21 abril 2016

Domingo V de Pascua: ¿Qué me quiere decir hoy Jesús?

Jesús sabe que le queda poco tiempo antes de sufrir su pasión y despedirse de sus amigos. Y utiliza estos últimos momentos, para dejarnos en claro el mensaje más importante que Dios tiene para la humanidad: que nos amemos los unos a los otros, como Él nos ha amado. Y para que no quede duda de lo que espera de nosotros, agrega que por la manera en que nos amemos, seremos reconocidos como cristianos.
Amar a los que nos rodean como Cristo nos amó, significa amarlos hasta el extremo, dando nuestra vida por ellos. Y “dar nuestra vida” por los demás no significa necesariamente morir por ellos, sino ocupar nuestra vida entregándonos a los que nos rodean, buscando siempre su bien. Porque amar no es “sentir bonito”, sino tomar la decisión de querer y buscar el bien del amado, aun cuando tenga que sacrificar mi tiempo y mi comodidad.
Cuando vivimos amando, se nota en que somos más serviciales; más atentos y amables; obedecemos a quienes buscan nuestro bien, aunque de pronto no nos guste lo que nos piden; rechazamos lo que nos daña, aunque ello signifique meternos en problemas; ayudamos al que nos necesita; compartimos incluso lo que más nos cuesta compartir; somos más tolerantes; no hablamos mal de nadie…
Y todo esto distingue a un buen discípulo de Cristo.
Si hoy llegara a mi ciudad un visitante de otro país, y le pidieran que distinguiera a los discípulos de Cristo por su manera de amarse, ¿me reconocería a mí y a mi familia como buenos cristianos?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Deja tu comentario