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29 diciembre 2016

Homilías: Sta. Mª Madre de Dios


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1.- CON ELLA VAMOS BIEN

Por Javier Leoz

¡Agárrese a la Virgen! Fue el grito que, un sacristán al ver que el párroco caía del altar, no tenía algo al que agarrarse sino la imagen de una preciosa imagen de la Virgen María .Así fue: el sacerdote, encaramándose a la estatua… consiguió no caer de una altura considerable al encuentro del duro suelo. Y es que, con María, vamos bien, y nos evitamos muchos golpes en nuestro vivir. Pidamos, en este primer día del Año, que Ella sea almohadón de nuestros sueños, luz en nuestros pensamientos, acento en nuestras ideas, fortaleza para nuestra fe y Madre en momentos inciertos.

1.- En la primicia de este nuevo año 2017 la agasajamos: ¡Felicidades por ser Madre de Dios y Madre nuestra! ¡Felicidades María! ¡Ayúdanos a entrar con buen pie, y por rectos caminos en este nuevo año que se nos presenta con diversos interrogantes, incógnitas, desconciertos, incertidumbres o necesidades! ¡Ayúdanos Santa María!


María, aunque Jesús es la LUZ, sabemos que nos va franqueando en el camino para seguir a Jesús o encontrarnos con El. Con tan buena anfitriona (situada en el pórtico del nuevo año) ¿a quién temer? ¿Por qué temer? Ella, como Madre de Dios y Madre nuestra, guía nuestros pasos, sopla a nuestros oídos, anima y alienta nuestra esperanza.

No es lo mismo ir deshojando el calendario dependiendo de nosotros mismos que, el hacerlo, bajo el amparo de una mujer que ha sido bendecida, tremendamente honrada por el mismo Dios.

2.- Desconocemos lo qué va acontecer en este año 2017. Lo que sí sabemos es con quién podemos caminar y contar: con Dios, con Jesús, con el Espíritu y…con María.

No sabemos a ciencia cierta, qué nos fallará y quién nos faltará en los próximos doce meses, lo que sí podemos estar seguros es de una cosa: ¡Dios no nos va a dejar de lado!

Hoy, junto al clásico “Feliz Año Nuevo,” tendríamos que recuperar, y sin arrojo exclamar: ¡DIOS TE BENDIGA! ¡DIOS TE PROTEJA! ¡FELIZ AÑO CON DIOS!

Porque, el uno de enero, da lugar al dos y, el dos de enero al tres…y así sucesivamente. ¿Dónde quedarán los buenos deseos? ¿Tal vez en meras aspiraciones de unas horas de euforia?

Que María acompañe nuestro devenir y que, estos próximos 365 días, sean de verdad nuevos, limpios, cristianos, sembrados de alegría, de bondad y de no dejar a un lado a Aquel que nos los regala: DIOS CON NOSOTROS.

Que Santa María, Reina de la Paz, inspire también a nuestros gobernantes y a nosotros mismos, los mejores deseos de trabajar por una paz firme y duradera.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros ahora y siempre. Por los siglos de los siglos. Amén.

¡POR TANTAS COSAS, MARIA!

Porque Jesús, fue nacido de mujer,

amamos y veneramos el nombre de esa mujer: MARIA

Porque, María, es espejo de la humanidad redimida

bendecimos y suspiramos, en este Año Nuevo,

a la nueva Eva, a Aquella que nos ha dado tanto: A JESÚS

Para ser Madre de Dios y Madre nuestra,

no dejó atrás su pobreza ni su sencillez,

su obediencia y su ser maternal

¡Bendecimos tu docilidad, María!

Porque, María, meditaba las cosas sagradas

en lo más hondo de su corazón

bendecimos su memoria, su espíritu y su fe

¡Bendita, Tú, María!

Porque, María, como el sol que amanece

Ilumina los rincones más oscuros de nuestra casa

¡BENDECIMOS TU PRESENCIA, SANTA MARÍA!

Porque conservaste en tu corazón

y proclamaste con tus labios las maravillas de Dios

¡BENDECIMOS TU ACCIÓN DE GRACIAS, SANTA MARÍA!

Porque María estuvo al pie de la cruz

y porque posiblemente saldrán muchas cruces

a nuestro encuentro en este próximo año

¡BENDECIMOS TU FORTALEZA, MARÍA!

Porque, el Señor, apareció a través

de la ventana de tu maternidad

y se coló por el balcón de tu bondad

¡BENDECIMOS TU “SÍ” y “TU ENTREGA” MARÍA

Porque, cuidando y no sacrificando tu pureza,

Dios se instaló en medio de nuestro mundo

¡BENDECIMOS TU SER INMACULADO, MARÍA!

¡BENDECIMOS TU NOMBRE¡

¡SANTA MAR-IA MADRE DE DIOS!

¡BENDECIMOS TU NOMBRE!

¡MADRE DE TODOS LOS HOMBRES!

2.- SANTA MARÍA MADRE DE DIOS

Por Gabriel González del Estal

Que Santa María nos ayude a estrenar, en este primer día del año, un corazón nuevo, lleno de paz

1. El Señor tenga piedad y nos bendiga. Esta oración del salmo 66 es una buena oración para comenzar el año 2017. En el Antiguo Testamento “bendecir” es desear toda clase de bienes materiales y espirituales. No sólo en tiempos de crisis; todos los años, y todos los días, es bueno pedirle a Dios que tenga piedad de nosotros y nos bendiga. Cada día nos levantamos cargados de debilidad y de buenos propósitos. Sólo la piedad de Dios, su comprensión de Padre, puede asumir nuestra debilidad y fortalecer nuestros buenos propósitos de cada mañana. Cada día del año necesitamos echar fuera de nuestro corazón la inclinación al mal, la debilidad y el pecado, para poder llenarlo de un auténtico amor a Dios y de un siempre renovado amor al prójimo. Cada día del año necesitamos estrenar nuestro corazón. En este primer día del año 2017 debemos hacerlo con una especial fuerza interior y con una súplica humilde y sincera. Parece cierto que tendremos que vivir el año que comienza envueltos en las nieblas de la crisis económica y de las continuadas crisis de valores cristianos. Pero no nos asustemos demasiado, porque el ser humano siempre ha vivido, de una u otra manera, envuelto en alguna crisis. El vivir humano ya es, en sí mismo, un vivir en crisis. Por eso, necesitamos levantarnos cada día con un propósito renovado de vencer nuestras crisis. Para conseguirlo necesitamos la piedad de Dios, su amor y su misericordia. Nuestro corazón es un corazón frágil y quebradizo; intentemos estrenar cada mañana un corazón nuevo, moldeado por la mano amorosa de un Dios Padre y Madre. Sí, pidamos a Dios en este primer día del año 2017 que tenga piedad de nosotros y nos bendiga.

2. El Señor se fije en ti y te conceda la paz. Hoy, primer día del año 2017, celebramos también el Día Mundial de la Paz. La paz es el bien más necesario para una buena convivencia. La paz que pide Moisés a Dios para su pueblo, en esta lectura del libro de los Números, no era una paz pasiva, no era la paz de los cementerios; era una paz activa, una paz fruto de la concordia y de la justicia. Más de una vez se dice en la Biblia que la paz y la justicia se abrazan, se besan. Sin verdadera justicia no puede existir la paz. No podemos pedir a un pueblo, o a una persona, injustamente tratados, que quieran vivir en paz con quien les oprime o les maltrata. En este primer día del año debemos pedir por la paz; por la paz individual, por la paz familiar, por la paz entre todos los pueblos y todas las naciones de la tierra. Pidamos, pues, al Señor, que nos bendiga, ayudándonos a conseguir, en este año 2017, un orden social justo y pacífico, en el que se expresen y se realicen todos los derechos fundamentales de las personas.

3. Le pusieron por nombre Jesús. Jesús significa “Salvador” y, en el momento de la circuncisión, le pusieron este nombre porque “él salvaría a su pueblo de sus pecados” (Mt 1, 21). La Virgen María es, pues, madre de nuestro Salvador y, en cierto sentido, madre de cada uno de nosotros, porque, al perdonarnos los pecados por medio de su hijo, nos hizo hijos de Dios. María es la madre del Dios encarnado en la persona humana de Jesús de Nazaret y por eso la veneramos hoy con el título de Santa María Madre de Dios. Veneremos con especial devoción, en este primer día del año 2017, a Santa María Madre de Dios y madre nuestra.

4. La no violencia: estilo de una política para la paz. Este es el título que da el Papa Francisco a su mensaje para la Jornada mundial de la paz, en este año 2017. La no violencia activa, de la que habla el Papa Francisco, debe ser siempre un deseo vivo y eficaz, sabiendo que es algo muy difícil de conseguir. No sólo los Estados y los Gobiernos, sino cada uno de nosotros, todos debemos aspirar a no responder al mal con el mal, sino a superar el mal haciendo el bien, amando a todos, incluso a nuestros enemigos, tal como se nos manda en el evangelio. Aconsejo a todos los lectores de Betania que lean este mensaje del Papa Francisco. Yo copio aquí sólo una de sus frases: Deseo la paz a cada hombre, mujer, niño y niña, a la vez que rezo para que la imagen y semejanza de Dios en cada persona nos permita reconocernos unos a otros como dones sagrados dotados de una inmensa dignidad. Especialmente en las situaciones de conflicto, respetemos su dignidad más profunda y hagamos de la no violencia activa nuestro estilo de vida. ¡FELIZ AÑO 2017 A TODOS LOS LECTORES DE BETANIA Y A TODAS LAS PERSONAS DEL MUNDO!

3.- FELIZ AÑO NUEVO, LLENO DE PAZ

Por José María Martín OSA

1. – Madre de Dios. Estamos en ambiente navideño -octava de Navidad- y desde hace siglos honramos en este día a María con su mejor título: “Madre de Dios”. Ella, como madre, tiene el papel fundamental en el misterio del nacimiento del Mesías. Una vez más se nos muestra la fe y la humildad de María, tal como se manifestó en el momento de la Anunciación y cuando entonó el Magníficat en la visita a su prima Isabel. Por eso le pedimos como lo hacía Juan Pablo II: "Tú María, Virgen de la espera y del cumplimiento, que conservas el secreto de la Navidad, haznos capaces de reconocer en el Niño que estrechas en tus brazos al Salvador anunciado, que trae a todos la esperanza y la paz". Ella es Madre nuestra y Reina de la paz

2. – Dios está de nuestra parte. El texto del evangelio de Lucas termina con el relato de la circuncisión. Es un rito que expresa las raíces judías de Jesús, el entronque con las promesas de los profetas del Antiguo Testamento. Jesús nació bajo la Ley, pero vino a rescatar a los que estaban bajo la Ley, para convertirles en hijos de adopción. Todos hemos sido rescatados por Jesús, pues Él es nuestro hermano. Ahora ya podemos llamar a Dios "¡Abba!", Padre. El nombre que recibe el Niño-Dios indica cuál es su misión; en aquel tiempo no se le ponía el nombre por casualidad o porque le gustase mucho al padre. Jesús significa "Dios salva", es decir Dios está a favor nuestro. La religión del miedo no es cristiana, sólo es verdadera la religión del amor.

3.- “La no violencia: estilo de una política para la paz”. Es el lema para la 50 Jornada Mundial de la Paz del 1 de Enero de 2017. El Papa Francisco denuncia la idolatría del dinero, único “dios” para muchas personas y amplios sectores sociales, que genera sufrimiento y muerte por doquier mediante la explotación desaforada de la naturaleza y el narcotráfico corruptor de conciencias y de regímenes políticos. Otro de los grandes “negocios” es el tráfico de seres humanos, desde la “trata de blancas”, el comercio sexual con niños y adolescentes, a la explotación de los refugiados hasta dejarles sin recursos para no poder pagarse ni un pasaje en una patera digna de tal nombre y morir ahogados a miles en el Mare Nostrum sin que nadie, al parecer, tenga obligación ni de pagar su entierro.

4.- El Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, a partir del 1 de enero, ayudará a la Iglesia a promover la justicia, la paz y la protección de la creación, así como la solidaridad y la ayuda práctica hacia los emigrantes, los necesitados, los enfermos y excluidos, los marginados y las víctimas de los conflictos armados y de las catástrofes naturales, los encarcelados, los desempleados y las víctimas de cualquier forma de esclavitud y tortura. El camino que el Papa sugiere es “la no violencia activa y creativa, que empieza por el cambio del propio corazón y la propia conciencia y puede y debe prolongarse en todas las esferas de la vida social, cultural, económica y política, también en las relaciones internacionales. No será un camino fácil, porque el sendero del Amor es empinado y dificultoso y, al que más amó, lo condujo a muerte violenta e ignominiosa: la tortura de la Cruz. No hay mejor camino para la Paz. Jesús mismo nos ofrece un “manual” de esta estrategia de construcción de la paz en el así llamado Discurso de la montaña. Las ocho bienaventuranzas (cf. Mt 5,3-10) trazan el perfil de la persona que podemos definir bienaventurada, buena y auténtica. Bienaventurados los mansos —dice Jesús—, los misericordiosos, los que trabajan por la paz, y los puros de corazón, los que tienen hambre y sed de la justicia”.

5. – "Que el Señor te conceda su favor". Este es un día para dar gracias a Dios. Gracias por todo lo que hemos vivido en este año que terminamos, gracias por lo que viviremos en el año que comienza, gracias por todo lo nuevo que aparece en nuestra vida. Le pedimos a Dios que todos los buenos deseos que tenemos y que nos deseamos en el Nuevo Año sepamos hacerlos realidad. Nos proponemos favorecer todo lo que ayude a que haya más felicidad para todos, amigos y desconocidos. Hacemos nuestros los deseos de la bendición de la primera lectura: "Que el Señor te bendiga y te proteja, ilumine tu rostro y te conceda su favor; el Señor se fije en ti y te conceda la paz". Este es nuestro deseo: "Paz y bien para todos".

4.- PRIMERO SERÁ SAN JOSÉ QUIEN SEPA LA ENCARNACIÓN DEL VERBO

Por Antonio García-Moreno

CUANDO DIOS HABLA.- "El Señor habló a Moisés..." (Nm 6, 22).- Qué verdad es que, como dice la epístola a los Hebreos, Dios habló muchas veces y de muchas maneras a los hombres a lo largo y lo ancho de la Historia. Resulta asombroso que Él se acerque hasta el hombre y le hable para comunicarle cuanto de un modo o de otro contribuye a su salvación... Algunos filósofos han dicho que Dios es un Ser tan alto y sublime que es falso que se digne intervenir en la vida de los hombres. Eso es una verdad a medias, lo cual es la peor de las mentiras.

Es verdad que Dios es sublime, trascendente, muy distinto de nosotros. Pero ello no quiere decir que se desentienda de sus criaturas, que no pueda ni quiera comunicarse con el hombre. Al contrario, precisamente por la grandeza de su amor, por la inmensidad de su sabiduría, ha querido perdonar al hombre su pecado y hacerlo hijo suyo. Y para estar muy junto a nosotros, se hecho carne en el seno de una virgen y ha nacido pequeño, para que así su cercanía sea amable y atractiva.

2.- CON LA CONFIANZA Y EL ABANDONO DE UN NIÑO "Así que ya no eres esclavo, sino hijo..." (Ga 4, 7)El que está en pecado es un esclavo del demonio. Por eso es llamado Príncipe de este mundo, porque tiene dominio sobre quienes se apartan de Dios y de su bendita Ley, dejándose llevar de sus malas inclinaciones. Es una esclavitud a veces sutil, dando incluso la impresión de que el pecador goza de libertad absoluta, haciendo en cada momento lo que le da la gana. Pero es mentira, no hace lo que quiere sino lo que sus inclinaciones le sugieren, aunque ello sea algo que va en contra de los demás o de sí mismo.

Esa es la realidad que la experiencia nos da a conocer. Si el hombre se abandona a sus instintos, acaba convirtiéndose en un ser egoísta y cruel, que sólo busca su provecho personal e inmediato... Pero Dios ha querido que su Hijo sea hijo de mujer, para que nosotros, los nacidos de mujer, seamos hijos de Dios. Así lo atestigua en nuestro interior la fuerza del Espíritu Santo que nos impulsa de modo irresistible a decir ¡Padre!, con toda la confianza y el abandono que un niño pequeño tiene con su padre.

3.- EL SILENCIO CLAMOROSO DE MARÍA.- "Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón" (Lc 2, 19) La Virgen estaba ruborizada y llena de asombro. Ella guardó silencio cuando el Arcángel le anunció de parte de Dios que sería la madre del Redentor. Ella lo creyó firmemente, pero no se atrevió a decir nada, ni siquiera San José. Era algo tan íntimo y tan grandioso que lo guardaba celosamente en su interior, callada y serena ante el Misterio que en su seno tomaba cuerpo. Pero el Señor irá desvelando su secreto. Primero será San José quien en sueños se entera del prodigio de la Encarnación del Verbo.

Luego Isabel descubrirá que ante ella está la Madre del Mesías y la llamará bendita entre las mujeres. Más tarde serán los pastores quienes en la noche llegarán con sus ofrendas y sus cantos. Ellos contarán que los ángeles les han anunciado el nacimiento de aquel Niño, el Rey de Israel. Luego Simeón y Ana... La Madre de Jesús callaba y lo contemplaba todo en lo más íntimo de su ser, sin encontrar palabras para expresar sus sentimientos, sin poder decir nada que expresara su entrañable y profunda dicha.

5. - LA PAZ QUE TRAE MARÍA, MADRE

Por Ángel Gómez Escorial

1. - La misa del primer día del Año Nuevo está dedicada a Santa María, Madre de Dios. También en esta fecha se celebra la Jornada de la Oración por la Paz. Para ella El Papa Francisco ha escrito “La no violencia: estilo de una política para la paz”. Es el lema para la 50 Jornada Mundial de la Paz del 1 de Enero de 2017 muy expresivo y marca el slogan de la jornada. Pero además es que la ausencia de libertad religiosa está siendo una fuente renovada de conflictos, cada vez más crecientes. A María de Nazaret, que además preside la celebración de este primer día del año, le pedimos su potente intercesión para que en el mundo tengamos paz. Y que si es posible que no sean las religiones las causas principales de discordias y violencias.

2. - Tiene un especial significado dedicar la primera celebración litúrgica del año a María. San Pablo alude a la venida del Hijo de Dios, nacido de mujer: María. Y es María, según en el relato de San Lucas, quien recibe el testimonio de alegría de los pastores que obedecieron el mensaje de los ángeles. María sin entender muy bien lo que está ocurriendo los medita todo ello en su corazón. A lo largo de toda su vida la Madre de Jesús repetirá esa observancia silenciosa de la realidad del Hijo de Dios. Es difícil --por no decir imposible-- separar de la Redención, el paso salvador de Cristo por la tierra, la figura y los sentimientos de María.

3.- Pienso que María, en esta mañana, nos mirará con indulgencia a esa gran mayoría de personas que, sin duda, llegaremos al templo sin haber dormido mucho y tras celebrar alegre y ruidosamente la llegada del nuevo año. No será María quien esté en contra de cualquier manifestación de sana y gran alegría. Aunque cada uno es libre para organizar su vida como quiera --diríamos como cristianos que lo único, no permisible, es el pecado—parece más que pertinente dedicar tiempo a las celebraciones de estas fiestas.

4.- El nacimiento de Jesús nos llenaba de una alegría profunda, porque Jesús se había hecho presente en nuestras vidas. Y ahora queremos reiterarla al referirnos a las celebraciones del Año Nuevo. El viejo dicho teresiano de que "un santo triste es un triste santo", podría aplicarse a nosotros --rebajando, claro, la condición de santos, que no lo somos-- y decir así que un cristiano triste es triste cristiano. No es el cristianismo una religión de tristes y atormentados. Es bueno aprovechar las ocasiones adecuadas para desbordar nuestra alegría en compañía de familiares y amigos.

3. – Aludía al principio a la Jornada de la Paz. Y hay que decir que el cristiano solo puede ser pacífico y hasta pacifista. Debe construir la paz. El mensaje está en las bienaventuranzas. Y es importante que este primer día del año 2017, dedicado a la Santísima Virgen, le pedimos a ella por la paz. Por una paz completa y total que recuerde a las profecías de Isaías. Eso no debe ser una utopía. Y sí una realidad posible. Recemos, hoy día 1, por la paz de todos. En el mundo, en las naciones, en las ciudades, en los barrios, en las familias. Los ángeles de la Nochebuena nos lo dijeron claramente: "... y paz a los hombres que ama el Señor"

LA HOMIÍA MÁS JOVEN

BENDICIONES

Por Pedrojosé Ynaraja

1.- La expresión que encabeza el presente se la he escuchado a gente joven latinoamericana. Suena bien y me ha sonado bien a mí, cuando me la han dirigido. Por una parte me ha recordado el “vaya usted con Dios” que escuchaba en mi infancia y que ahora no oigo. Supongo que lo de bendiciones debe significar que desean que reciba yo bendiciones de Dios. Bendecir es cosa exclusiva de Dios (del latín bene dicere, decir o desear el bien. Que el deseo divino es de efecto seguro y sin efectos secundarios o colaterales).

2.- Los hombres felicitamos, es decir comunicamos que nuestro deseo es que el interlocutor sea feliz. El vocablo bendiciones también me lo han puesto por escrito y en este caso hasta gente del viejo continente. Pero yo no me he atrevido a pronunciarlo, aunque me guste mucho. Hoy, pues, a vosotros, mis queridos  jóvenes lectores, os digo: bendiciones. Es lo que deseo cuando abrazado al Sagrario, le digo a Dios: a mis querido jóvenes lectores: buenos días, o buenas noches, les des Dios. Semejante expresión utilizo referida a antiguos o actuales colaboradores, al Obispo de Roma, como hombre sometido a estrés, al obispo de mi diócesis, a otras personas queridas, enfermas, en crisis, o que sufren apatía y desgana.

3.- Hoy, el hoy del día primero de enero de 2017, que deseo lo leáis, es día que Dios os enriquezca de bendiciones. El hecho histórico que se realizó en un día como el de hoy, quiero referirlo a los correspondientes días después del nacimiento, fue la circuncisión del Niño. Señal que le marcaba para siempre como incorporado al Pueblo escogido. Por su origen, y antes de que existiesen los tiempos, como divino que era, sin necesidad de ningún signo, era totalmente divino.

4.- María, a los ojos del pueblo, era reconocida como madre de un hijo de Israel, nosotros sabemos que era madre de aquel que ya desde el principio era Dios. De aquí que hoy satisfechos  proclamemos eres Madre de Dios. Estamos contentos de que lo seas por ti misma y porque a nosotros nos conviene que lo seas, ya que también eres nuestra madre. Pero no, hoy nos alegramos por ti misma. Recuerdo ahora lo que Santa Teresa de Lisieux te decía: ¡Oh María! Si yo fuera la Reina del cielo y tú fueses Teresa, quisiera ser Teresa para que tú fueses la Reina del cielo. Gran finura la de esta santa.

5.- Año Nuevo, que sea buen año, concédenos, Señor. Virgen Santa, Santa Madre de Dios, sé siempre nuestra madre y acompáñanos, como lo hiciste con tu esposo, cuando llegue el momento de incorporarnos a la existencia eterna, en el instante de la muerte. Señor del tiempo y de la historia, que tu especial acción poderosa nos traiga la paz. Que seamos cada uno de nosotros colaboradores de paz. Nos atrevemos a hacerte esta petición porque te presentamos el valor de los mártires, la vida perdida en el mar de tantos inocentes, el hambre de los que subsisten así, por culpa de nuestros egoísmos. Que sepamos, como los pastores, ir por el mundo dando gloria y alabanza a Dios por lo que hemos experimentado, mucho más de lo que imaginábamos.

Y acordaos de rezar vosotros, mis queridos jóvenes lectores, por mí a Dios y a su Santa Madre