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08 noviembre 2016

Guión Litúrgico (2) para el domingo 13 de noviembre


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PREPARACIÓN: 
Antes de la salida del celebrante

Celebramos hoy el penúltimo domingo del año litúrgico, al que llegaremos a su fin el próximo con la Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo Rey Universal: la fiesta de Cristo Rey. Y cada año en estos últimos domingos y en los primeros de Adviento, se subraya el aspecto "escatológico" de la vida cristiana: esa gozosa espera de la venida gloriosa del Señor, que Él nos anuncia advirtiéndonos que nadie puede saber con seguridad, cuándo ocurrirá.

AMBIENTACIÓN: 
Luego del saludo inicial y antes del acto penitencial

El Señor nos hace una enérgica llamada a vivir en una perseverante fidelidad a la voluntad de Dios, en medio de las dificultades, incomprensiones y cruces de la vida presente, que no deben doblegarnos, ya que contamos con la confortante promesa de la protección divina en medio de la tribulación, lo que nos asegura la salvación. Hoy el Señor nos llama a emprender cada jornada como si fuera la última, pero viviendo, sin embargo, en la fe y la responsabilidad como si nos quedara un largo porvenir.


1ª. LECTURA:  (Mi 3, 19-20a)        (Ver texto)

Al volver a Jerusalén, después del destierro, los israelitas encontraron una situación muy difícil, y se extrañan de que el Señor no les recompense más rápidamente su fidelidad.

SALMO RESP.:     (97, 5-9)    (Ver texto)

                       R.    El Señor viene a gobernar los pueblos.

2ª. LECTURA:    (2 Ts 3, 6-12   (Ver texto)

Pablo nos exhorta a no ser una carga para nadie, indicándonos que con nuestro trabajo debemos contribuir a humanizar la tierra y a edificar desde ahora, el Reino.

EVANGELIO:   (Lc 21, 5-19)      (Ver texto)

Jesús, en el Evangelio, anuncia que los signos precursores del final de los tiempos son el sufrimiento y la persecución, es decir, la prueba.

ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Queridos hermanos, oremos con abierta esperanza, a Dios creador del universo y Padre de todos los hombres; con la certeza que Él nunca deja de escucharnos, presentémosle estas necesidades.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"SEÑOR, ESCÚCHANOS Y HAZNOS FIELES EN LA PRUEBA"

v Señor, te pedimos por la Iglesia y el Papa Francisco, para que sea siempre testimonio vivo del anuncio de un nuevo mundo, en el que el odio se convierte en amor, la duda en verdad, la discordia en paz, el dolor en placer y la tristeza en alegría, oremos...

v Señor, te pedimos por nuestro Obispo y nuestros sacerdotes, para que sean nuestros permanentes guías para formar una Iglesia diocesana en la que todos, actuando como miembros vivos de ella, vivamos en la gozosa espera de la venida gloriosa de tu Hijo, oremos...

v Señor, te pedimos por todos los habitantes de nuestra patria, para que actuando con honestidad, justicia y solidaridad, podamos construir una nación en la que se respete la ley divina y en la que ya no exista más la inmoralidad y la corrupción, oremos...

v Señor, te pedimos por tantos hermanos que sufren en nuestra patria, para que encuentren en nuestra ayuda fraterna, tu amor de Padre que nunca los abandona, oremos...

v Señor, te pedimos por todos los cristianos, para que reavivemos la esperanza en la certeza que el Dios que nos creó por amor y que nos ha enviado a su Hijo para que sea nuestro compañero de camino no nos dejará abandonados en la mitad de la noche y que sólo  pide nuestra perseverancia, a pesar de las dificultades, oremos...

CELEBRANTE:

Dios y Padre nuestro, atiende nuestra oración. Haz que las dificultades de nuestra vida de cada día, no nos hagan olvidar de tu gran promesa de vida plena, y que, movidos por esta esperanza, trabajemos por construir tu Reino aquí y ahora. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.

PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Presentemos a Dios nuestro compromiso de trabajar para ayudar en la creación de nuevas condiciones de vida, en la equitativa distribución de los bienes, en la solidaridad y el servicio.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

DIÁLOGO DEL PREFACIO:
Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

El Señor que ya vino, el Señor que vendrá en los últimos tiempos, es el mismo Señor que se hace presente ahora en esta celebración; por ello, demos con alegría, gracias a nuestro Padre.

COMUNIÓN:

Mientras nos encontramos en serena y confiada espera de la segunda venida del Señor, recibimos el alimento de su Palabra, y ahora el de su Cuerpo y Sangre, entrando en una íntima comunión con Él y recibiendo ya un anticipo de esa gloria futura.

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:


Terminamos nuestra celebración y volvemos a nuestros hogares, a nuestros trabajos, sabiendo que esta Eucaristía nos invita a un compromiso serio en este mundo, en donde todo debemos verlo en referencia a ese otro mundo que no pasa, que dura para siempre.