06 mayo 2014

Moniciones (2). IV Domingo de Pascua 11 mayo.

MONICIÓN DE ENTRADA

Sed bienvenidos a la Eucaristía. Celebramos hoy el Cuarto Domingo de Pascua que ya nos sitúa a mitad de camino hacia la Ascensión del Señor y Pentecostés con la llegada del Espíritu Santo. Es además el Domingo del Buen Pastor en el que Jesús de Nazaret se proclama como el pastor universal que lleva a su rebaño a la felicidad total de las verdes praderas y de las fuentes tranquilas. Pero, asimismo, celebramos la Jornada mundial y pontificia sobre las Vocaciones. Está jornada, de gran tradición en la Iglesia, fue instituida por el Papa Pablo VI en 1964, son ya, pues, 44 ediciones. Como veis nuestra celebración de hoy está llena de contenidos y nosotros hemos asistir con gozo al desarrollo de todos ellos.


MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- En la primera lectura, del Libro de los Hechos de los Apóstoles, Pedro narra la vida de Cristo y ofrece la salvación a todos siguiendo el ejemplo del Señor. Es el camino del Resucitado lo que nos salvará. Allí --y entonces-- aceptaron la palabra de Dios y se convirtieron tres mil. ¿Aceptamos nosotros, aquí y ahora, el mensaje de Cristo?

S.- El Salmo 22 es uno de los más bellos del Salterio. El Señor es mi pastor, nada me falta, dice. ¿No nos ofrece este salmo la felicidad completa? Debemos escucharlo y cantarlo como una bellísima plegaria que dirigimos a Nuestro Señor. Y muy adecuada en este Domingo que llamamos del Buen Pastor.

2.- Hay referencias, en la segunda lectura, sacada de la primera carta del Apóstol San Pedro, a la profecía de Isaías que con la figura del Siervo de Yahvé presenta a Jesús como el cordero dispuesto a la muerte. Pero, además, Jesús es cordero y pastor. Es compañero y puerta. Nos guía y nos acompaña.

3.- El Evangelio de San Juan nos revela que el Señor Jesús es la puerta que nos da acceso a la vida perfecta, al seguimiento de él y a la escucha de su palabra. Hay duras palabras para los falsos pastores a quien el mismo Jesús acusa de ladrones. Debemos de tenerlo en cuenta.

Exhortación de Despedida

Hemos vivido una Eucaristía intensa, emocionante, seguimos celebrando la Pascua y nuestro corazón esta alegre y nuestro espíritu confiado. Llevemos a todos nuestra alegría y, sobre todo, a quienes más los necesitan, a los pobres, a los enfermos, a los que no tienen fe…

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