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¡¡Avisos importantes!!

16 diciembre 2016

Algunos puntos para fijarnos en el Evangelio del domingo

● La concepción de María fue por obra del Espíritu Santo.
● Con ello se nos está diciendo que Jesús es el Hijo de Dios desde el principio de su concepción.
● Es la Palabra de Dios quien nos lo dice, no la lógica de la razón: Jesús concebido por obra y gracia del Espíritu Santo.
● Este hecho supone un camino de fe que han de realizar tanto José como María.
● José es la imagen del creyente. Él es prototipo de nuestra fe. José, como Abraham, cree, acepta la propuesta que va más allá de las apariencias, de la razón.
● Ese es también el camino que se nos propone a nosotros para seguir a Jesús, para implicarnos en su proyecto, para descubrirlo presente en nuestro mundo: camino de fe.
● María concibió al Hijo de Dios, nosotros también somos portadores de Dios en nuestras vidas.

● José, por tanto, no es el padre biológico de Jesús, pero sí el que le da el nombre, o sea el padre ante los ojos del mundo, comprometiéndose así en la causa de Dios.
● Importancia del Espíritu que se verá también en la vida pública de Jesús y que continúa su trabajo en la comunidad de seguidores de Jesús y en cada uno de los cristianos.
● Jesús, el Hijo de María, no vino al mundo para condenarlo sino para salvarlo. Dios vino, en Jesús, al mundo para liberarlo de tantas ataduras que le esclavizan.
● Ahora en Navidad, por ejemplo, somos conscientes que una de esas ataduras que se dan en nuestro mundo de los países ricos es el consumismo.
● Y ese Hijo de María, nos ha dicho el texto, que es el Dios-con-nosotros, el Emmanuel, la presencia de Dios en medio de nosotros.
● Motivo de gratitud permanente porque Dios que ha querido compartir nuestra historia.
● Lo desconcertante es la manera como el Dios-con-nosotros ha querido hacerse presente entre nosotros de una forma tan humilde, sencilla, austera, casi se podría decir anónima… totalmente diferente a lo que nosotros, las personas, lo hubiésemos planificado si lo hubiesen dejado en nuestras manos.
● ¡Qué distintos son los Planes de Dios de nuestros proyectos!
● ¡Cuán lejos, con frecuencia, nos encontramos de la manera de hacer de Dios!