Por la Iglesia, para que transmita esperanza en sus celebraciones y en toda su labor evangelizadora. ROGUEMOS AL SEÑOR.
Por las personas que están desilusionadas y se encuentran sin fuerza para luchar, para que encuentren en María consuelo y esperanza. ROGUEMOS AL SEÑOR.
Por los difuntos de nuestras familias y de nuestra parroquia, para que disfruten como María, de la Vida junto a Dios. ROGUEMOS AL SEÑOR.
Por los jóvenes, para que sean generosos en responder al Señor, en las continuas llamadas que les hace a seguirle desde el sacerdocio, la vida consagrada o como laicos comprometidos en la transformación del mundo. ROGUEMOS AL SEÑOR.
Por los enfermos y los que están pasando momentos de dolor y dificultad. ROGUEMOS AL SEÑO
Por todos nosotros, para que la participación de la Eucaristía nos ayude a crecer en disponibilidad y entrega generosa a los planes de Dios, siguiendo el ejemplo de María. ROGUEMOS AL SEÑOR.
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