Entrada: Hoy celebramos en toda la Iglesia el “Domingo de la Palabra de Dios”. Esta celebración recuerda a todo el Pueblo de Dios y a las personas de buena voluntad, la importancia y el valor de la Sagrada Escritura para la vida cristiana; Sintámonos llamados por Jesús a la conversión, como los primeros discípulos de Jesús a la orilla del lago. Dispongámonos para celebrar activa, consciente y fructuosamente nuestro encuentro con la Palabra en esta eucaristía dominical.
Lecturas: Por medio de las lecturas bíblicas proclamadas en la liturgia, Dios habla a su pueblo y Cristo mismo anuncia su Evangelio; Cristo es el centro y la plenitud de toda la Escritura: Antiguo y Nuevo Testamento. La escucha del Evangelio, se caracteriza por una particular veneración, expresada en los gestos y en las aclamaciones. Escuchemos con atención.
Ofrendas: Dios espera de nosotros una entrega de nuestra vida al servicio de su Hijo Jesús. Que nuestra ofrenda sea muy sincera, de tal forma que podamos decir: Aquí estamos para hacer tu voluntad.
Comunión: ¿Queremos quedarnos siempre con Jesús? Si esto es así, no tenemos otra alternativa que comulgar con su Cuerpo y con su Sangre. Acerquémonos debidamente preparados.
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