ENTRADA
Bienvenidos hermanos a la celebración del encuentro con Cristo.
Cristo nos convoca, nos habla y nos alimenta y es el huésped que tenemos que acoger en nuestra casa.
Hoy, es fiesta y venimos a decir sí a Dios y sí a los hermanos.
El Espíritu tiene que actuar con su fuerza en nosotros y tiene que ayudarnos a despertar a lo bueno, lo justo y lo verdadero.
Celebremos el día del Señor con alegría y con fe.
Entonemos juntos el canto de entrada.
PRIMERA LECTURA
En esta lectura, una mujer sin nombre, se convierte en modelo de fe y de servicio. La generosa acogida que dispensa al profeta Eliseo se ve recompensada con el fruto de la vida.
Acoger a Dios es acoger la vida, es entrar en comunión con el autor de la vida presente y futura.
Escuchemos la proclamación de la Palabra de Dios.
SEGUNDA LECTURA
Pablo nos recuerda el acontecimiento más importante de nuestra vida: el Bautismo.
El Bautismo nos une a Cristo, nos hace morir al pecado y al hombre viejo, nos hace hombres nuevos, nos hace vivir para Dios en Cristo Jesús.
Solamente hay una muerte verdadera: la muerte al amor de Dios. Solamente hay una vida verdadera: la vida en el amor de Dios que no pasa nunca.
Escuchemos la proclamación de la Palabra de Dios.
EVANGELIO
Las condiciones que enumera el evangelio para seguir a Jesús son claras y exigentes.
Nadie es digno de Jesús si no lo considera como el primero. Jesús quiere ser el primero en nuestra vida pero también quiere que recibamos a los suyos, los pequeños como si de él mismo se tratara. Nuestro amor a Jesús se traduce en servicio, acogida y amor.
Escuchemos la proclamación del Evangelio.
ORACIÓN DE LOS FIELES
Por la Iglesia universal y por las iglesias locales para que Jesús sea el modelo de su amor y servicio.
Por todos los movimientos que promueven el evangelio, por todos los profetas y predicadores que hay entre nosotros.
Por todos los gobernantes para que alimenten y hagan justicia a los más débiles.
Por todos los jóvenes para que sean animados a vivir la fe por sus padres, educadores y pastores.
Por todos los difuntos de nuestra comunidad (nombres…) para que sean asociados a la herencia de los santos.
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