• Textos bíblicos
Números 11, 25-29
El Señor con Moisés invistió a 70 ancianos del espíritu profético; dos faltaron, aunque recibieron ese espíritu, y empezaron a profetizar. Josué pidió a Moisés que se lo impidiera y éste le respondió: ¡Ojalá todo el pueblo de Dios fuera profeta!
Salmo 18
Los mandatos, ley y voluntad de Dios son rectos.
Santiago 5, 1-6
Ahora llorad y lamentaos los ricos, porque vuestra riqueza está corrompida. El jornal defraudado a un obrero clama contra vosotros.
Marcos 9, 37-42. 45. 47-48
• Ora con el salmo 18
Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón. Desde mi infancia hasta el día de hoy he rezado con fervor la petición del Padrenuestro: “que se cumpla tu voluntad en la tierra como en el cielo”. Esta petición me ha obligado a preguntarme: ¿qué es lo que Dios quiere de mí?; así unas veces conscientemente y otras con menos conciencia me he planteado el tema de la opción fundamental. La opción fundamental no se refiere tanto a la elección de lo que una persona quiere hacer en la vida como al tipo de persona que en el fondo ha decidido ser. Esta decisión constituye una especie de proyecto general, una especie de programa de vida y de jerarquización de todos sus valores Si nos cuestionamos por el objeto de la opción está claro que todos optamos por la felicidad. Jesús mismo confiesa haber hecho una opción seria, que determinará el curso de su vida entera – “cumplir la voluntad del Padre”. Con la simplicidad de un niño te diría que si quieres ser atleta, capaz de escalar hasta el cielo, no recargues tu macuto para que puedas caminar con facilidad.
• Sugerencias pastorales
Al rezar el Padrenuestro decimos “que se cumpla tu voluntad en la tierra como en el cielo”, y esa petición me obliga a peguntarme: ¿Qué es lo que Dios quiere de mí?, ¿Cuál debe ser la opción fundamental en mi vida? Leyendo la carta a los Hebreos observamos que la opción de Jesús fue cumplir siempre la voluntad del Padre como nos enseñó en el Padrenuestro. ¡Ojalá que todos pasáramos por la vida haciendo el bien y combatiendo el mal! (Marcos 9).
Las malaventuranzas de San Lucas, vaticinadas por los profetas, Isaías, Amós y Miqueas están presentes también en la carta de Santiago cuando habla de la injusticia de los ricos (Santiago 15).
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