17 junio 2017

Moniciones para la Eucaristía del Corpus Christi


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Os deseamos la más cordial bienvenida a la Eucaristía. Vamos a celebrar, todos juntos, la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Nuestro Señor Jesucristo. Es el Corpus Christi. Fiesta celebrada por toda la Iglesia desde 1264 y por decisión del Papa Urbano IV. Ya desde entonces se hacía la exposición solemne del Sacramento y se celebraba la procesión. Nosotros, ahora, al iniciar nuestra Misa queremos decir que sentimos la enorme alegría de que Jesús, nuestro Maestro, no nos dejó solos y que Él está siempre cerca de nosotros. Iniciemos pues la Eucaristía con gran gozo y toda nuestra alegría.



1.- La primera lectura, sacada del Libro de Deuteronomio, nos lleva al desierto, porque el desierto ayuda a vivir con intensidad, ayuda a vivir el momento presente, ayuda a dar sentido a nuestra sed, nos recuerda nuestras carencias y nos encamina a la interminable sorpresa que da la búsqueda de un sustento gratuito capaz de saciar nuestra hambre de lo auténtico.


2.- Y el punto de unión de la primera lectura con la segunda, que procede de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios es éste: "El Cáliz de nuestra acción de gracias". Porque comer el mismo pan y beber el mismo vino en la Eucaristía compromete a una sólida comunión, no sólo superficial durante la liturgia, sino auténtica en nuestra propia vida.

S.- El salmo 147 del salterio judío corresponde a dos del salterio cristiano, tras la Vulgata: el 146 y el 147. Nosotros hoy recitamos “nuestro” 147 que se inicia en el versículo 12 del 147 judío. El texto exalta al Señor, Dios, al Salvador de Israel. Qué manifestó todo su poder en la creación y su amor y ternura al favorecer a los pobres y a los humildes. Ese poder y amor, para nosotros, está representado en el gran milagro que es la permanencia de Cristo en el Sacramento del Pan y el Vino santos.

3.- En el Evangelio que oiremos ahora procede del Capítulo Sexto del Apóstol San Juan: Jesús se proclama sin rodeos que es el Pan Vivo bajado del cielo y es lo que produce en nosotros la vida eterna. Por eso la Eucaristía es la celebración de la vida, y así la comunidad cristiana que se congrega para celebrarla se acerca a un Dios próximo y lleno de amor y recibe la seguridad de sentirse amada, perdonada, purificada y feliz.

Lectura de Postcomunión

MONICIÓN

Vamos a escuchar una muy breve oración de alabanza a Jesús Sacramentado. Nos ha parecido interesante presentarla ahora en este momentos tan especial, tras haber celebrado la Misa del Corpus. Después podría servirnos de oración cotidiana, de rezo diario. No es larga. Es muy fácil de recordar.



ALABANZA AL SANTÍSIMO SACRAMENTO

Alabado, adorado, amado 

y correspondido sea, 

a cada momento, 

el Corazón eucarístico de Jesús 

en todos los tabernáculos del mundo, 

hasta la consumación de los siglos. 

Así sea.

Exhortación de despedida

Dios hecho hombre y convertido, por un milagro prodigioso, en Pan y Vino ha venido a nosotros y nos ha visitado. Ha recorrido nuestras calles y se ha solidarizado con nuestras alegrías y tristezas. Salgamos gozosos del templo. Dios está entre nosotros.