05 septiembre 2015

Para fijarnos en el Evangelio del Domingo 6 septiembre

● Muchas veces aparecen en los Evangelios relatos que nos muestran la atención que Jesús tuvo con los enfermos.
● Hoy Jesús cura a un sordomudo y le da la posibilidad de hablar.
● La gente como conclusión de la acción de Jesús formula una sentencia que resume gran parte de la actividad de Jesús: “Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos”. Esta expresión puede hacernos recordar lo que encontramos en el relato de la creación, después de cada día, se nos dice que vio Dios que era bueno lo que había hecho.
● A Jesús le presentan un sordo. En otras ocasiones también vemos en los Evangelios que los enfermos son llevados a Jesús, es la solidaridad de las personas que buscan el bienestar de los enfermos. Este sordo además apenas podía hablar. A Jesús le piden que le imponga las manos para que recobrase todas sus facultades. Por sus carencias el enfermo está reducido al silencio, está encerrado en sí mismo sin conexión con el mundo que le rodea.



● Jesús se lleva al enfermo a un lugar a parte. Y realiza una serie de gestos concretos en los órganos que están enfermos. Hay como todo un proceso, se dan una serie de pasos hasta que se produce la curación. Y allí a solas, como conclusión del proceso, pronuncia Jesús la gran palabra: “Effetá, ábrete”. Y esta palabra produce la gran transformación del enfermo: “Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba sin dificultad”.
● De la misma manera que al principio la Palabra de Dios fue creadora y dio origen a las cosas, así Jesús con sola su Palabra es capaz de mejorar la vida de esta persona.
● Como hace en otras ocasiones Jesús trata de evitar la publicidad: “El les mandó que no lo dijeran a nadie”. A pesar de las palabras de Jesús no se callan lo que ha sucedido.
● Lo que hizo Jesús hace años es lo que de alguna forma han de volver a hacer sus seguidores. ¿Somos sordos o mudos? ¿Somos sordos a la Palabra de Dios, a la acción de Dios? ¿Sabemos descubrir los signos de Dios en nuestro mundo? ¿Somos apóstoles que anuncian el mensaje de Jesús o estamos mudos, sin decir nada?
● En la celebración del bautismo hay un rito libre que recuerda lo que hoy esta- mos contemplando. El cura tocando los oídos y la boca de la persona bautizada dice “Effetá, ábrete”. O sea, le pedimos a Dios que se le abran esos oídos para escuchar la Palabra de Dios y esa boca para alabarlo.
● Este gesto nos recuerda que un cristiano está llamado a tener los oídos abiertos para escuchar a Dios y a las personas y la boca abierta para hablar tanto a Dios como a las personas.
● ¡Qué importante es escuchar y qué necesario es saber ofrecer la palabra oportuna en cada momento!
● En tiempos del Antiguo Testamento la visión de la enfermedad era bastante diferente a la que ahora tenemos. No conocían ni los virus, ni las infecciones… la enfermedad era interpretada como signo del castigo de Dios por los pecados cometidos.
● La curación era signo del perdón de Dios.
● Las curaciones que realiza Jesús tienen también un sentido más profundo: nos invitan a preguntarnos de qué necesitamos ser curados.
● ¿A quien ayudamos a ser curados de estos males? ¿De qué sordera o mudez hemos de ser curados?

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