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17 junio 2017

Notas para fijarnos en el evangelio del Domingo del Corpus Christi

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● Hoy celebramos la festividad del Corpus. Dios se hace Cuerpo de Jesús, Cuerpo entregado y derramado.
● Este relato entra dentro del contexto de la multiplicación de los panes y los peces. Milagro que aparece en los otros evangelistas. Sólo que Juan al terminar la narración del milagro añade un largo discurso que explica el significado del signo que ha hecho Jesús.
● La parte que hoy hemos escuchado la encontramos al final y en ella desarrolla esta afirmación: YO SOY EL PAN DE VIDA, un Pan que es fuente de vida. Un Pan que será comido, que será alimento.
● Jesús es nuestro alimento para que nosotros nos hagamos también alimento, buen pan para los demás. Estamos llamados, como Jesús lo es, a ser buen pan para el mundo. Llamados a ser personas comidas por nuestro servicio al Evangelio, a Jesús, a la causa del Reino.

● Hay que señalar como característica de este relato el realismo. “Mi carne es ver- dadera comida y mi sangre es verdadera bebida” “El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mi y yo en él”
● Este realismo de Jesús si lo escuchamos con normalidad choca, impacta.
● No es extraño que tuviesen dificultad en aceptar esta manera de hablar. Jesús habla de comer y beber, de comer su Cuerpo y beber su Sangre
● En este texto Jesús utiliza pocas palabras que las repite con mucha frecuencia para hacer con pocas palabras un discurso, una reflexión: pan, comer, carne, sangre, beber, vida eterna, vivir, vida, verdadera.
● Hay toda une serie de frases cortas que son penetrantes: ¿cómo las acogemos, qué nos dicen a nosotros invitados a participar de la Eucaristía?
“Yo soy el pan vivo bajado del cielo”.
“El que coma de este pan vivirá para siempre”.
“El pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo”.
“Si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros”.
“El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día”.
“Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida”.
“El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mi y yo en él”.
● El relato tiene un trasfondo evidente eucarístico, se percibe el eco de las Eucaristías de las primeras comunidades, por lo visto tan apreciadas por los primeros cristianos
● Por desgracia muchos cristianos, ahora, valoran bien poco la Eucaristía.
● Nosotros nos reunimos en torno a la mesa para comer el mismo Pan que es el Cuerpo de Cristo. Nos alimentamos en la Eucaristía del Pan de la Palabra y del Cuerpo de Cristo.
● Es un acto de comunión con Dios y con la comunidad, comulgamos el cuerpo de Cristo, su palabra y toda su vida: su manera de ser, sus prioridades, sus preocupaciones, su estilo de vida.
● La Comunión del Cuerpo de Cristo y de su Palabra no puede separarse de compartir nuestro pan de la tierra, nuestro dinero, nuestro tiempo, nuestras competencias… para tratar de cooperar en aportar nuestro granito de arena por la construcción de un mundo más justo, para cooperar a que todos tengan vida y vida en abundancia.