03 noviembre 2018

DESCUBRIR LO SUBLIME


Resultado de imagen de “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser.”

“Globalización de la indiferencia”, una expresión que se ha extendido rápidamente. Es gráfico el término, se entiende bien y es triste. Afirma exactamente lo contrario a lo que se manifiesta en el diálogo que recoge el evangelio de este domingo. Pues quiere manifestar que la indiferencia, es decir, la frialdad, la insensibilidad, la apatía entre las personas se han universalizado, generalizado, internacionalizado. En este escenario las preguntas bíblicas: “Caín, ¿dónde está tu hermano? y la que Dios dirige a Adán: ¿dónde estás Adán?.
Un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: “¿qué mandamiento es el primero de todos?. La respuesta fue directa “escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser. El segundo es éste: amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay mandamiento mayor que estos.
No sé cuales serían las respuestas que recogeríamos si, equipados con un micrófono, hiciéramos las mismas preguntas en las aceras de nuestros pueblos. Posiblemente coincidiríamos en que el amor es el primero y el mayor de los mandamientosPara Jesús no hay dudasTeóricamente estamos de acuerdo, pero en la práctica nos movemos más bien alejados de esa situación.


Un libro, cuyo autor es un psiquiatra, comienza así: “amor” es una de las palabras cargada de los más variados sentidos. Explicarla con cierto rigor no es tarea fácil, ya que existe un auténtico abuso de la misma. En ella se dan cita un conjunto de significaciones que es preciso matizar, …El uso, abuso, falsificación, manipulación y adulteración del término “amor” exige un esfuerzo especial de clarificación para evitar que éste quede reducido a cosa, es decir, cosificado, trivializado. Debemos volver a descubrir su autentica grandeza, su fuerza, su belleza, pero también sus exigencias; debemos restituir su profundidad y su misterio”.

Al llegar aquí conviene recordar una verdad básica: que el amor se demuestra con obras, con hechosLas palabras, los gestos están bien, pero no son suficientes. El amor da sentido a la vida , pero tiene que ser un amor profundo y duradero (que no es fácil)“Aprender a amar no es solo acumular información sin saber qué hacer con ella. Hay que pasarla de la cabeza al corazón y del corazón a las manos. Es necesario que los tres lenguajes (pensar, sentir y hacer) vayan a una”.
Con la palabra amor nos referimos a muchas realidades: desde los más delicado a lo más grosero, de lo más mezquino a lo más generoso. Nos toca, pues, descubrir lo elevado, lo sublime, lo bello, sus exigencias.
Una forma de amar es enamorarse dónde interviene más la emoción, el sentimiento, lo afectivo. Si bien en Jesús yo diría que destaca más el “ayudaos unos a otros·”, el que “cada uno ceda la mitad de su pan al que no lo tiene, extienda la mitad de su manto para aquél que tiene frío, acuda con un brazo a aquél que va a tropezar”. En frases del escritor portugués, Eca de Queiroz.
Otro aspecto que conviene renovar siempre es lo importante de lo pequeño, de lo menudo en el campo del amor. Nada es pequeño cuando de amor se trataPotenciamos el amor si fortalecemos valores tan notables como la igualdad y la fraternidad, que actualmente ofrecen una imagen de fragilidad.
Ideas estas, sentimientos estos que Jesús se ocupaba en transmitir a su gente y que hoy desea que nosotros los asumamos y los vivamos.