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18 mayo 2017

Flor del Reino de Dios

Palabra de Dios
Is 11, 1-9: La utopía del Reino. El lobo vivirá con el cordero.
Lc 10, 3-9: Decidles: “Ha llegado a vosotros el reino de Dios”.
Texto antológico
“Cristo no comenzó predicándose a sí mismo, sino al reino de Dios. ¿Qué es lo que significa el reino de Dios, que, indiscutiblemente, constituye el centro de su mensaje? Para los oyentes de Jesús significaba algo muy distinto de lo que significa para los oídos del creyente moderno, para quien el reino de Dios es la otra vida, el cielo, lo que hay después de la muerte. El reino de Dios -que aparece ciento veintidós veces en los evangelios, y de ellas, noventa en los labios de Jesús- significaba para los oyentes de Jesús la verificación de una esperanza, al fin del mundo, de superación de todas las alienaciones humanas, de destrucción de todo mal físico o moral, del pecado, del odio, de la división, del dolor y de la muerte. El reino de Dios sería la manifestación de la soberanía y el señorío de Dios sobre este mundo siniestro, dominado por las fuerzas satánicas en lucha contra las fuerzas del bien; el término con el que poder expresar que Dios es el sentido último de este mundo, que él no tardará en intervenir para sanar toda la creación en sus fundamentos, instaurando el nuevo cielo y la nueva tierra. Esta utopía, que constituye el anhelo de todos los pueblos, es objeto de la predicación de Jesús, el cual promete que ya no será utopía, sino una realidad que habrá de ser introducida por Dios. Por eso, al predicar por primera vez en la sinagoga de Galilea y leer el pasaje de Isaías 61, 1ss (‘El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido. Me ha enviado a anunciar a los pobres la Buena Nueva, a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor’), dice: ‘Esta Escritura que acabáis de oír se ha cumplido hoy’ (Lc 4,18-19.21)”.
Leonardo Boff

Reflexión
Hace años, en nuestra formación cristiana, se nos habló poco del reino de Dios. Más lo llamaban reino de los cielos, y ello hacía que lo confundiéramos con el cielo, sin más.
La cristología bíblica nos redescubre el reino de Dios como tema mayor de Jesús. El dato históricamente más cierto que tenemos de Jesús es que su predicación y su vida toda giró en torno a este anuncio: el reino de Dios está viniendo.
Jesús fue verdaderamente un hombre con un ideal, con una causa: el reino de Dios. Esta fue la causa con la que soñó, de la que predicó obsesivamente, por la que se arriesgó, le persiguieron, lo capturaron, lo condenaron y lo ejecutaron.
El reino de Dios es la transfiguración, la transformación de este mundo introducido plenamente en el orden de la voluntad de Dios. No es otro mundo, sino este mismo, pero totalmente transformado, habitado por Dios como Señor y Padre, y trasladado definitivamente más allá del tiempo…
Redescubierto el Reino como el centro de la vida, la palabra y los hechos de Jesús, todo hay que redimensionarlo desde esa perspectiva del reino. Ser cristiano consistirá en vivir y luchar por la causa de Jesús.
La gloria de María también brilla con nueva luz dentro de esta perspectiva: ella es como una realización anticipada, una concentración del Reino en apretada síntesis, una fiesta para los ojos de la fe, una flor del reino de Dios. Flor fecunda que nos traerá en su seno al anunciador y realizador definitivo del reino.
Examen
  • ¿Hemos hecho nuestro, personalmente el redescubrimiento cristológico de la perspectiva del reino de Dios? ¿Lo hemos estudia suficientemente? ¿Hemos meditado en debidamente? ¿Preferimos quedamos anclados en la espiritualidad en la que fuimos educados?
  • ¿Vivimos y luchamos por el reino de Dios?
  • ¿Es el centro de nuestras ilusiones y esfuerzos el advenimiento del reino? ¿Suspiramos en nuestro corazón por ello?
  • ¿Está enmarcada nuestra lucha personal y de nuestra comunidad cristiana en la luc por el reino?
Conversión
  • Tomar medidas oportunas para que los p que nos círculos en los que nos movemos cada uno, en lo que de nosotros depende, se vaya configurando con el proyecto de Dios, reino.
  • Leer el evangelio y meditar las palabras hechos de Jesús sobre el reino de Dios.
  • Tratar de colaborar con espíritu amplio ecuménico con todos los grupos, movimientos e iniciativas que luchan por un mundo mejor, más justo y más en paz, más cerca reino.
Invocación
  • María, madre de Jesús, fiel discípula del Señor…
  • …ayúdanos a vivir y luchar por su reino.
Oración
Dios, Padre nuestro, que en María, la madre de Jesús, has hecho florecer anticipadamente una muestra de lo que es tu voluntad sobre el mundo y sobre la historia, ¡el reino! Haz que, animados e iluminados por la belleza de esa flor, fructifiquemos también nosotros en frutos del reino.
Cantos sugeridos
“Reina del mundo”, de G. Ferrero, en Madre de todos.
“El reino de los pobres”, de G. Ferrero, en Madre de todos.