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17 noviembre 2016

Liturgia 17 noviembre


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LLORA CONMIGO, PUEBLO MÍO
( Ap 5,1-10;Lc 19:41-44)

Introducción
      Normalmente en la literatura apocalíptica la apertura de sellos anuncia la llegada de calamidades. Aquí está la clave de la victoria y de la paz que alcanzará al pueblo de Dios por medio del Cordero, que murió y resucitó, y de este modo venció a la muerte.
       Evangelio. Lucas escribió este evangelio cuando el Templo de Jerusalén había sido ya destruido. --- ¿Cómo es posible que el pueblo Judío, como pueblo propio de Dios, que había sido tan celoso luchando por la lealtad al Dios de la Alianza, no reconociera a Cristo, el esperado? No nos corresponde a nosotros condenar, como erróneamente los cristianos han hecho con frecuencia en el pasado. Con Jesús lloramos sobre la ciudad y sobre su gente, y rogamos y nos esforzamos para que el pueblo judío también encuentre a su Mesías. Y mientras tanto, conozcamos también los caminos de paz del pueblo de Dios, y reconozcamos el tiempo en el que nos visita el Señor.

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Buscamos el camino de la paz de Jesucristo, tu Hijo.
Que ojalá seamos tu pueblo escogido,
reconociendo día a día el tiempo de tu visitación.
Deseamos que hoy mismo sea el momento
en que estemos abiertos a tu venida,
acogiendo las palabras que nos hablas, 
acogiendo a la gente que encontramos
y a los que claman por compasión
y por un poco de calor humano.
Te lo pedimos en el nombre de Jesús, el Señor.    

Intenciones

  • Señor Jesús, lamentamos y pedimos perdón porque a veces hemos sido negligentes y fríos a tu amor; perdónanos, te rogamos.
  • Señor Jesús, para que los que han oído tu llamado a seguirte, pero rehusaron responder, estén listos de nuevo para caminar contigo, te rogamos.
  • Señor Jesús, para que nuestras comunidades oigan de nuevo tu llamado a estar profundamente unidas de mente y corazón, te rogamos.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre nuestro:
Como prenda de nuestra fidelidad
a los vínculos de la Alianza
traemos ante ti este pan y este vino. 
Acéptalos, y acéptanos a nosotros con tu Hijo, 
y guárdanos siempre unidos en él
como pueblo que tú amas. 
Te lo pedimos en el nombre de Jesús, el Señor.

Oración después de la Comunión
Oh Dios, Padre nuestro:
Tu Hijo lloró sobre su propio pueblo 
del que había nacido
y al que amaba con todo su corazón.
Que no llore Jesús sobre nosotros
porque somos infieles a la Alianza,
sino que, por la fuerza de esta eucaristía,
sepamos buscar lo que nos proporciona tu paz:
es decir, tú y tu reino de integridad y bondad.
Concédenos esto por medio del fiel servidor,
tu Hijo, Jesucristo nuestro Señor.


Bendición
Hermanos: Se nos pide que reconozcamos la venida del Señor no en un pasado lejano, sino ahora, hoy, en nuestras vidas y en nuestras comunidades. 
Que Dios todopoderoso les dé su gracia y les bendiga, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.