30 agosto 2018

Jueves XXI de Tiempo Ordinario

Hoy es 30 de agosto, jueves de la XXI semana de Tiempo Ordinario.
Al comenzar tu oración, en este rato que has encontrado para buscarle, vive con la confianza de que Dios está aquí. En cuanto te rodea, en los que pasan a tu alrededor, en tu misma intimidad. Agradece esa presencia amorosa que allí donde vas, siempre te acompaña.
La lectura de hoy es del evangelio de Mateo (Mt 24, 42-51):
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa. Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre. ¿Dónde hay un criado fiel y cuidadoso, a quien el amo encarga de dar a la servidumbre la comida a sus horas? Pues, dichoso ese criado, si el amo, al llegar, lo encuentra portándose así. Os aseguro que le confiará la administración de todos sus bienes. Pero si el criado es un canalla y, pensando que su amo tardará, empieza a pegar a sus compañeros, y a comer y a beber con los borrachos, el día y la hora que menos se lo espera, llegará el amo y lo hará pedazos, mandándolo a donde se manda a los hipócritas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.»

Lo esencial es invisible a los ojos, decía el Principito. Y tal vez suceda que ante tantos estímulos que te rodean, ante infinidad de cosas que llaman tu atención, la presencia de Dios pasa desapercibida. Es preciso velar, aguardar signos en medio de la noche. Permanecer aunque el Señor parezca no estar. Él llega. Suplica al Señor permanecer despierto. Aguardar, reconocerle.
El criado fiel empeñó también su vida en el servicio y en el cuidado de todo lo que su amo le había confiado. A ti que no eres criado sino hijo de Dios, también él te ha confiado todo lo suyo para que lo cuides y lo hagas crecer. Te ha confiado la creación. Te ha confiado a sus hermanos. ¿Qué experimentas al ser consciente de que Dios también ha puesto todo en tus manos?
Permanecer despierto y atento, conduce a la alegría. Jesús llama dichoso al criado fiel. Sin embargo, descuidar lo que el Señor ha confiado al criado conduce a la tristeza. Al leer de nuevo la palabra, pide participar de la alegría del criado fiel.
Al acabar este momento de oración, recoge los movimientos que se han suscitado en tu interior. Las pequeñas o grandes llamadas que te hace el Señor y mi respuesta para este hoy concreto. La gracia del Señor te acompaña y te envía.
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p style=”text-align:justify;”>Padre nuestro,que estás en el cielo,santificado sea tu Nombre;venga a nosotros tu reino;hágase tu voluntaden la tierra como en el cielo.Danos hoy nuestro pan de cada día;perdona nuestras ofensas,como también nosotros perdonamosa los que nos ofenden;no nos dejes caer en la tentación,y líbranos del mal.Amén.