Bienvenidos a la Eucaristía de este domingo 30 del Tiempo Ordinario. Hoy Jesús de Nazaret nos va hablar de amor por medio del Evangelio de Mateo. Y nos va a decir: que amemos a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos. Jesús durante su paso por la tierra fue todo amor, porque Dios es Amor. Él, Maestro y Amigo, es la mano tendida al pobre, la compasión de los oprimidos, el sosiego de los que han perdido la esperanza, la salud a los enfermos que buscan en Él curación. Vamos a unirnos a Él, en nuestra Eucaristía, pidiéndole, alegremente que nos enseñe a amar y que nos haga misericordiosos. Así, de verdad, seremos felices siempre. Y ojalá sea esta la enseñanza que de esta Eucaristía marque nuestras vidas.
MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS
1.- En la primera lectura, procedente del Libro del Éxodo, ya se observa como el pueblo judío recibe la enseñanza de Dios de tratar bien al prójimo, incluso al forastero. Pero será Jesús quien dé universalidad a ese amor. Y es que las lecturas de hoy tienen una generosidad muy concreta, el amor; y nos expresan con la mayor claridad que, solamente cuando se ama de verdad al prójimo, existe en nuestro corazón el amor a Dios.
S.- El salmo 17, que proclamamos hoy, estaba atribuido –como muchos otros—al Rey David y se consideraba como un “Tedeum” regio hecho por David al Señor para agradecer su victoria sobre todos sus enemigos y, especialmente, sobre Saúl. Para nosotros hoy es un canto al Dios fuerte y misericordioso que nos acompaña en todos los pasos de nuestra vida.
2.- San Pablo en la segunda lectura nos pone como ejemplo la comunidad de Tesalónica, que se ha convertido en modelo para los demás creyentes. Y todo ello ha sido posible por dos motivos esenciales: ha acogido con gozo la Palabra de Dios, y ha sido capaz de convertirse. Y tal ejemplo, que iba siendo conocido, por las demás comunidades cristianas o no cristianas de ese tiempo, daba a la Palabra una nueva fuerza: había empezado a ser misionera.
3.- El cerco de los saduceos y fariseos a Jesús se refleja en los textos evangélicos de Mateo, leídos los domingos anteriores y entre ellos la trampa del denario. Hoy le quieren probar preguntándole cual es la doctrina fundamental. Y Él expone con lenguaje del Antiguo Testamento la doctrina del amor. Pues ella está incluida en la plegaria que los judíos rezaban todas las mañanas: “Escucha Israel amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón". Jesús creará además la religión del amor llevándola hasta el hecho difícil para la mentalidad humana de amar también a los enemigos.
Lectura de Postcomunión
MONICIÓN
Presentamos la plegaria final para nuestras eucaristía que siempre nos prepara con mucho amor el sacerdote navarro, don Javier Leoz.
¿CUÁL ES MI PRINCIPAL MANDAMIENTO, JESÚS?
Ayúdame, Señor, a descubrirlo
A que, el único y trascendente, sea brindar a Dios
mi existencia y mi adoración, mis ilusiones y mis esperanzas,
mi compromiso y mis anhelos de fraternidad
Ayúdame, Señor, a que tus mandamientos sean los míos:
Que no sean sólo ley, sino convencimiento
Que no sean letra impresa, sino corazón abierto
Que te amen no por obligación y sí por necesidad de Ti
Y ahora, Señor, respóndeme lo que de antemano ya sé:
El amor a Dios empuja a darse con el hermano
y, en el hermano, es donde puedo también alcanzar
el amor divino que sale a mi encuentro.
¡Gracias, Señor!
Exhortación de despedida
Jesús de Nazaret hoy nos ha enseñado que el amor de Dios es lo que hace posible la felicidad de todos los hombres y mujeres de todas las épocas y de todos los momentos. Hemos de tenerlo en cuenta.
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