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04 septiembre 2016

Sobre el Evangelio de hoy

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1. Palabra
En continuidad con la temática de estos domingos, Jesús nos propone ser sabios en las cosas del Reino.
– Primero, darnos cuenta del tiempo de gracia que nos ha tocado vivir. No se puede pasar al lado, como si a nuestra historia no hubiese llegado Dios en persona y no nos invitase a seguir a Jesús y participar en su misión.
– Segundo, que es el momento de optar.
– Tercero, que optar no es cuestión voluntarista, sino de sabiduría, es decir, de la obra (construir la torre, librar la batalla, son imágenes de Jesús) de Dios en nosotros.

Pero, al final, la sabiduría consiste en centrar la vida, incondicionalmente, en Dios y su voluntad. Esto es lo que da a la persona consistencia y acierto en el misterio de la existencia.
Otros caminos (como el afán de acumular bienes o la ansiedad del saber o cuidar obsesivamente la salud o el ser siempre los primeros) no son más que «razonamientos inútiles», inquietudes vanas, que sólo sirven para esclavizar a la persona («lastre del alma», dice la primera lectura).
2. Vida
De vez en cuando hay que pararse y preguntarse con total honestidad: ¿Estoy siendo sabio en la vida o me pierdo en «tonterías», construyendo sobre arena?
– Cuando me importa más el saber que el amor.
– Cuando me evado con mil entretenimientos en vez de dedicarme a lo esencial, Dios y el prójimo.
– Cuando creo ser sabio porque hago muchas cosas «buenas», pero buscando, en definitiva, estar contento conmigo mismo.
– Cuando estoy aturdido por mis éxitos y pierdo el sentido de la fragilidad de todo y de mi pobreza.
– Cuando conquisto una virtud y me considero por encima de los demás.
La sabiduría es don de Dios, y se revela en una especie de instinto por lo esencial: el amor de Jesús y desconfiar de sí mismo.
Pero llegar a simplificar así el camino del Reino para ser verdadero discípulo de Jesús, necesita tiempo, mucho tiempo, normalmente. Este sentido del tiempo (esperanza humilde y tenaz) es parte esencial de esa misma sabiduría y simplificación. La prisa termina bloqueando la obra de Dios.
Javier Garrido