DOMINGO III DEL TIEMPO
ORDINARIO
SALUDO
Hermanos, la
Buena Noticia de Jesucristo, muerto por nosotros, resucitado por el Padre con
la fuerza del Espíritu, esté con todos nosotros.
ENTRADA
Como hijos de una misma familia, nos reunimos de nuevo alrededor de esta mesa de la fraternidad, convocados por el mismo Padre. En estos días pasados recibimos a Jesús como Luz venida a nuestro mundo, capaz de iluminar a personas y pueblos y llenarnos de alegría. Por su parte, Pablo nos llama y ruega que vivamos unidos; unidos significa respetar las diferencias legítimas de todos, valorar todos los carismas, sentirnos necesitados de los demás. La unidad en la Iglesia nunca es la uniformidad que evita los conflictos y el crecimiento. Y Jesús, en el Evangelio, que nos llamará una vez más a la conversión.
Que la
Eucaristía nos renueve la fuerza y la esperanza para que, viviendo unidos,
hagamos nuestra la invitación de Jesús: venid y os haré pescadores de hombres.
ACTO PENITENCIAL
La llamada a
la conversión que Jesús nos hace tendría que ser acogida por cada uno de
nosotros y ser una actitud permanente de nuestra vida cristiana. Pedimos
perdón:
-Tú, que
eres la Luz venida a iluminar a cuántos caminan en tinieblas.
SEÑOR, TEN
PIEDAD.
-Tú, que nos
llamas a ponernos de acuerdo para poder anunciar el Evangelio.
CRISTO, TEN
PIEDAD.
-Tú, que nos
llamas ser evangelizadores, testigos de tu Amor en el mundo.
SEÑOR, TEN
PIEDAD.
Oración: Envía sobre nosotros, Señor, tu
perdón y bondad. Por Jesucristo nuestro Señor.
ORACIÓN COLECTA
Dios y Padre
nuestro, que nos das la vida y nos encomiendas la tarea de cuidarla y hacer que
todas las personas crezcan en dignidad; haz que nuestra vida se oriente siempre
según tu voluntad, de modo que en el mundo seamos animadores de esperanza para
cuántas personas sufren por cualquier causa. Por nuestro Señor Jesucristo.
LECTURA PROFÉTICA
Tras la
guerra y la humillación aparece la Luz que se identifica con la presencia
salvadora del Señor, pues nunca abandona a su pueblo. Esta certeza produce en
las personas alegría y gozo profundo. Nuestra sociedad busca, de igual modo, la
presencia del Señor, que nos haga capaces de transformar el mundo.
LECTURA APOSTÓLICA
Las
divisiones en la Iglesia no son nuevas. Ya Pablo tuvo que enfrentarse a ellas
en el inicio de la Iglesia. Estas divisiones, ayer y hoy, son un antitestimonio
puesto que expresan ruptura de la fraternidad y poco convencimiento de que a
quien tenemos que seguir es a Jesús, a nadie más.
LECTURA EVANGÉLICA
Juan va
dejando paso a Jesús, y se inicia su predicación con una llamada a la
conversión. Esta llamada no es nueva, otros ya la habían realizado, pero la de
Jesús apremia a las personas puesto que está cerca el Reino de Dios, ya está
iniciado. La conversión da paso a la acogida de la Buena Noticia y la
disponibilidad para llevarla a los demás. Jesús sigue invitándonos a todos.
ORACIÓN DE LOS FIELES
Los cristianos de todo el mundo, para
que Dios Padre nos congregue en un solo rebaño, bajo la guía del único pastor,
Jesucristo. Oremos dicien-
do: ESCÚCHANOS, PADRE.
1. Para que los cristianos de todas
las Iglesias seamos fieles al Evangelio con nuestro testimonio de fe ante el
mundo. OREMOS.
2. Para que Dios conceda a todas las
Iglesias cristianas fortalecer lo que las une y superar lo que las separa y
pronto llegue el día en el que todos los bautizados podamos partir el mismo pan
y compartir el mismo cáliz de la Eucaristía. OREMOS.
3. Para que el mundo entero crezca en
justicia, paz y libertad, y se superen las divisiones y enemistades entre los
pueblos. OREMOS.
4. Para que los enfermos, los que
buscan refugio, los más necesitados, los
que sufren cualquier clase de violencia, encuentren consuelo en Dios y en
quienes tienen cerca. OREMOS.
5. Para que... OREMOS.
6. Para que todos los que estamos
aquí celebrando la Eucaristía seamos cada día más fieles a la Palabra de Dios ORE MOS.
Escucha, Padre, nuestra plegaria. Y
haznos, a noso- tros y a todo el mundo, el don de la unidad y de la paz. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Al
presentarte este pan y este vino, te pedimos, Padre, que sean alimento de
nuestra vida y así nos ayuden a ser un solo pueblo creyente en el mismo y
único Señor Jesucristo. Que vive y reina.
Prefacio de la misa por la unidad de
los cristianos. Plegaria
eucarística III.
PREFACIO
En verdad
necesitamos reconocerte, Señor, como el Dios que actúa en medio de nosotros.
Queremos que nos ayudes a vivir en esa Luz que nos viene por la Palabra y por
la Eucaristía, que saque fuera nuestra pequeñez y sea capaz de aunar entregas y
esperanzas para vencer tanta tiniebla del mundo que no deja que las personas
desarrollen su dignidad. Que la entrega de Jesús, hermano nuestro, nos mueva
por dentro para que, confiando de verdad en Ti, dejemos de lado todo miedo,
toda pasividad, y nos unamos a la tarea iniciada por tantos testigos del
Evangelio, y por tantos hombres y mujeres de buena voluntad que ponen lo mejor
de sus vidas en servir a los demás. Unidos a todos ellos te glorificamos
diciendo: Santo, Santo, Santo...
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Es el
momento, Padre de bondad, de mostrarte nuestra gratitud por esta Eucaristía y
por todo el bien que de Ti recibimos en cada momento; sigue mostrándonos tu
Amor, de modo que también nosotros seamos capaces de llevarlo a las demás
personas. Por Jesucristo.
Entrada: Un solo Señor (1 CLN-708); Toda la Tierra te
adore CLN A-16
El El Señor es mi fuerza CLN 717;
En latin: : Adorate Deum
(Gregoriano)
Salmo y Aleluya:
El Señor es mi luz
(propio)
Ofertorio:
Señor te ofrecemos
(Cantos varios)
Santo:
Comunión: : Pescador CLN 405; El Señor es mi luz
(CLN 505)
Reune Señor a tu
Iglesia. (Cantos varios)
Final: Anunciaremos tu
Reino.(CLN 402)
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