11 mayo 2014

Moniciones (1)- V Domingo de Pascua 18 de mayo

MONICIÓN DE ENTRADA

Bienvenidos a la Casa del Señor. Os deseamos que la alegría pascual inunde vuestros corazones. Sobre el altar vamos a presentar nuestros gozos y nuestras penas de toda la semana. La Eucaristía del domingo --o de su víspera-- es nuestra gran oportunidad para ofrecer todo lo que tenemos al Señor y, al mismo tiempo, ofrecérselo también a nuestros hermanos. Es ésta una celebración de paz: Ojalá la paz de Jesucristo vuelva al mundo y todos podamos considerarnos como auténticos hermanos. Vamos a necesitar la presencia y al apoyo del Espíritu Santo siempre presente entre nosotros cuando oramos.



MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- En la primera lectura, tomada del Libro de los Hechos de los Apóstoles, se suscita el primer problema "administrativo" en la Iglesia. El número de fieles aumentaba y los Apóstoles tenían la necesidad de emplearse a fondo en la transmisión de la Palabra de Dios. Y así se decide nombrar siete diáconos para atender al servicio de los fieles. Aparece el diaconado, pues, en la historia de la Iglesia. De ellos, Esteban se convertiría en el primer mártir de la Iglesia y Felipe predicaría con la misma intensidad que los Apóstoles.

S.- El salmo 32 es extenso y la liturgia ha tomado unos cuantos versos para la proclamación. El versículo responsarial está tomado del final, del último verso. Y el primero que cantaremos es tambien el primero del salmo. La elección es adecuada y refleja la esencia de este salmo considerado por los judíos contemporáneos de Jesús como un himno dirigido al Dios poderoso y providente. Y, en efecto, es una oración dirigida a Dios que vela por nosotros y que como respuesta –utilizando el salmo—reflejamos nuestro deseo ardiente de amar a Dios y de que todos nosotros –todos los hermanos y hermanas—le amen por encima de todo.

2.- La segunda lectura se hace continuando el relato de la Primera Carta del Apóstol San Pedro que leemos en estos domingos de Pascua. Y la epístola del Primer Papa de la Iglesia de Cristo consagra la condición sacerdotal de todo el pueblo elegido de Dios. Pocos textos de la Sagrada Escritura condensan tan bien esa condición del sacerdocio compartido por todos los bautizados.

3.- El Evangelio de San Juan que leemos hoy establece la identidad trinitaria entre el Padre y el Hijo, cuando Felipe, el Apóstol, pregunta a Jesús que le muestre al Padre la respuesta es inequívoca: quien ha visto a Jesús a visto al Padre. Además de la respuesta a Tomás, Jesús, mostrará el camino nuevo para todos los hombres y mujeres también de manera muy concreta. Porque Él es el Camino, y la Verdad, y la Vida.

EXHORTACIÓN DE DESPEDIDA

Salgamos alegres a la calle y expliquemos a nuestros hermanos que hoy hemos encontrado el Camino, la Verdad y la Vida. Son los tres regalos más importantes que cualquier ser humano puede recibir. Es el regalo de Jesús de Nazaret, que el entregarse a nosotros es verdadero, Camino, Verdad y Vida. ¡Qué pasemos un feliz Día del Señor!

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