MONICIÓN DE ENTRADA
Recibid –con todo nuestro amor fraterno—la bienvenida a esta eucaristía del Quinto Domingo de Pascua. Hoy la palabra de Dios nos habla de amor. Es Jesús, pues, Él mismo, quien nos habla de amor. Y resulta muy adecuado que el Maestro lo recuerde porque vivimos en un momento en que la violencia –terrorismo, guerras, violencia doméstica—está muy presente en nuestras vidas, con el consiguiente deterioro del amor. Jesús quiere decirnos en que consiste la victoria del amor: vivir, trabajar, amar, esforzarse por el bien de los demás; teniendo presente que no podremos alcanzar la paz sin amor. Pidámosle al Señor en esta Eucaristía que nos ayude a cambiar nuestro corazón para que en tenga en nosotros cabida el amor…
MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS
1.- La primera lectura –del Libro de los Hechos de los Apóstoles--nos muestra, como al llegar las primeras pruebas a los seguidores de Jesús la fe empieza a decaer. Y esta historia vuelve a repetirse en nosotros. Pero los apóstoles alertan a los cristianos --de entonces y a los de hoy-- que el secreto consiste en perseverar.
S.- El Salmo 144 es de los llamados alfabéticos, cuyo contenido procede o está en otros salmos. Es un himno de alabanza. Y eso hemos de hacer nosotros ahora cuando lo proclamemos: alabar al Señor con toda nuestra fuerza.
2.- En el Libro del Apocalipsis --de donde procede la segunda lectura de hoy --nos hace una invitación a la esperanza, asegurándonos que algún día todo será nuevo para gozo del hombre. Y Dios será todo para todos. Y antes habrá enjugado las lágrimas de nuestros ojos.
3.- En el evangelio—del Apóstol Juan-- Cristo es glorificado justamente cuando un amigo sale para entregarlo y revela a los apóstoles una gran recomendación salida de su alma grande: “os doy un mandamiento nuevo, que os améis los unos a los otros como yo os he amado, amaos también entre vosotros”. Gracias Señor, porque en la última cena partiste tu pan y vino en infinitos trozos, para saciar nuestra hambre y nuestra sed...
Lectura de Postcomunión
MONICIÓN
Escuchemos esta breve plegaria que hoy nos ofrece el padre Leoz para los momentos finales de nuestra Eucaristia
POR TI, SEÑOR
Mantendremos, eternamente nuevo,
el mandamiento que Tú nos dejaste:
amar, sin mirar a quién
amar, sin contar las horas
amar, con corazón y desde el corazón
amar, buscando el bien del contrario
amar, buscándote en el hermano
POR TI, SEÑOR
Exhortación de despedida
Recordemos toda la semana –y siempre—lo que Jesús nos pide hoy: que nos amemos unos a otros, como Él nos ama. Es la mejor receta para vivir en paz y con alegría.
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