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15 septiembre 2016

Comentario a las lecturas de hoy, 15 septiembre


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Queridos amigos y amigas:
Al día siguiente de celebrar la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, hoy en toda la Iglesia hacemos memoria de Nuestra Señora de los Dolores, o la Virgen de las Angustias.
Es María, la mujer que estando de pie junto a la cruz de Jesús, su Hijo, estuvo íntima y fielmente asociada a su pasión salvadora.
Contemplando hoy a María, podemos descubrir lo que significan estos 3 verbos: permanecer, acoger y esperar.
María es la mujer que permanece. Al contrario que la mayoría de los discípulos, que huyen y abandonan. Quizá por el miedo, quizá pensando que todo había terminado… Sin embargo, ella permanece. “Permaneced en mi amor”, había dicho Jesús. Solo permaneciendo junto a Jesús, también al pie de la cruz, somos capaces de dar fruto.

María es la mujer que acoge. Acoge el cuerpo muerto de su Hijo, igual que en su momento acogió su vida incipiente. Acoge la luz que fue recibiendo de su Palabra, igual que ahora acoge la oscuridad de ese momento doloroso. Acoger… lo que viene y como viene… confiando que Dios sabrá hacer algo con todo ello. Y acoger también al discípulo en su casa, en esa Iglesia en semilla que estaba a punto de nacer.
Y María es la mujer que espera. Frente a toda desesperanza. Porque no siempre los tiempos de Dios coinciden con nuestros tiempos.
Por todo ello, celebramos hoy a Nuestra Señora de los Dolores. Es María, la nueva Eva, que por su obediencia contribuyó a la vida, al contrario de lo que hizo la primera mujer, que por su desobediencia trajo la muerte.
Gracias, Señor, por regalarnos a María.
Junto a ella y con ella, esperamos al pie de la cruz.
Confiando que amanezca pronto la luz de tu Pascua. Amén.

Vuestro hermano en la fe:
Luis Manuel Suárez CMF