30 septiembre 2022

Reflexión, 2 de octubre: LA MORERA DE MI ABUELO

 LA MORERA DE MI ABUELO

Por José María Maruri, SJ

1.- A mi abuelo le faltó fe, porque el jardín había una morera enorme que llenaba la tierra de moras, que los críos pisábamos con las alpargatas, que se nos ponían moradas y además ensuciábamos el suelo del comedor cuando entrábamos en casa, cuando no nos caía una espachurrada mora en la blusa blanca, justo cuando salíamos para ir a misa. Le faltó fe porque allí sigue la morera manchando ahora el capó del coche de mi cuñado. Lo podéis comprobar en la calle de Heras, 3, en Pozuelo Estación (*). Le faltó fe al abuelo y les faltó fe a los apóstoles que ese “auméntanos la fe” es un eufemismos por “Señor, no tenemos fe”… que no se atrevieron a decir, pero se lo dice el Señor: “ni pizca de fe (¿qué más pizca que un grano de mostaza?), porque si la tuvierais quitaríais todas las moreras de en medio y ahí están las moreras.

2.- Y es que la fe de que nos habla el Señor no es la fe de que solemos hablar nosotros. Nosotros nos hemos hecho una fe de listas… listas de las cosas que tenemos que creer: el credo; listas de obligaciones: los mandamientos; listas de pecados, listas de virtudes, listas de los dones del Espíritu Santo, ¡y por eso estamos listos!, que ahí sigue la morera.

La fe de Jesús es una total entrega a una persona, la entrega de aquel primer mandamientote Moisés: “amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todo tu ser.

a) Es adhesión de corazón al Señor, al que se sigue no por razones, sino porque el corazón se nos va tras Él. Que no amamos a las personas que queremos por razones. Cuando el amor comienza a tener necesidad de razones para amar, ya está humeando y medio apagado.

b) Fe es confianza absoluta en el Señor, al que se sigue a ciegas porque se confía ciegamente en Él. No se puede confiar a medias en nadie, porque si se confía hasta cierto punto, ya no se confía, se desconfía en la misma medida en que se confía hasta cierto punto. Y porque desconfiamos ahí están las moreras.

c) Fe es un seguimiento del Señor que nos llama y nos dice:”sigue”

d) Fe que tiene que ser dinámica, que empuje a seguir al que es camino, al que hace camino y al que va con nosotros por el camino.

3.- “Tabi wa michizure” dice un dicho japonés, “el camino es según el camino. El viaje más maravilloso, por la mejor autopista, en el mejor de los coches, se hace insoportable su el acompañante es desagradable, antipático, insufrible.

Y una excursión por camino de montaña, escurriéndoos aquí y cayéndonos allá, es inolvidable si queremos de corazón al que nos acompaña.

Pues si esto es lo que nos da la fe, no nos da un billete preferente en el AVE (**), ni un exacto mapa del camino que vamos a recorrer, ni la seguridad de unos maravillosos paisajes, ni un horario exacto de las etapas por andar.

Lo que nos da es un compañero de camino, que se define a Si mismo como camino, como tractor que va abriendo camino, como amigo que camina hombro con hombro con cada uno de nosotros.

Creer en ese compañero, amigo y Señor, fiarnos de Él sin billetes, sin mapas, sin horarios, sin paisajes, eso es tener fe, eso es vivir la fe. Cuando esto no lo hay, ahí siguen las moreras manchando el camino, manchándonos a nosotros, agarradas a la tierra con sus raíces impidiendo nuestro caminar hombro con hombro con el señor

(*) Pozuelo Estación es un barrio de Pozuelo de Alarcón, población muy próxima a Madrid

(**) AVE: en el tren español de alta velocidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Deja tu comentario