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18 enero 2017

Domingo 22 enero: Liturgia 1


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DOMINGO 22 DE ENERO DE 2017
DOMINGO 3º DEL TIEMPO ORDINARIO

PREPARACIÓN: 
Antes de la salida del celebrante

Queridos hermanos, en este día, el Día del Señor, nos encontramos reunidos en su Nombre, y celebramos hoy el domingo tercero durante el año, iniciando la lectura del Evangelio de san Mateo, que iremos leyendo a lo largo de este año. El tema de este Evangelio se basa en demostrar que Jesús es el verdadero Mesías.

AMBIENTACIÓN: 
Luego del saludo inicial y antes del acto penitencial

Hoy el Señor nos presenta el comienzo de la predicación de Cristo, predicación que da comienzo con un llamamiento a la conversión, manifestando que el Reino de los Cielos está cerca. Y junto a este llamamiento, Jesús empieza a fundar su Iglesia, preparando su edificación, construyendo progresivamente las columnas que habrán de sustentarla: busca entre los hombres a sus primeros apóstoles: ellos serán los pescadores de hombres. La respuesta que ellos le dan es la que el Señor espera hoy también de nosotros.


1ª. LECTURA:  (Is 8, 23b--9,3)     (Ver texto)

Isaías proféticamente ve lo que acontecerá con la llegada del Mesías: el pueblo que vive inmerso en la ignorancia de Dios y en la esclavitud de sus propias tinieblas, recibe la luz del Mesías.

SALMO RESP.:      (26, 1. 4. 13-14)    (Ver texto)

                    R.   El Señor es mi luz y mi salvación.

2ª. LECTURA:     (1 Co 1, 10-14. 16-17)     (Ver texto)

El Apóstol nos exhorta a vivir unidos, a pensar, sentir, estar de acuerdo en todos los aspectos de la vida cristiana, ya que es inadmisible e indigno del discípulo de Cristo, el esta de división, de discordia.

EVANGELIO:    (Mt 4, 12-23 )    (Ver texto)

El Señor hoy nos manifiesta la prontitud con la que responden los que Él ha llamado: no discuten, sencillamente reconocen a Cristo y dejando todo, lo siguen.

ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Y ahora queridos hermanos, con la confianza que el Padre nos escucha, con toda humildad presentémosle las necesidades de la Iglesia, del mundo, de los hombres y nuestras propias necesidades.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"PADRE, ESCÚCHANOS Y DANOS TU LUZ"

v Porque queremos que todos los hombres del mundo, siendo uno alrededor de la Iglesia de tu Hijo y del Papa Francisco, respondamos a su llamada en la tarea de rescatar a los hombres y mujeres de este mundo por las redes liberadores de Cristo, te pedimos...

v Porque queremos que nuestra comunidad diocesana, bajo la guía de nuestro Obispo y nuestros sacerdotes, responda al llamado de tu Hijo y descubra que a todos se nos encomienda algún servicio para llevar el mensaje de salvación a todos los hombres, te pedimos…

v Porque necesitamos que nuestra patria se convierta en una tierra en donde todos busquemos ansiosamente el diálogo, el encuentro, la convivencia, que nos permitan construir una verdadera patria de hermanos, te pedimos…

v Para que todos los que se encuentran sufriendo, en sus cuerpos o en sus espíritus, por nuestras actitudes concretas encuentren un motivo para seguir esperando, te pedimos…

v Porque queremos que toda nuestra comunidad, escuchando el llamado de tu Hijo a convertir nuestras vidas, lo siga decididamente en la tarea de la extensión de tu Reino, y la conversión de este mundo, que aparentemente reniega de Dios, te pedimos…

CELEBRANTE:

Señor y Dios nuestro, escucha favorablemente estas súplicas y concédenos, por sobre todo, lo que hoy hemos pedido en nuestra respuesta a tu Palabra: vivir en tu Casa todos los días de nuestra vida, para gozar de tu Santo Templo. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.

PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Presentemos al Padre, junto con los dones del pan y del vino, nuestro compromiso a continuar sin descanso la obra de nuestra conversión, para seguir a Cristo y ser pregonero de la Buena Noticia.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

DIÁLOGO DEL PREFACIO:
Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Demos gracias a nuestro Padre del Cielo, porque ha hecho brillar la luz de Cristo sobre las tinieblas del pecado en que vivimos, y porque Él nos ha llamado a trabajar en la extensión de su Reino.

COMUNIÓN:

Hemos escuchado hoy lo que el Señor nos dice: "Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca". Participemos ahora del banquete de su propio Cuerpo y Sangre, que nos anticipa ya ese Reino.

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado, pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:


Esta Eucaristía dominical no puede ser para nosotros una mera obligación personal, sino que debe ser un momento de encuentro con Dios y con los hermanos, del que nace un compromiso: ser testigos de la resurrección de Cristo con nuestras propias vidas renovadas.