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Hermanos y hermanas: ¡Bienvenidos y bienvenidas a este encuentro de fe y de fraternidad! | |||
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Desde el ejemplo de Jesús, cuya vida fue una entrega continua a la voluntad del Padre y al bien de las personas, pidamos, hermanos y hermanas, por todos los seres humanos y sus necesidades.
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NOTA: ofrecemos diversos "SIGNOS" que nos parecen posibles, "fáciles" y que expresan el significado y el caminar de la Comunidad Cristiana.
(Esta ofrenda la puede hacer el mismo Presidente o quien dirige el Consejo Pastoral)
(Hace esta ofrenda un padre, al que acompaña toda la familia)
(Sin exagerar en el tamaño, sí que debiera verse que es un material de construcción. Debe hacer la ofrenda alguien de la comunidad que esté relacionado con esa actividad humana)
(Debe haberse recogido en los últimos días de la prensa o los medios de comunicación social. La lee uno de los miembros adultos de la comunidad)
(Hace la ofrenda uno de los adultos de la comunidad) | ||||||
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(Acabado el canto del ofertorio, todos se ponen de pie para participar en la oración de Acción de gracias, diciendo: «SEÑOR, TÚ TIENES PALABRAS DE VIDA ETERNA»).
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Hermanos y hermanas: el problema no es “a dónde ir” sino “a quién”. Pedro, que vive cerca de Jesús, prefiere permanecer a su lado, aunque no le entienda mucho, porque sólo en Él ha encontrado palabras de vida. Y nosotros y nosotras, ¿a quién iremos? Ojalá el Señor nos ayude a ser transmisores de vida y que nuestra palabra pueda llenar de sentido el vacío en el que se encuentran tantas personas. Que el Señor, con su gracia, nos ayude a ser fieles a nuestros compromisos. Que seamos una Comunidad abierta y estemos más cerca de los enfermos y enfermas, ancianos y ancianas, parados y paradas, los y las más débiles, los preferidos y las preferidas del Señor. Que el Señor nos haga cercanos y cercanas, solidarios y solidarias con todas estas personas. ¡Feliz semana de testimonio cristiano! | ||||||
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“Tus palabras, Señor, son espíritu y vida; Hoy, en el Evangelio, se nos ofrece una de las confesiones más bonitas que se pueden escuchar: “Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna”. Bonitas, muy bonitas e impresionantes estas palabras de Pedro. ¡Basta ya de palabrería! | ||||||
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