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18 julio 2017

Domingo 23 de julio: Liturgia 1

R I T O S    I N I C I A L E S
CANTO DE ENTRADA.
Cantando la alegría de vivir, lleguemos a la casa del Señor; marchando todos juntos como hermanos, andemos los caminos hacia Dios.

Entremos por las puertas dando gracias, pidamos al Señor también perdón, perdón por nuestra falta a los hermanos, perdón por nuestro pobre corazón.  
   
SALUDO Y  MONICIÓN.

ACTO PENITENCIAL.

GLORIA.

ORACIÓN COLECTA.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA.
Lectura del libro de la Sabiduría 12, 13. 16-19.

Fuera de ti no hay otro Dios que cuide de todo, a quien tengas que demostrar que no juzgas injustamente.
Porque tu fuerza es el principio de la justicia y tu señorío sobre todo te hace ser indulgente con todos.

Despliegas tu fuerza ante el que no cree en tu poder perfecto y confundes la osadía de los que lo conocen.
Pero tú, dueño del poder, juzgas con moderación y nos gobiernas con mucha indulgencia, porque haces uso de tu poder cuando quieres.
Actuando así, enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser humano y diste a tus hijos una buena esperanza, pues concedes el arrepentimiento a los pecadores.
      PALABRA DE DIOS

SALMO RESPONSORIAL. Salmo 85.
Antífona: Tú, Señor, eres bueno y clemente.

Tú, Señor, eres bueno y clemente, rico en misericordia con los que te invocan. Señor, escucha mi oración, atiende a la voz de mi súplica.

Todos los pueblos vendrán a postrarse en tu presencia, Señor; bendecirán tu nombre: «Grande eres tú, y haces maravillas; tú eres el único Dios».

Pero tú, Señor, Dios clemente y misericordioso, lento a la cólera, rico en piedad y leal, mírame, ten compasión de mí. 

SEGUNDA LECTURA. 
Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos 8, 26-27.

Hermanos:
El Espíritu acude en ayuda de nuestra debilidad, pues nosotros no sabemos pedir como conviene; pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables.
Y el que escruta los corazones sabe cuál es el deseo del Espíritu, y que su intercesión por los santos es según Dios.  
PALABRA DE DIOS

ALELUYA.
Antífona: Bendito seas, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del reino a los pequeños.

EVANGELIO. 
Lectura del santo Evangelio según San Mateo 13, 24-43.

En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente diciendo: «El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras los hombres dormían, un enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo: "Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?".
El les dijo: "Un enemigo lo ha hecho".
Los criados le preguntan: "¿Quieres que vayamos a arrancarla?".
Pero él les respondió: "No, que al recoger la cizaña podéis arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega y cuando llegue la siega diré a los segadores: arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero"».
Les propuso otra parábola: «El reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno toma y siembra en su campo; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un árbol hasta el punto de que vienen los pájaros del cielo a anidar en sus ramas».
Les dijo otra parábola: «El reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina, hasta que todo fermenta».
Jesús dijo todo esto a la gente en parábolas y sin parábolas no les hablaba nada, para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta: «Abriré mi boca diciendo parábolas; anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo».
Luego dejó a la gente y se fue a casa. Los discípulos se le acercaron a decirle: «Explícanos la parábola de la cizaña en el campo».
El les contestó:
«El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la cizaña son los partidarios del Maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el final de los tiempos y los segadores los ángeles.
Lo mismo que se arranca la cizaña y se echa al fuego, así será el final de los tiempos: el Hijo del hombre enviará a sus ángeles y arrancarán de su reino todos los escándalos y a todos los que obran iniquidad, y los arrojarán al horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga.
PALABRA  DEL SEÑOR

HOMILÍA.

CREDO.

ORACIÓN DE LOS FIELES.

LITURGIA EUCARÍSTICA

OFERTORIO.
Canto:
Señor del universo, bendito seas por este pan de trigo que da la tierra.  Venga a nosotros tu Pan de cada día que es vida y gozo.

Bendito seas siempre, Señor del cielo, por el vino que has puesto en los viñedos.  Danos tu vino, que es fuerza y alegría para tus hijos.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS.

PREFACIO Y SANTO.

PLEGARIA EUCARÍSTICA.

RITO DE LA COMUNIÓN

PADRE NUESTRO.

RITO DE LA PAZ.

CORDERO DE DIOS.

COMUNIÓN.
Canto:
Tú me dijiste, Señor que en mi camino, iré encontrando hambrientos de mi pan, que habrá sedientos que vengan a mi fuente, enfermos tristes de frío y soledad.  Tú me dijiste que sufres en el pobre, que estás desnudo no tienes libertad, que en el anciano que espera tú me esperas y en ese niño, de hambre morirás.

Aquí me tienes, Señor, yo quiero amarte, amando al pobre y a aquel que sufre más.  Tuyo es mi pan y el agua de mi fuente, ven a mi casa y amor encontrarás. (Bis)

En el camino hay siempre un hombre herido que necesita mi ayuda y mi amistad.  No mil discursos que hablan de justicia, no mil palabras que el viento llevará.  En el camino, Jesús, me estás mirando y en tu mirada hay pena y soledad.  Quiero entregarte mi alma y mi alegría, toda mi vida en ofrenda y hermandad. 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN.

Gracias, Señor, por ser nuestro alimento.

Que la comunión contigo nos vaya transformando y nos vaya haciendo a la vez transformadores de nuestro mundo.

Señor, queremos ser trigo bueno, aún en medio de la cizaña que nos rodea y que a veces nos hace tambalear y caer. 

Ayúdanos a perseverar en el camino que nos lleva a ti, a pesar de nuestras incoherencias y abandonos.

Gracias, Señor, porque con tu Palabra y con tu Cuerpo, nos das luz para caminar y fuerza para superar todas las dificultades.  No dejes que nada nos aparte de ti.

ORACIÓN.

RITO DE CONCLUSIÓN

BENDICIÓN Y DESPEDIDA.

Canto:
Gracias, Señor, por nuestra vida; gracias, Señor, por la ilusión; gracias, Señor, por la esperanza; gracias, de todo corazón.

Gracias, Señor, por cada hora; gracias Señor por cada flor; gracias, Señor porque esperamos a que mañana brille el sol; gracias, Señor, porque esperamos a que mañana brille el sol.