16 agosto 2018

Domingo 19 agosto: Para fijarnos en el Evangelio

• Hoy empezamos con el último versículo del Evangelio del domingo pasado (51), en cuyo comentario se decía algo sobre la expresión “carne” (51-56), que en estos versículos de hoy abunda más. Decía el comentario que “carne” es la misma palabraque en el capítulo 1 de Juan se refiere a la condición humana de Jesús (Jn 1,14). Portanto, no se debe entender como la substancia del organismo humano. Su significado apunta a la naturaleza humana, a la humanidad. Aquí, puesta en labios de Jesús, es para hablar de sí mismo en su condición mortal.
• Es una palabra que nos habla de encarnación: la persona del Hijo de Dios se ha hecho hombre y, “dándose”, nos ha dado “vida” (51).
• Lo mismo tenemos que decir de la palabra “sangre” (53-56): significa, también, elhombre entero en su condición natural, terrena. También significa la vida misma, de la que sólo Dios puede disponer.

• “Darnos a comer su carne” (52): el término “carne” ha sustituido el término “pan”. El pan, por tanto, era metáfora deldon de Dios que da vida.
• En relación con eso, “comer” significa acoger plenamente el don de Dios, vivir de la Palabra, vivir del Dios que se da Él mismo -muerte en la cruz- para que tengamos vida. Lo mismo podemos decir de “beber” (53ss). Se trata de la adhesión defe al Hijo de Dios que da su propia vida.
• “Los judíos” (5 2) -recordemos que el contexto de estos versículos es la sinagoga de Cafarnaún (Jn 6,17.24.59)- se oponen (52) al planteamiento de Jesús -a quien sólo ven como hombre, tal como argumentaban en el texto del domingo pasado, diciendo que conocían a su familia (Jn 6,41-42)-: según ellos, por la entrega de un hombre no se puede obtener la vida para siempre” (58). Yes que ellos no confiesan que Jesús de Nazaret es el Hijo de Dios; creerlo sería creer que el Hijo dispone de la vida (Jn 5,26).
• “Habita en mí y yo en él” (56): la relación que une indisociablemente “al Padre que vive” con el Hijo que vive “por el Padre” (57),es la misma relación que se establece entre el Hijo que da su vida y el creyente que lo acoge por la fe. Éste es el tema de estos versículos.
Algunas notas sobre la Eucaristía
* Este discurso de Jesús que Juan nos transmite en el capítulo 6 no es ningún relato de la institución de la Eucaristía que Jesús habría hecho en este momento, aunque, eso sí, usa un vocabulario sacramental. No debemos olvidar que en la redacción de los Evangelios, con la narración de los hechos y las palabras de Jesús que han llegado a cada comunidad, se mezcla la experiencia que está viviendo la propia comunidad cristiana, la cual celebra la Eucaristía cada domingo.
* Lo que sí ofrece este texto es el fruto queda la Eucaristía, porque es el mismo que da la fe. Es decir, la Eucaristía es la expresión privilegiada de la fe, entendida como acogida de Jesús, la Palabra encarnada, y la adhesión a Él. Y el fruto de la fe -y, por tanto, de la Eucaristía- es la vida nueva del discípulo, unido a Jesucristo.
* El cristiano, por tanto, no podrá prescindir de la Eucaristía, si realmente la ha descubierto como expresión de la fe y la vive impregnada de esa misma fe, que no es un conjunto de creencias sino, repitámoslo, la unión -o comunión- con Jesucristo, “enviado del Padre que vive” (57) o “pan que ha bajado del cielo” (58). La Eucaristía vivida asícambia la vida, da una vida nueva, una vida de discípulo -vale la pena recordar que Juan, en la Última Cena no narra la institución de la Eucaristía sino el lavatorio de los pies (Jn 13,1ss)- y da una “vida para siempre” (58):”yo lo resucitaré en el último día” (54)…

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