21 enero 2026

Moniciones, peticiones... DOMINGO III DEL TIEMPO ORDINARIO

 

DOMINGO III DEL TIEMPO ORDINARIO

 

SALUDO

Hermanos, la Buena Noticia de Jesucristo, muerto por nosotros, resucitado por el Padre con la fuerza del Espíritu, esté con todos nos­otros.

 

ENTRADA

Como hijos de una misma familia, nos reunimos de nuevo alrede­dor de esta mesa de la fraternidad, convocados por el mismo Padre. En estos días pasados recibimos a Jesús como Luz venida a nuestro mundo, capaz de iluminar a personas y pueblos y llenarnos de alegría. Por su parte, Pablo nos llama y ruega que vivamos unidos; unidos significa respetar las diferencias legítimas de todos, valorar todos los carismas, sentirnos necesitados de los demás. La unidad en la Iglesia nunca es la uniformidad que evita los conflictos y el crecimiento. Y Jesús, en el Evangelio, que nos llamará una vez más a la conversión.

Que la Eucaristía nos renueve la fuerza y la esperanza para que, viviendo unidos, hagamos nuestra la invitación de Jesús: venid y os haré pescadores de hombres.

 

ACTO PENITENCIAL

La llamada a la conversión que Jesús nos hace tendría que ser acogida por cada uno de nosotros y ser una actitud permanente de nuestra vida cristiana. Pedimos perdón:

-Tú, que eres la Luz venida a iluminar a cuántos caminan en tinieblas.

SEÑOR, TEN PIEDAD.

-Tú, que nos llamas a ponernos de acuerdo para poder anunciar el Evangelio.

CRISTO, TEN PIEDAD.

-Tú, que nos llamas ser evangelizadores, testigos de tu Amor en el mundo.

SEÑOR, TEN PIEDAD.

Oración: Envía sobre nosotros, Señor, tu perdón y bondad. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

ORACIÓN COLECTA

Dios y Padre nuestro, que nos das la vida y nos encomiendas la tarea de cuidarla y hacer que todas las personas crezcan en dignidad; haz que nuestra vida se oriente siempre según tu volun­tad, de modo que en el mundo seamos animadores de esperanza para cuántas personas sufren por cualquier causa. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

LECTURA PROFÉTICA

Tras la guerra y la humillación aparece la Luz que se identifica con la presencia salvadora del Señor, pues nunca abandona a su pueblo. Esta certeza produce en las personas alegría y gozo profundo. Nuestra sociedad busca, de igual modo, la presencia del Señor, que nos haga capaces de transformar el mundo.

 

LECTURA APOSTÓLICA

Las divisiones en la Iglesia no son nuevas. Ya Pablo tuvo que enfrentarse a ellas en el inicio de la Iglesia. Estas divisiones, ayer y hoy, son un antitestimonio puesto que expresan ruptura de la frater­nidad y poco convencimiento de que a quien tenemos que seguir es a Jesús, a nadie más.

 

 

 

LECTURA EVANGÉLICA

Juan va dejando paso a Jesús, y se inicia su predicación con una llamada a la conversión. Esta llamada no es nueva, otros ya la habían realizado, pero la de Jesús apremia a las personas puesto que está cerca el Reino de Dios, ya está iniciado. La conversión da paso a la acogida de la Buena Noticia y la disponibilidad para llevarla a los demás. Jesús sigue invitándonos a todos.

 

ORACIÓN DE LOS FIELES

Los cristianos de todo el mundo, para que Dios Padre nos congregue en un solo rebaño, bajo la guía del único pastor, Jesucristo. Oremos dicien-

do: ESCÚCHANOS, PADRE.

1. Para que los cristianos de todas las Iglesias seamos fieles al Evangelio con nuestro testimonio de fe ante el mundo. OREMOS.

2. Para que Dios conceda a todas las Iglesias cristianas fortalecer lo que las une y superar lo que las separa y pronto llegue el día en el que todos los bautizados podamos partir el mismo pan y compartir el mismo cáliz de la Eucaristía. OREMOS.

3. Para que el mundo entero crezca en justicia, paz y libertad, y se superen las divisiones y enemistades entre los pueblos. OREMOS.

4. Para que los enfermos, los que buscan refugio, los  más necesitados, los que sufren cualquier clase de violencia, encuentren consuelo en Dios y en

quienes tienen cerca. OREMOS.

5. Para que... OREMOS.

6. Para que todos los que estamos aquí celebrando la Eucaristía seamos cada día más fieles a la Palabra de Dios  ORE MOS.

Escucha, Padre, nuestra plegaria. Y haznos, a noso- tros y a todo el mundo, el don de la unidad y de la paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Al presentarte este pan y este vino, te pedimos, Padre, que sean alimento de nuestra vida y así nos ayuden a ser un solo pueblo cre­yente en el mismo y único Señor Jesucristo. Que vive y reina.

 

Prefacio de la misa por la unidad de los cristianos. Plegaria

eucarística III.

 

PREFACIO

En verdad necesitamos reconocerte, Señor, como el Dios que actúa en medio de nosotros. Queremos que nos ayudes a vivir en esa Luz que nos viene por la Palabra y por la Eucaristía, que saque fuera nuestra pequeñez y sea capaz de aunar entregas y esperanzas para vencer tanta tiniebla del mundo que no deja que las personas des­arrollen su dignidad. Que la entrega de Jesús, hermano nuestro, nos mueva por dentro para que, confiando de verdad en Ti, dejemos de lado todo miedo, toda pasividad, y nos unamos a la tarea iniciada por tantos testigos del Evangelio, y por tantos hombres y mujeres de buena voluntad que ponen lo mejor de sus vidas en servir a los demás. Unidos a todos ellos te glorificamos diciendo: Santo, Santo, Santo...

 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Es el momento, Padre de bondad, de mostrarte nuestra grati­tud por esta Eucaristía y por todo el bien que de Ti recibimos en cada momento; sigue mostrándonos tu Amor, de modo que tam­bién nosotros seamos capaces de llevarlo a las demás personas. Por Jesucristo.

 

CANTOS PARA LA CELEBRACION

Entrada:  Un solo Señor (1 CLN-708);  Toda la Tierra te adore CLN A-16  El     El Señor es mi fuerza CLN 717;

En latin: : Adorate Deum (Gregoriano)

Salmo y Aleluya: El Señor es mi luz (propio)

Ofertorio:  Señor te ofrecemos (Cantos varios)

Santo: 1 C1CLN-I3..

Comunión: :  Pescador CLN 405;  El Señor es mi luz (CLN 505) Reune Señor a tu Iglesia. (Cantos varios)   

Final: Anunciaremos tu Reino.(CLN 402)

 

 

 

 

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