, pueda descubrirte

en mi  entrega sencilla pero sincera a los demás



QUE NO SEA REBELDE, SEÑOR

A tu  proyecto sobre mí,

y llevar a  buen puerto

lo que, mis  débiles fuerzas, me permitan



QUE NO SEA REBELDE, SEÑOR

A tus  exigencias en la vía hacia la perfección

A tu  corazón, para moldear el mío frío y duro

A tu  llamada, para no olvidarme

de lo mucho  que, hoy siempre, me amas.

Amén.

5.- DEL HAMBRE AL DIVORCIO

Por Ángel Gómez Escorial

1.- Las lecturas –todas-- que acabamos de escuchar, junto con la Jornada contra el Hambre en el Mundo que celebramos hoy, marcan, fuertemente, nuestra impronta de hoy. El comentario general es atractivo pero, sin duda, difícil y duro. Manos Unidas, benemérita y pujante institución de la Iglesia Católica nos comunica el lema de su campaña este año: “El mundo no necesita más comida, necesita más gente comprometida". Y tiene su miga la frase porque nos dice que no hay que engañarse, que las soluciones para esa plaga inhumana que es el hambre han de ser todos, con trabajo, y que las promesas ya no valen. Hay, además, novedades funestas que rodean las causas gestores del hambre del mundo: el encarecimiento de precio de los alimentos en todo el mundo por haberse convertido las materias primas básicas en la alimentación en “comodities”, en figura especulativa, está incrementando el hambre y está socavando la paz en el mundo.

2.- Puede entenderse, entonces, que si esto lo sufren países de desarrollo medio como puede ser todo el Norte de África y el Medio Oriente, habrá que pensar que ocurre en el África profunda donde el hambre es endémico. Y este primer comentario nos lleva a afirmar tajantemente que no se trata sólo de atender con envío de alimentos a los hermanos que mueren de hambre, hay atajar el problema de raíz e impedir que lo básico, lo fundamental y mínimo para la vida, se convierta en materia de especulación de los mercados. Aquí ya, tal vez, no es cuestión de alinearse con el capitalismo o el anticapitalismo, se trata de evitar –hoy, no mañana— que muchos mueran de hambre mientras que unos pocos se enriquecen mediante un juego de “futuros”, de especulación sobre precios futuros de los alimentos que, simplemente, tiene característica de crimen consentido. Seamos, pues, coherentes en profundidad. Ayudemos en lo que podamos a Manos Unidas para que cumpla su maravillosa misión, siempre más partidaria de educar que de donar por donar, pero, por supuesto, transformemos nuestro pensamiento y corazón para que evitemos los excesos especulativos que, sin duda, también nos afecta a nosotros mismos. Porque sufrimos una crisis severa originada en unas prácticas de la llama “ingeniería financiera” que hay ahogado nuestra evolución social y económica.

3.- El leccionario nos presenta un texto muy largo del evangelista Mateo con párrafos de los que se pueden prescindir en su lectura. Y ojalá que hayamos optado en nuestra asamblea eucarística por leer todo el texto. Y es que Jesús de Nazaret, siguiendo con el Sermón del Monte, nos presente enseñanza profunda y actual. Muy completa además y en la que hemos de reflexionar. Personalmente quiero referirme a dos aspectos: la vigencia del Antiguo Testamento y la fidelidad matrimonial como camino de estabilidad solidaria. Veamos: Hay muchos cristianos que, casi, detestan la narración del Antiguo Testamento. Otros no lo entienden. Y una mayoría creen que es una “servidumbre obligada” pero no muy necesaria. Y ello contrasta con la firmeza y solemnidad con que Jesús dice que no ha venido a abolir la ley y los profetas, sino a darle cumplimiento. Y que aquel que se salte uno de los preceptos menos importantes de la Ley, será ya él mismo el menos importante. Realmente, la ley de Moisés la tenemos presente todos los días. Y ahí están los Diez Mandamientos de la Ley de Dios, que son la base primera de nuestro comportamiento ético y moral. Jesús ha venido a ampliar y modernizar toda esa ley, tal como ha dicho en el largo recorrido de las frases que comienzan por “se dijo por los antiguos”, Y terminan con “pero yo os digo…”

4.- Conservamos, a su vez, el Libro Santo, la Biblia de los Setenta, versión griega de la que sirvieron los conversos gentiles del judaísmo y también los nuevos cristianos. La Ley y todas sus tildes están ahí. Todo ello no hace otra cosa que preparar la llegada de los preceptos de amor que nos comunica Jesús. Y, por supuesto, se nos muestra la condición profética de unos textos que esperaban con emoción la llegada del Mesías. Es posible que algún relato cruel del Antiguo Testamento choque con el amor y mansedumbre que muestra Jesús de Nazaret, pero ¿puede uno olvidarse, por ejemplo, del Cantar de los Cantares o del relato poético y maravilloso de la creación del mundo en el Libro del Génesis? ¿O, asimismo, del ejemplo de amistad de Dios con Moisés en el Éxodo? Y ahí está el Libro de la Sabiduría, los Proverbios o ese camino total de “oración fuerte” como son los Salmos. El Libro de Tobías es una maravilla y la ejemplaridad de Job sobrecoge. ¿No está todo ello en el subconsciente colectivo de todos los cristianos? Y es que sólo puede entenderse la revolución de Jesús de manera total contemplándola desde el Antiguo Testamento.

5.- El tema de la separación conyugal no es nuevo. Y todos debemos de tener una dureza de corazón tremenda al, en mayor o menor medida, preconizar la ruptura del vínculo en cuanto queramos. Lo del acta de repudio que no era otra cosa que un “papelito” en el que el marido confesaba públicamente que quería abandonar a su mujer, sin que hubiera causa alguna. Y nos puede parecer muy duro. Pero si observamos la actual legislación española del Divorcio Express vemos que se presenta como algo arbitrario y sin posibilidad de arreglo. Es decir, se trata de una fórmula que evita cualquier posibilidad de reconciliación. Algo se relación guarda con el libelo de divorcio de los judíos… Jesús de Nazaret es claro sobre la cuestión del divorcio y del adulterio. Su idea de que cuando alguien ya desea a una mujer está cometiendo adulterio no es una exageración. Estos hechos se gestan tras un ejercicio tórrido de deseo que, desde luego, se origina en una mirada.

6.- La separaciones de las parejas se inscriben en una causalidad muy diversa que va desde el enfado superficial –ahí el Divorcio Express puede ser nefasto—hasta la imposibilidad objetiva de la convivencia. Esta última condición puede marcar la necesidad de una interrupción de la convivencia, incluso como mal menor. Me dicen, por otro lado, que nunca como ahora –al menos en España—la proliferación de los divorcios civiles o los abandonos del hogar sin más, han traído un aumento de las nulidades matrimoniales. La teoría de las nulidades es llegar al convencimiento claro y con fundamento que el matrimonio no ha existido nunca porque no se dieron, en su día, las causas mínimas por las que un matrimonio lo es: desde el desamor hasta el engaño no citado. Pero, en fin… Queda ahí en manos de la Iglesia la atención religiosa a los separados y separadas, divorciados y divorciadas. Asunto espinoso que, a veces, se resuelve mediante la pastoral particular dentro de la conciencia y el buen saber de muchos sacerdotes.

7.- En las Iglesias ortodoxas, que son las que realmente más se parecen a la católica, se practica un camino de separación menos basado en el hecho judicial, en el pleito y los abogados. Suele ser un asunto de la diócesis y de la parroquia. Y personas de ambas jurisdicciones ejercen sus decisiones más pegados a las necesidades inmediatas y reales. Pero la Iglesia católica es una heredera preclara del Imperio Romano, donde el ejercicio del derecho y de todas sus técnicas de análisis, prueba y cumplimiento de lo legislado eran más que fundamentales. Y algo así le pasa a nuestra Iglesia con el derecho canónico y por eso el trámite legal es prioritario. Aunque, no obstante, es mejor que no desaparezca, pero que se simplifique.

8.- Pero más que los recursos de las leyes lo que debe mandar es el amor. Y, realmente, ocurre que quien no es capaz de limitar sus miradas o sus proyectos de deseo sexual, está poniendo las vías para destruir un amor real y verdadero. Por eso es oportuna la idea de Jesús que cuando alguien desea a otro u a otra con la mirada está poniendo las bases para destruir lo que es verdadero y muy hermoso. Creo con la máxima sinceridad que es bueno no llevar la vista loca y dislocada. Ciertamente, una mirada no hace mal a nadie, pero depende como esté el corazón de quien mira. Si tiene un corazón contaminado por la necesidad de buscar y encontrar permanentemente nuevas vías de placer, sus miradas serán el principio de una ruptura. Jesús es nuestro Maestro y todo lo que dice es útil y definitivo. Merece la pena, hoy más que nunca que contemplemos este texto de Mateo que la liturgia nos presenta en este Sexto Domingo del Tiempo Ordinario. Y que lo hagamos pausadamente y sin prejuicios surgidos del ambiente actual o de la “modernidad”.

LA HOMILÍA MÁS JOVEN

FUNDAMENTAL Y FUNDAMENTALISMO

Por Pedrojosé Ynaraja

1.- Observo las lecturas de la misa de hoy, las que os debo comentar, mis queridos jóvenes lectores, y veo que tratan de conceptos, de preceptos, de intenciones. Sinceramente, a mí me gusta más escribiros sobre lugares u objetos concretos que conozco bien. Lo de hoy, estoy seguro, otros autores que aparecen en este apartado de nuestra querida betania.es, lo sabrán hacer mejor que yo. Ahora bien, como no quiero que quede un hueco vacío, voy a comentaros algo con explicaciones que traten de ser semejantes a las que vosotros utilizáis.

2.- Los textos evangélicos no son copias al dictado de lo pronunciado por el Señor, ni apuntes-crónica referentes a sus desplazamientos. Cuando apareció Jesús en la Tierra de Israel, hacía muchos siglos que Dios había inspirado a autores que enseñaran unos a comportarse, a otros les sugería que actualizarán lo recibido anteriormente, a otros que documentaran por escrito, también hubo poemas sugerentes o piadosas oraciones. Lo que llamamos Antiguo Testamento es de un muy rico contenido. Pero paralelamente a lo puesto por escrito, fueron, poco a poco, acumulándose ideas, sentencias, criterios, más o menos acertado, o, más o menos desviados. Con el tiempo, esto que era puramente oral, llegó a recopilarse en documentos. Tal vez hayáis oído hablar de la Mishná o del Talmud, fueron el resultado del fenómeno al que os hacía referencia. Más o menos importantes eran, algunos perduraron, nunca tuvieron la categoría del Texto Bíblico revelado.

3.- El Maestro quiere que se tenga presente el núcleo, el tronco de la doctrina y se sepa distinguir de lo añadido, que no siempre fue acertado, vuelvo a repetiros. Ley y profetas es una expresión típica judía para referirse a lo fundamental del mensaje, a lo revelado por Dios, en contenidos doctrinales. Basta de prólogos. Paso sucintamente a comentar algunos párrafos.

4.- Oiréis decir a algunos: el cristianismo es amar y nada más. Todo lo demás es añadido y no me interesa. Pues, sí, es añadido para que aprendamos y recordemos cómo debe amar un cristiano. Lo sabéis perfectamente vosotros, mis queridos jóvenes lectores. Cuando se habla de amor, de hacer el amor, más concretamente, con frecuencia se aleja la conversación de las enseñanzas que desde los Patriarcas hasta aquel momento, Dios había ido enseñando, prometiendo e invitando a imitarle. Lo que dice el Maestro remacha el clavo, que decimos vulgarmente. Quien cumpla y enseñe, es grande en el Reino de los Cielos. No lo olvidéis. No os despreocupéis de los demás. Dios os libre de enseñar a pecar, aunque no se trate de crímenes.

5.- Gente importante, gente que triunfa socialmente, gente que tiene sus paredes llenas de títulos y diplomas, no por ello son gente ejemplar. Muy por encima de muchos famosos debemos situarnos. El texto evangélico ha recogido expresiones ofensivas que se utilizaban en aquel tiempo. Cada época y cada lugar tiene las suyas. Y en el medio virtual, por Internet, por ejemplo, se usan insultos con un lenguaje soez, acudiendo a la blasfemia a veces, lamentablemente. No podía referirse a todo esto el Maestro, somos nosotros los que debemos hacer la trasposición a nuestro ambiente o a nuestros canales de comunicación. Una ofensa por internet difícilmente se borra, bien lo sabéis. A veces algunos se definen practicantes o no practicantes, de acuerdo con si van a misa o no. Antes que la asistencia a misa ocupa lugar preferente la Caridad. Sin Caridad no os atreváis o creáis poder avanzar cristianamente.

6.- Sin negar las condenas anteriores, la Ley del Sinaí, referentes a la fidelidad matrimonial, que ponían el acento y prueba en los genitales, Jesús nos dice que la semilla del adulterio está sembrada y germina en el corazón. Aquí radica, fundamentalmente, la bondad o maldad y es una de las diferencias que tenemos respecto a los animales. El adulterio no es un acto corporal, genital, limitado en el espacio-tiempo. Es una ofensa a otra persona y a Dios del conjunto del ser humano. Está tiñendo espiritualmente a toda la persona. No por ello niega las dañinas consecuencias familiares o sociales. Pero centra el juicio.

Se trata de ser íntegro, honesto, coherente. De una sola pieza. Que sea notoria nuestra honradez. Que no sea preciso acudir al juramento más que cuando es imprescindible. Pero que sepamos que nuestro sí o nuestro no, nos compromete totalmente.