DIOS CUIDA… A LOS CREYENTES
En medio de tantas visiones religiosas que nos rodean, Dios mira y cuida de los creyentes. Pero no sólo los creyentes en Jesús sino los creyentes en todas las realidades en las que se encuentran con Él, en tan diversas formas. Unos creían que Jesús era Juan Bautista, otros que Elías, otros que uno de los profetas… Sin embargo, todo con uye en la unidad y Dios es la unidad de todas las diversidades. Desde nuestra fe, nada contradice que Cristo sea la Omega nal en donde todo con uye y nuestro camino creyente es mirado y cuidado con amor por Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.
ECHAR RAÍCES… EN JESÚS
Respondiendo a su interpelación. Ningún paso daremos en el encuentro interreligioso sino partimos de nuestra propia identidad. Y nuestra identidad no puede ser una ideología, una moral, un libro de teología, sino Jesús de Nazaret resucitado. El encuentro personal con Él. Todo en mí nace de este encuentro, y es desde este encuentro desde donde puedo abrirme a los otros creyentes como regalo de Dios, que me habla también desde los otros. «Sólo gracias a ese encuentro –o reencuentro- con el amor de Dios, que se convierte en feliz amistad, somos rescatados de nuestra conciencia aislada y de la autorreferencialidad» (EG 8).
LAUDATO SI
Cristo, centro del universo
«Para la comprensión cristiana de la realidad, el destino de toda la creación pasa por el misterio de Cris- to, que está presente desde el origen de todas las cosas: “Todo fue creado por él y para él” (Col 1,16). El prólogo del Evangelio de Juan (1,1-18) muestra la actividad creadora de Cristo como Palabra divina (Logos). Pero este prólogo sorprende por su a rmación de que esta Palabra «se hizo carne» (Jn 1,14). Una Persona de la Trinidad se insertó en el cosmos creado, corriendo su suerte con él hasta la cruz. Desde el inicio del mundo, pero de modo peculiar a partir de la encarnación, el misterio de Cristo opera de manera oculta en el conjunto de la realidad natural, sin por ello afectar su autonomía» (99)
En Cristo, la materia es cristificada
«Para la experiencia cristiana, todas las criaturas del universo material encuentran su verdadero sentido en el Verbo encarnado, porque el Hijo de Dios ha incorporado en su persona parte del universo material, donde ha introducido un germen de transformación definitiva: “el Cristianismo no rechaza la materia, la corporeidad; al contrario, la valoriza plenamente en el acto litúrgico, en el que el cuerpo humano muestra su naturaleza íntima de templo del Espíritu y llega a unirse al Señor Jesús, hecho también él cuerpo para la salvación del mundo”» (235)..
“INSTRUMENTO DE TU PAZ”
Que no busque tanto el ser acogido como el acoger.
Que no busque tanto el ser yo servido como yo servir.
Que no busque tanto el ser yo servido como yo servir.
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