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29 septiembre 2016

Domingo 2 octubre: Moniciones


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MONICIÓN DE ENTRADA

Bienvenidos a la primera eucaristía de octubre. El calor del verano –al menos en el hemisferio norte-- se ha ido alejando de nosotros. Celebramos el Domingo 27 del Tiempo Ordinario y, lógicamente, vamos avanzando hacia el Adviento. Nos acercamos a un nuevo año Litúrgico. Pero todavía queda un tiempo. Los Apóstoles piden, hoy, al Señor Jesús que les aumente la fe. La petición es bastante lógica, y muy humana, pues es fácil y frecuente que todos tengamos dudas. Pero la respuesta del Maestro resulta más que notable. No cree en la fe de sus amigos, los cuales, tal vez, deberían haber dicho: “Danos, Señor, fe; algo de fe”. Y es cierto que si nuestra fe fuera auténtica, aunque muy pequeña, podríamos comenzar, ya mismo, a mejorar este mundo, descreído y sin amor. Es pues hoy un día en el que nos tenemos que interpelar en lo más profundo para saber en que creemos y como creemos.




MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- Vamos a escuchar un bello fragmento del Libro del profeta Habacuc que nos sitúa la verdadera fe dentro del reino de la paz y de la justicia. Y es que resulta totalmente cierta esa frase de Habacuc: “el justo vivirá por su fe”.

S.- Hoy proclamamos el salmo 94 que no es otra cosa que una oración de alabanza, llena de júbilo, al Señor Nuestro Dios, creador de todo y de todos. El versículo responsorial, el número 8, recuerda la rebelión del pueblo judío en el desierto, pero es un recuerdo paliado por la fe permanente de todo un pueblo. Alabemos, pues al Señor, y sin reservas

2.- Continuamos leyendo, como segunda lectura, la muy interesante Carta del apóstol San Pablo a Timoteo. Es un trabajo de enseñanza catequética que muy bien puede servirnos a nosotros, aquí y ahora. Nos habla de los dones del Espíritu Santo como vehículo para mantener y engrandecer nuestra fe.

3.- La petición de los apóstoles a Jesús –que vamos a escuchar en el Evangelio de Lucas—es, en cierta manera, una demanda universal y permanente de todos los hombres y mujeres de todos los tiempos. Necesitamos que Dios incremente nuestra fe. Y sin su ayuda la fe no es posible pues es un don divino. Además, Jesús de Nazaret acierta cuando dice que nuestra fe ni siquiera llega al tamaño de la pequeñísima semilla de la mostaza.



Lectura de Postcomunión

MONICIÓN

Una semana más, el padre Leoz nos ofrece una plegaria emocionante para estos momentos finales de nuestra Eucaristía. Y resume el mismo propósito que tenían los apóstoles en el Evangelio: que el Señor les aumentase la fe.

AUMÉNTANOS LA FE

Porque queremos ser tus testigos

Porque tememos perderte

Porque a nuestro lado surgen dificultades

Porque no siempre vemos todo claro

Porque seguirte es exigente

Porque amarte es negarnos a nosotros mismos

Porque queremos verte, sin necesidad de verte

Porque queremos que nos ilumines para no perderte



Auméntanos la fe

Y, si ves que aumentamos en otras cosas,

haz, Señor, que Tú seas más importante

que la suma de todas ellas juntas.

Amén.

Exhortación de despedida

Todo es misericordia en los gestos y declaraciones que el Papa Francisco va produciendo en el seno de la Iglesia con motivo del Año de la Misericordia. Salgamos felices del templo y con la impresión de que algo muy grande está abriendo entre nosotros: la misericordia universal-.