MONICIÓN DE ENTRADA
Bienvenidos, hermanas y hermanos, a esta Eucaristía del Domingo VIII del Tiempo Ordinario, que será el último de esta primera parte del Tiempo Ordinario ya que iniciaremos la Cuaresma el día 6 con la celebración del Miercoles de Ceniza. Jesús en el Evangelio crítica muy duramente le hipocresía y la ignorancia de muchos de los que se proponen como maestros. San Pablo, en la Primera Carta a los Corintios habla de nuestra victoria final gracias al seguimiento de Cristo. Escuchemos
MONICIÓN SOBRE LAS LECTURAS
1.- En el breve párrafo que escucharemos del Libro del Eclesiástico se nos recomienda que obtengamos juicios rápidos del prójimo hasta no escuchar bien sus razones.
S.- Este salmo 91 es considerado por muchos expertos como uno de los más importante de la Biblia. El texto pone toda su confianza en el Señor y se pide su apoyo y defensa para siempre.
2.- El texto que leemos hoy de la primera carta de San Pablo a los Corintios es el final del primer capítulo de la misma. Y donde Pablo desafía a la muerte –que emparenta con el pecado— gracias a nuestro Señor Jesucristo con quien alcanzaremos la victoria final.
3.- El evangelio, del capítulo sexto de San Lucas, es un texto duro en el que se advierte contra las falsos maestros. Dice textualmente “¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego?”, añadiendo que no se puede hablar de la mota en ojo ajeno, cuanto tenemos una viga en el propio.
Como en otras ocasiones informamos nuestros lectores que estas moniciones están redactadas para leerse ligadas a cada unas de las lecturas o agrupadas en una sola válida para el inicio de la proclamación todas juntas.
Lectura de Postcomunión
MONICIÓN
El padre Leoz ha escrito para nosotros y para estos momentos la oración que os leemos a continuación:
AYÚDAME, SEÑOR
Ayúdame, Señor
A vivir comprometido pero sin ansiedad
A caminar ligero, pero sin prisas
A trabajar con empeño, pero sin nervios
A soñar con un futuro mejor
sin olvidar que puedo superar el presente
Ayúdame, Señor
A confiar en tu mano providente
A no tener miedo al mañana que me aguarda
Contigo, Señor, me basta.
Amén
Exhortación de despedida
Siempre la eucaristía nos da un mensaje de felicidad, pero hoy muy especialmente. Jesús de Nazaret nos ha enseñado a vivir en sinceridad, porque cada día tiene su afán. Salgamos, pues, felices del templo y mostremos a todos nuestra alegría.
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