DOMINGO XXVI del TIEMPO ORDINARIO (B)
- Núm (11, 25-29) “¿Estás celoso de mi? ¡Ojalá todo el pueblo fuera profeta!”
- Salmo 18- “Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón”.
- Santiago (5,1-6): “Vuestra riqueza está corrompida”.
- Marcos (9,38-33. 45. 47-48): “El que no está contra nosotros está a favor nuestro. Si tu mano te hace caer, córtatela”
ECOS DESDE LOS JÓVENES Y LAS COMUNIDADES
. Jesús nos invita a construir comunidades abiertas, colaboradoras con todos aquellos que están haciendo el bien.
. Cuando nos alejamos de Jesús y queremos vivir las actitudes de poder y orgullo podemos escandalizar a los débiles. ¡Cuidado!
. Cuando nos alejamos de Jesús y queremos vivir las actitudes de poder y orgullo podemos escandalizar a los débiles. ¡Cuidado!
PROPUESTA DE HOMILÍA:
Jesús hace catequesis con los suyos.
En los distintos pasajes que venimos leyendo del evangelio de Marcos en estos domingos, vemos a Jesús haciendo catequesis. En el camino hacia Jerusalén (camino no sólo geográfico, sino “teológico”) Jesús quiere que sus seguidores hagan un camino de aprendizaje en la asimilación de actitudes fundamentales. En los dos domingos anteriores les ha manifestado lo que significa adherirse a Él como Mesías: estar dispuestos a acoger y servir; eso es “cargar con la cruz y seguirle·. Hoy, a raíz de un hecho –alguien que está echando demonios- Jesús les quiere mostrar otra actitud: la “apertura y colaboración”.
a) Estar dispuestos a trabajar con los que hacen el bien.
Ya el Señor le había manifestado a Moisés (1a lectura del libro de los números) “Ojalá todo el pueblo fuera profeta”. Ser “profeta” (en la Biblia es sentirse “inspirado”, que viene de “espíritu”) es tener el Espíritu de Dios para hacer el bien. Sí, el Dios de la Biblia inspira con su Espíritu a toda criatura para construir una humanidad nueva. ¿Quiénes somos nosotros para poner barreras al Espíritu? Por eso Jesús les dice (y nos dice): “Quién no está contra nosotros está a favor nuestro”.
La Comunidad cristiana está (o debe estar) construida, sobre todo, por la participación en el Espíritu del Señor, Espíritu de amor, de concordia, de apertura y de servicio al bien común de todos para formar la gran familia humana.
Así, pues, el Espíritu que anima a las comunidades cristianas las hace abiertas, universales, católicas y no excluyentes y cerradas. Esto (después de un proceso de seguimiento con Jesús) lo fueron comprendiendo y viviendo los auténticos cristianos. Hoy también tenemos a algunos como el
Papa Francisco, que nos invita con su ejemplo a la apertura y al servicio, como hacía quería Jesús. Él lo llama “salida” en busca de ovejas heridas para transmitirlas el mensaje gozoso del Evangelio. (He ahí, por ejemplo el viaje que de estos días por Cuba y Estados Unidos).
b) Hacer revisión constante de nuestras actitudes:
Jesús sigue en su reflexión invitando a sus seguidores a hacer una constante revisión de su vida. Ya les había manifestado, a raíz de la discusión entre ellos por el camino sobre “quién era el más importante”. En el fondo seguían buscando honores, poder, prestigio, etc. lo contrario de lo que les había dicho que venía a hacer el Hijo del hombre, el Servidor, él mismo. Y esto puede llevar a “escandalizar”, a hacer daño a los débiles, a los pequeños, a ese niño que Él había puesto en el centro como el símbolo de la acogida y el cuidad. Por eso, ¡cuidado con escandalizarles!
El “escándalo” se produce cuando el discípulo se aleja del Señor, cuando utiliza (utilizamos) la misión en beneficio propio, cuando su acción deja de ser liberadora y se convierte en opresora porque se abandona el servicio y la entrega.
Don Bosco sobre esto nos da buen ejemplo: se entrega en alma y cuerpo a los jóvenes; toda su vida es un servicio y una entrega a los jóvenes más abandonados, a los más débiles. Por eso es para nosotros modelo de relación con los jóvenes (y clases populares).
El escándalo se da cuando queremos dominar y no hay un reconocimiento de la dignidad de cada persona. Por eso debemos quitar (tras una constante revisión) actitudes de desprecio, de no valoración y estima hacia los pequeños (niños, jóvenes, inmigrantes, ancianos, enfermos, débiles en la fe, etc.). “Cuidado con vuestra riqueza” también, como dice el autor de la carta de Santiago, que hemos leído hoy. “Riqueza” por lo que significa, sobre todo, como actitud de soberbia, desprecio y abandono de los necesitados y débiles.
c) Unidos a Cristo en la cotidianidad de la vida:
Y, una actitud más que manifiesta Jesús (en el evangelio de hoy) es hacer hasta los gestos más sencillos en comunión con Él. “El que os dé (o deis) un vaso de agua, porque seguís al Mesías… no quedará sin recompensa”.
La llamada de Jesús es muy clara: hacer de las labores cotidianas una oportunidad para vivir más unidos a Él. Cada gesto de entrega es un canto de agradecimiento por parte de Dios. Lo que hace grande a una acción (por muy insignificante y cotidiana que sea) es el amor y cariño que se pone en ella. En salesiano a esto lo llamamos la “espiritualidad de la vida cotidiana”. La relación –y referencia al Señor- se hace desde cada gesto de amor.
Así, pues, sigamos a Jesús en el camino cristiano como discípulos que asumimos y vivimos su estilo.
Usta Sánchez, Sdb
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Deja tu comentario