MONICIÓN DE ENTRADA
Bienvenidos, hermanos y amigos. Reciban todos ustedes gracia, paz y alegría de parte del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Estamos en el Tercer Domingo del Tiempo Ordinario. La Liturgia de la Palabra de hoy nos habla que el Señor es luz y salvación, nos llama a la conversión y exige un compromiso radical de liberarnos de nuestra mediocridad y entregarnos a la causa del reino de Dios. Que el Señor nos conceda abrir los ojos, reconocer la señal del amor y lanzarnos en la aventura del verdadero Éxodo: la gran aventura de seguir a Jesús.
Seguros de la presencia del Señor Jesús aquí y ahora en medio de nosotros, pongámonos de pie y celebremos con dicha y esperanza esta Eucaristía.
MONICIÓN PRIMERA LECTURA (Isaías 8,23b-9,3)
Isaías anuncia que la salvación de Dios se manifiesta en el paso de las tinieblas a la luz, de la esclavitud a la libertad. Escuchemos…
PRIMERA LECTURA
En la Galilea de los gentiles el pueblo vio una luz grande
Lectura del libro de Isaías 8, 23b—9, 3
En otro tiempo el Señor humilló el país de Zabulón y el país de Neftalí; ahora ensalzará el camino del mar, al otro lado del Jordán, la Galilea de los gentiles.
Palabra de Dios.
Salmo responsorial: Salmo 26, 1. 4. 13-14 (R.: 1a)
R. El Señor es mi luz y mi salvación.
MONICIÓN SEGUNDA LECTURA (1 Corintios 1,10-13.17)
Pablo reprende la discordia y la división de la comunidad de Corinto y exhorta a la unión por la fuerza de la cruz de Cristo. Escuchemos con atención.
SEGUNDA LECTURA
Poneos de acuerdo y no andéis divididos
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 1, 10-13. 17
Os ruego, hermanos, en nombre de nuestro Señor Jesucristo: poneos de acuerdo y no andéis divididos. Estad bien unidos con un mismo pensar y sentir.
Hermanos, me he enterado por los de Cloe que hay discordias entre vosotros. Y por eso os hablo así, porque andáis divididos, diciendo: «Yo soy de Pablo, yo soy de Apolo, yo soy de Pedro, yo soy de Cristo».
¿Está dividido Cristo? ¿Ha muerto Pablo en la cruz por vosotros? ¿Habéis sido bautizados en nombre de Pablo?
Porque no me envió Cristo a bautizar, sino a anunciar el Evangelio, y no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo.
Palabra de Dios.
Aleluya Mt 4, 23
Versículos alternativos para el Aleluya
MONICIÓN EVANGELIO (Mateo 4,12-23)
Hoy Jesús nos ilumina con una exigencia y un don: “Reformen sus vidas. El Reino de Dios está cerca”. Unos simples pescadores, dejándolo todo, lo siguieron y descubrieron ese mundo nuevo. Abramos el oído, la mente y el corazón, y pongámonos de pie para la proclamación del Santo Evangelio.
EVANGELIO
Se estableció en Cafarnaún. Así se cumplió lo que había dicho Isaías
Lectura del santo evangelio según san Mateo 4, 12-23
Al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan, se retiró a Galilea. Dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, junto al lago, en el territorio de Zabulón y Neftalí. Así se cumplió lo que había dicho el profeta Isaías:
«País de Zabulón y país de Neftalí,camino del mar, al otro lado del Jordán,Galilea de los gentiles.El pueblo que habitaba en tinieblasvio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte,una luz les brilló».
Entonces comenzó Jesús a predicar diciendo:
—«Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos».
Pasando junto al lago de Galilea, vio a dos hermanos, a Simón, al que llaman Pedro, y a Andrés, su hermano, que estaban echando el copo en el lago, pues eran pescadores.
Les dijo:
—«Venid y seguidme, y os haré pescadores de hombres».
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Y, pasando adelante, vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre. Jesús los llamó también.
Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.
Recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando el Evangelio del reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo.
Palabra del Señor.
O bien más breve:
Lectura del santo evangelio según san Mateo 4, 12-17
Al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan, se retiró a Galilea. Dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, junto al lago, en el territorio de Zabulón y Neftalí. Así se cumplió lo que hablí dicho el profeta Isaías:
«País de Zabulón y país de Neftalí,camino del mar, al otro lado del Jordán,Galilea de los gentiles.El pueblo que habitaba en tinieblasvio una luz grande;a los que habitaban en tierra y sombras de muerte,una luz les brilló».
Entonces comenzó Jesús a predicar diciendo:
—«Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos».
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