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11 abril 2018

3º Domingo Pascua: Moniciones 1

MONICIÓN DE ENTRADA

¡El Señor ha resucitado! Os ofrecemos nuestros mejores deseos de paz y de amor al iniciar la liturgia de este Tercer Domingo de Pascua. Sentimos en nosotros la alegría inmensa que nos da la Resurrección de Jesús. Y es que Jesús Resucitado puede llenar nuestras vidas de esperanza, paz y alegría. El evangelio nos va a narrar como los discípulos tienen miedo. Y mucho. Pero también muchos de nosotros –en este naciente siglo XXI— tenemos miedo, nos angustia el futuro, en estos tiempos malos. Jesús nos responde a ese miedo preguntándonos: “¿Por qué surgen dudas en vuestro interior?”, tal como dijo, entonces, a sus discípulos nos lo dice a nosotros. Nos pide, también, que le palpemos y que le demos de comer, como necesitan muchos hermanos nuestros en el mundo. Es necesario que sintamos su presencia cercana, qué no tengamos temor alguno. Iniciemos, pues, la Eucaristía con toda la alegría y gozo de sabernos salvados por Jesús Resucitado…




MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- Continuamos reflejando los relatos de los Hechos de los Apóstoles, que nos narran los primeros momentos de la Iglesia, tras la Resurrección de Jesucristo. Pedro habla a la multitud de Jerusalén, sin rodeos, presentando la culpabilidad del pueblo y de las autoridades en la muerte de Jesús. Pero les invita, también, al arrepentimiento. Pedro expone con valentía como se ha llevado a cabo el principio de la Redención.

S.- El Salmo 4 era utilizado por los judíos como oración de la tarde. E, incluso, por algunos como la plegaria para pronunciar antes de dormir. Es un salmo de agradecimiento y de confianza en Dios, siempre presente en nuestras necesidades. Para nosotros, hoy, es un canto de alegría para estos tiempos gozosos de la Pascua de Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.

2.- El Apóstol Juan en su primera Carta –que es nuestra segunda lectura de hoy— nos presenta a Jesús como víctima propiciatoria por todos los pecados, por los nuestros, por los de aquellos hermanos del tiempo de Jesús y por los que tienen que venir todavía. El sacrificio de Jesús en la Cruz es la Redención total para todos los hombres y mujeres de todos los tiempos.

3.- El fragmento del capítulo del Evangelio de San Lucas que ahora se va a proclamar es un compendio de las apariciones de Jesús en esos días posteriores a la Resurrección. Alude a la experiencia de los discípulos de Emaús y también a las presencias de Jesús Glorificado ante los apóstoles reunidos en el cenáculo. Les explica la futura misión predicar la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos de la tierra.

Lectura de Postcomunión

MONICIÓN

También esta semana Javier Leoz nos ha “fabricado” una bella plegaria este momento final de nuestra Eucaristía

QUÉDATE, SEÑOR, NO PASES DE LARGO

Porque, contigo, mi camino  es esperanza

Porque, contigo, amanece la  ilusión

Porque, contigo, siento al  cielo más cerca

Porque, contigo, veo a más  hermanos

y siento que tengo menos  enemigos

Porque, contigo, desaparece  el desencanto

y brota la firme fe de quien  sabe que Tú, Señor,

eres principio y final de  todo.

Amén.
Exhortación de despedida

La Pascua nos comunica alegría y seguridad. Sabemos que Jesús está entre nosotros y que no nos abandonará nunca. Y esa confianza nos hace felices y da a nuestras vidas especial alegría. ¡Qué seamos capaces de comunicar a nuestros familiares y amigos el gozo que llevamos dentro!