25 mayo 2017

Recursos – Domingo de la Ascensión

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Al ritmo de la Vida
La alegría de… LA MISIÓN
1. Sentido del día
«Iglesia en salida» es la primera palabra que el papa Francisco… La alegría del Evangelio que llena la vida de la comunidad de los discípulos es una alegría misionera» (EG 20 y 21). La Iglesia –decía el papa Pablo VI «existe para evangelizar» (EN 14). La alegría de la Pascua lleva consigo, indisolublemente, el sentido de la “misión” que nace, precisamente del cumplimiento de la iniciativa del Padre, que “envió” a su Hijo, no para juzgar al mundo, sino para salvarlo” (Jn 3,16-17). Y, del mismo modo que el Hijo fue “enviado”, así el Hijo nos envía a nosotros una vez realizada su “misión” en el mundo. Ahora, con la Ascensión, es el tiempo de la Iglesia, que prosigue en la historia la “misión” de Jesucristo. Pero la misión no es el cumplimiento de un deber, de una ética sino el fruto de la alegría profunda de quien se vive con una nueva Vida. La misión y el envío son inseparables de la experiencia de la resurrección.

2. El “aleluya” del panel
El “aleluya”, que va marcando el hilo de todo nuestro tiempo pascual, es el grito que debe anunciarse a los cuatro vientos, porque el evangelio es, esencialmente, la “Buena Noticia” para el mundo y es, por tanto, una alegría comunicativa, tal como lo resaltamos en nuestra celebración eucarística, en los dos momentos ya señalados:
  1. Siempre antes y después de la lectura del Salmo o tras la 2ª lectura,
  2. Cuando el celebrante o el equipo de liturgia haya determinado el momento en que se ha de presentar el “panel” con la sexta nota del domingo: en este caso (la Ascensión), la nota que subrayará la palabra “MISIÓN”
3. Una oración:
¡A-le- lu- – -ya!
Haced discípulos míos, no maestros;
haced personas, no esclavos;

haced caminantes, no gente asentada;
haced servidores, no jefes.
Haced hermanos.
Haced creyentes, no gente creída;
haced buscadores de verdad, no amos de certezas;
haced creadores, no plagistas;
haced ciudadanos, no extranjeros.
Haced hermanos.
Haced poetas, no pragmáticos;
haced gente de sueños y memoria,
no de títulos, arcas y mapas;
haced personas arriesgadas, no espectadores.
Haced hermanos.
Haced profetas, no cortesanos;haced gente inquieta, no satisfecha;
haced personas libres, no leguleyas;
haced gente evangélica, no agorera.
Haced hermanos.
Haced sembradores, no coleccionistas;
haced artistas, no soldados;

haced testigos, no inquisidores;
haced amigos de camino, no enemigos.
Haced hermanos.
Haced personas de encuentro,
con entrañas y ternura,

con promesas y esperanzas,
con presencia y paciencia,
con misión y envío.
Haced hermanos.
Haced discípulos míos;
dadles todo lo que os he dado;
descargad vuestras espaldas y sentíos hermanos.
Florentino Ulibarri