24 noviembre 2017

Cada vez que lo hicisteis con uno de los humildes lo hicisteis conmigo

¡Señor Jesús qué desengaño, a lo mejor,
se llevará o nos llevaremos más de uno!
O ¡qué sorpresa más agradable
algunos tendrán en el momento
de encontrarse con Dios Padre!
Sí, unos se encontrarán con un billete
para el cielo sin, a lo mejor,
jamás pensar en ello!
Es cierto que la fe cristiana,
en muchos aspectos,
es complicada, no fácil de entender.
Pero en lo esencial
¡qué clarísima que es!
Todo está en amar.
Así de sencillo.
Todo está en solidarizarse
con los necesitados de nuestro mundo.
¡Qué bonito que lo has hecho,
Señor Jesús!
Este mundo es un gran carnaval,
en el que Tú estás disfrazado
permanentemente en los que sufren,
en los que se lo pasan mal.
Y es curioso que para Ti no cuenta
en este caso la bondad
o la malicia de las personas.
Esto no es fácil de entender.
Si te hubieses quedado,
en los que decimos que son buenos…,
pero no, Tú te quedas
en los que lo pasan mal
independientemente de si son tenidos
por buenos o por malos.
Tú, Señor Jesús, estás en el preso,
en el inmigrante, en el transeúnte,
en los que sufren la soledad,
en las personas del Tercer Mundo,
en el parado,
en los que vienen o intentan
llegar a Europa en cayucos,
en los que mueren en la travesía, etc.
¡Qué lección más bonita para la humanidad!
Gracias, Señor Jesús,
por esta ocurrencia tan llamativa,
gracias por esa presencia tuya tan próxima.
Perdón, Señor Jesús,
porque muchas veces este mundo
te maltrata ahora,
a lo mejor nosotros también,
como hicieron, en otro tiempo,
en el Calvario.
La Cruz, tu cruz, continúa plantada
en lo alto del mundo,
en todos los rincones del planta
y allí están los crucificados de ahora
y los que te ven pasan de largo…
Algunos o tal vez muchos, Tú lo sabes,
se acercan para acompañarte,
para curar tus heridas,
para cubrir tu cuerpo,
para defender tu dignidad.
Señor Jesús, haz que no seamos insensibles
a los sufrimientos humanos.
Pero al mismo tiempo, Señor,
que no nos contentemos con mirar,
con tomar conciencia
de las deshumanizaciones;
que como Tú hiciste y nos dices hoy
que nos atrevamos a visitar,
a vestir, a dar de comer, a escuchar,
a enseñar, a caminar con….
Así un día nos dirás:
Venid vosotros, benditos de mi Padre;
heredad el Reino
preparado para vosotros
desde la creación del mundo.
Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber,
fui forastero y me hospedasteis,
estuve desnudo y me vestisteis,
enfermo y me visitasteis,
en la cárcel y vinisteis a verme.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Deja tu comentario