“Quiero misericordia y no sacrificio” (Mt 12, 7)
Dios tiene siempre abierta la puerta de su entrañable Misericordia. Sale al encuentro de toda debilidad humana. “Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre. Lo que movía siempre a Jesús era la misericordia. Sólo quien ha sido acariciado por la ternura de la misericordia conoce verdaderamente al Señor” (papa Francisco). Dedica hoy algo de tu tiempo a contemplar el Corazón entrañable de Dios y aprenderás los caminos de la misericordia.
A veces lleno de cosas mi vida, pero Tú una y otra vez me pides que mire con ternura a mis hermanos.
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