12 octubre 2018

Domingo 14 octubre: ¿Qué me dice Jesús hoy?

Resultado de imagen de Marcos 10, 17-30
Un joven rico buscó a Jesús y le preguntó cómo llegar al Cielo, si ya desde muy joven cumplía con los mandamientos. Jesús le respondió que no bastaba, que debía hacer algo más: desprenderse de su dinero, dárselo a los pobres y seguirlo. Jesús le está pidiendo al joven que le dé a Dios el lugar a que merece en su vida: el primero. Que se libere del amor al dinero y que ponga toda su esperanza en Dios. ¿Es que ser rico es malo?
El dinero, -como todos los bienes-, no es malo. Los bienes lo hacemos malos según el uso que les damos y la importancia que les demostramos. A veces es difícil darle a las cosas menos importancia que a las personas y que al mismo Dios. Por ejemplo, cuando te peleas por un juguete, o cuando no quieres ir a misa por ver la tele.
Si no somos capaces de desprendernos de esas cosas que nos fascinan, con tal de atender a los demás, de ayudarles en sus necesidades, de dedicarle tiempo a la oración, a conocer a Jesús… entonces todavía amamos más a las cosas que a Dios y a nuestros hermanos.
La verdadera felicidad nos la da Dios a través del servicio a los demás. Pensar que el dinero o las cosas que con él compramos nos garantizan la felicidad, es equivocarnos.
¿A qué le tengo que dar menos importancia para ser más compartido con mis cosas y con mi tiempo?
¿Espero encontrar en Dios la felicidad, o en mis cosas?