10 marzo 2017

El coche de lujo

Al papa Juan Pablo I le preguntaron que por qué Dios si nos quería libres nos daba unos mandamientos que nos limitaban y obligaban. Él dijo que precisamente porque nos ama y nos quiere libres nos dio sus mejores consejos. Y puso este ejemplo muy significativo.
Imaginaos que vamos a comprar un buen coche. Ya en la tienda, el dueño, que es también el fabricante, nos saca el modelo que más nos gusta. Lo admiramos probamos y decidimos llevárnoslo.
Antes de sacarlo de la tienda el dueño nos dice:
—Oiga este es un coche muy bueno, un modelo único, cuídelo, póngale buena gasolina, buen aceite…
Pero lo interrumpimos y le decimos:
—No, no, no. No soporto el olor a gasolina, yo pienso ponerle zumo de naranja.
El Papa entonces afirmaba que, cuando Dios nos crea a cada uno, nos dice lo mismo: “Oye, eres un modelo único, la vida vale la pena, cuídate. Te voy a recomendar para eso una buena gasolina” y nos dio los mandamientos.

Pero nosotros muchas veces le decimos: “No, no, no. A mí no me gusta el olor de esa gasolina, yo prefiero otra: mentir de vez en cuando, ser egoísta, etc.”.
Y Dios nos dice: “Como quieras, yo te regalé la vida y te quiero libre. Pero si después no eres feliz, pierdes el sentido de la vida, no te vengas a quejar, yo te hice y sé cómo funcionas”.
El hombre, sorprendido, nos dice: ‘Bueno, como quiera, el coche es suyo. Pero si luego se para o no quiere arrancar, no venga a quejarse, yo ya se lo advertí. Yo fabriqué el coche y sé cómo funciona “.