1. Escuchar palabras sabias
El profeta, antes de hablar, escucha. Hoy en día hay muchas voces a nuestro alrededor: palabras, palabras, palabras… Un Babel de palabrería, en la que nadie escucha a nadie. ¿Hay palabras de auténtica vida a nuestro alrededor? Isaías invita al “heraldo” a subir al monte y hablar palabras de esperanza.
Tras 300 años de silencio, en Israel, surge la voz de Juan Bautista, que dice palabras nuevas que conmueven a la gente. ¿Existen ellas hoy? Las necesitamos y hay que acertar a escucharlas. Voces de sabiduría, capaces de despertar esperanza. El profeta las escucha, las interioriza, y luego las pronuncia en medio de la asamblea.
2. Participación de la asamblea
Tras la homilía, o antes del ofertorio, o en algún otro momento, se entregan a la asamblea papeles doblados que esconden mensajes de “palabras sabias”. Se desdoblan los papeles.
Ejemplos:
• ¿Estás seguro de que lo que quieres decir es absolutamente cierto? ¿Es bueno para alguien? ¿Es necesario decirlo? (Sócrates)
• Donde parece que todo ha muerto, por todas partes vuelven a aparecer los brotes de la resurrección (papa Francisco)
• Quien se ofrece y se entrega a Dios por amor, seguramente será fecundo (papa Francisco)
• El amor es la fuerza más humilde, pero lo más hermoso de que depende el ser humano.
• Una comunidad que no sirve, no sirve para nada.
• ¿Tu verdad? No: la verdad. Y ven conmigo a buscarla. La tuya, guárdatela (Antonio Machado)
• La utopía es hija de la esperanza. Y la esperanza es el ADN de la raza humana.
• Ama hasta que te duela; si te duele, es buena señal (Teresa de Calcuta)
• El que no sirve para servir, no sirve para vivir (Teresa de Calcuta)
• Vamos hacia la vida. Venceremos hasta la muerte (Pedro Casaldáliga)
• Perdonar es el valor de los valientes. Sólo el que es bastante fuerte para perdonar una ofensa, sabe amar (Gandhi).
• Las fuerzas que se asocian para el bien, no se suman, se multiplican.
• Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento.
• El que no valora la vida, no la merece.
• Amor con humor se paga. Amor sin humor se apaga.
3. Símbolo o gesto
Tal vez en el ofertorio, quien sienta que el mensaje que han leído es importante para él o para ella, deposita su mensaje en una cesta puesta al efecto ante el altar. Quien lo desee puede leer en voz alta el mensaje recibido o incluso pueden decir algún comentario sobre ello.
4. Envío
El sacerdote invita a llevar a la vida el mensaje recibido.
Al acabar la Eucaristía, quienes han depositado su mensaje en la cesta, pueden recogerlo para llevárselo consigo o comunicarlo a los demás.
5. La Corona de Adviento.
Los profetas mantenían encendida la esperanza de Israel.Nosotros, como un símbolo, encendemos estas dos velas.
Se escucha la voz del profeta:“Yo envío mi mensajero delante de ti.Preparad el camino al Señor”.No son palabrería falsa y ocurrentesino palabra sabia de quien sabe escuchar:“Detrás de mí viene el que puede más que yo”.Tu Palabra, Señor, es tu vida hecha carne en Jesúsque nos dará palabras nuevasy las pondrá en nuestra boca.¡Ven pronto, Señor! ¡Ven, Salvador!
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