Jesús empieza a interrogar a sus discípulos. Es una forma de asegurarse que están comprendiendo sus enseñanzas. Al preguntarles: “Y vosotros, ¿quién decís que soy?” deja a todo fuera de lugar y sólo Pedro, iluminado por Dios, responde: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Jesús, complacido con esta respuesta, declara a Pedro la base sobre la que construirá nuestra iglesia. Da inicio así, a nuestro caminar por llevar la fe a todo el mundo, con el Papa, como sucesor de Pedro, al frente de este esfuerzo.
Así como el Papa Francisco I es el sucesor de Pedro en nuestros días, nosotros, los católicos de hoy, somos los sucesores de los primeros seguidores de Cristo; por eso, tenemos la gran misión de seguir llevando a nuestro ejemplo de vida, las enseñanzas de Cristo al mundo.
Tenemos que hacer ver que Cristo no sólo es un profeta más; ni mucho menos un personaje histórico que vivió hace más de 2000 años. Demostremos al mundo que Cristo es Dios hecho hombre, que Él nos ama y nos guía cada día, es nuestro mejor amigo, a quien llevamos dentro y amamos con nuestro corazón y con nuestros actos.
Alimentemos esta fe en Cristo con la oración y la reflexión de sus palabras. Con sencillez y humildad, recibámoslo en la eucaristía y pongamos nuestro granito de arena para continuar la Iglesia que Cristo fundó con las palabras que hoy escuchamos en el Evangelio.
¿Soy un fiel y activo seguidor de Cristo?
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