28 febrero 2017

I Domingo Cuaresma: Guión Litúrgico 3

PRIMER DOMINGO DE CUARESMA (Ciclo A)

1.“Serviré”
2.Cuarenta Días hacia la Pascua

Saludo (Ver Segunda Lectura)
Estamos reunidos en el nombre de Jesús. 
Él nos trajo vida en vez de muerte;
con su obediencia compensó por nuestra desobediencia.
Que su gracia y su paz esté siempre con ustedes.

Introducción por el Celebrante (Dos Opciones)

1.“Serviré”
Cuando nos miramos con seriedad a nosotros mismos, nos percatamos de que hay cosas que nos impiden ser lo que desearíamos ser, como personas y como cristianas. Tenemos la impresión de que no somos libres para ser auténticamente nosotros mismos. --- Al principio de su misión Jesús se miró a sí mismo y vio las tentaciones que le impedirían llevar a cabo su misión. --- La Cuaresma es para nosotros el tiempo propicio para mirar dentro de nosotros mismos y para ver qué es lo que nos impide ser verdaderamente libres para servir y amar a Dios y a los hermanos según es debido. --- Acompañemos a Jesús al desierto, miremos al hondón de nuestro corazón, y con Jesús rechacemos lo que nos atenaza, lo que nos mantiene tibios e indiferentes, para que con él y como él podamos servir.

2.Cuarenta Días para la Pascua
En este Primer Domingo de Cuaresma acabamos justamente de comenzar nuestra caminata de cuarenta días  hacia la Pascua. Nosotros somos el pueblo de los cuarenta: El pueblo judío en el Antiguo Testamento necesitó cuarenta años a través del desierto, a través de sus pruebas y errores, para crecer como Pueblo de Dios  preparado para la Tierra Prometida. Jesús pasó cuarenta días en el desierto ayunando y orando para prepararse para su gran opción: aceptar ser el tipo de Mesías que Dios Padre quería para él. --- También nosotros tenemos hoy cuarenta días por delante para volver a examinarnos ante Dios si queremos ser y si somos el tipo de cristianos que Dios quiere que seamos.
Miramos con admiración a Jesús ahora aquí presente entre nosotros para ver si con él y con su poder estamos dispuestos a rechazar  las tentaciones que intentan desviarnos de la tarea y misión que Dios nos ha dado. 

Acto Penitencial
¿Qué es lo que nos impide seguir más radicalmente a Jesús en el camino hacia Dios y hacia los hermanos?
Examinémonos ante el Señor.
(Pausa)
Señor Jesús,  tú rehusaste servirte a ti mismo, 
ya que elegiste más bien servir al Padre 
y a la felicidad de los hombres. 
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo Jesús, tú rehusaste impresionar a la gente 
con acciones espectaculares; 
por el contrario elegiste el camino humillante de la cruz. 
R/ Cristo, ten piedad de nosotros. 

Señor Jesús, tú rechazaste el poder y la riqueza; 
por el contrario hiciste del amor y la fe en los pobres  
el fundamento del reino de Dios entre nosotros. 
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Ten misericordia de nosotros, Señor, 
y perdona nuestros pecados. 
Danos la gracia de rechazar, contigo y como tú, 
todas las tentaciones;  y llévanos a la vida eterna.

Oración Colecta
Oremos para que durante esta Cuaresma 
nos convirtamos de verdad.
(Pausa)
Oh Dios y Padre nuestro:
En el desierto tu Hijo luchó durante cuarenta días 
por las exigencias de su misión,
y venció todas las tentaciones.
En estos cuarenta días de Cuaresma 
conviértenos, haz que nuestros corazones giren 
a la paz de tu perdón, a la luz de tu amor 
y de tu preocupación por los hombres.
Haz que encontremos la vida y la alegría  que Jesús nos trae;
y disponnos a compartir con otros.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Primer Lectura (Gen 2,7-9; 3,1-7): Tentados desde el Principio
En una historia de carácter simbólico,  el escritor sagrado dice que, según tradición inmemorial, los hombres han sufrido siempre la tentación de hacerse a sí mismos sus propios dioses, dueños absolutos de su propia vida y felicidad. Ésta sigue siendo la tremenda tragedia humana.

Segunda Lectura (Rom 5,12-19): El Hombre Jesucristo Nos Salva
Adán, representando a toda la humanidad, echó a perder la buena y recta relación con Dios, con otros seres humanos, y consigo mismo. El Hijo de Dios, el hombre Jesucristo, vino a restaurar esta relación. Ésta es la tragedia humana que Jesús vino a remediar.

Evangelio (Mt 4,1-11): Jesús Vence Nuestras Tentaciones
Jesús venció todas nuestras tentaciones humanas de egoísmo, soberbia y poder. Él quiso servir a Dios y salvar a los hombres. De este modo nos hizo capaces de servir con humildad a Dios y a nuestro prójimo.

Oración de los Fieles

Oremos juntos al Señor con todos los cristianos que se esfuerzan como nosotros durante esta Cuaresma en ser libres para Dios y unos para otros, y digamos: R/  Señor, por tu amor sálvanos.
  • Por la Iglesia que amamos, para que nosotros sus miembros crezcamos juntos por el camino del servicio y del amor, roguemos al Señor: R/  Señor, por tu amor sálvanos.
  • Por los que dudan cuando son tentados, por los atraídos por la violencia,  por los atrapados en las cadenas del mal, roguemos al Señor: R/  Señor, por tu amor sálvanos.
  • Por los que abusan de su poder, por los que rechazan a Dios,  por los que rehúsan servir, roguemos al Señor: R/  Señor, por tu amor sálvanos.
  • Por los hambrientos, por los perseguidos, por las víctimas de la violencia, roguemos al Señor:  R/  Señor, por tu amor sálvanos.
  • Por los que dudan, por los desesperados, por los que son infieles, roguemos al Señor.  R/  Señor, por tu amor sálvanos.
  • Por las comunidades carentes de amor, por los que no pueden  perdonar, por los endurecidos en odio y en rencor, roguemos al Señor: R/  Señor, por tu amor sálvanos.
Oh Dios y Padre nuestro: Te hemos pedido por tantos y tantos. Pero nos incluimos también a nosotros mismos, pues somos débiles y falibles. Tócanos con tu amor y conviértenos a todos, por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
En estos sencillos signos de pan y vino
Jesús viene a nosotros 
para ayudarnos a servirte a ti y a los hermanos. 
Que él venza en nosotros y en el mundo 
la tentación de ser ricos, poderosos, influyentes, 
más que buenos y justos.
Que aprendamos de él a hacer tu voluntad
y buscar tu felicidad, 
pues tú eres nuestro Dios y Señor 
por los siglos de los siglos.

Introducción a la Plegaria Eucarística
Demos gracias al Padre por habernos dado a Jesús para ser como uno de nosotros. Él venció a la tentación, y por su causa nosotros también podemos resistir al mal y vivir para todo lo que es justo y bueno.

Introducción al Padrenuestro
Con Jesús nuestro Señor 
pidamos a nuestro Padre del cielo
que podamos resistir la prueba de todas las tentaciones.
R/ Padre nuestro…

Líbranos, Señor, 
Líbranos, Señor, de todos los males
y concédenos el don de estar siempre en paz contigo,
con nosotros mismos y unos con otros.
En las pruebas inevitables de la vida,
guárdanos fieles a ti
y no permitas que oprimamos a nadie.
Ayúdanos a construir juntos tu reino de justicia y amor 
hasta que termines felizmente 
todo lo que comenzaste en nosotros,
por medio de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
R/ Tuyo es el reino…

Invitación a la Comunión
Éste es Jesucristo, el Cordero de Dios,
que venció todas nuestras tentaciones
para traernos justicia y vida.
Dichosos nosotros 
invitados a tomar parte 
en este santo banquete de salvación.
R/ Señor, no soy digno…

Oración después de la Comunión
Oh Dios, siempre fiel: 
Tu Hijo Jesús fue fiel  a ti y a su misión, 
aun  a costa de su vida.
Te pedimos, Señor, que nosotros también 
caminemos por el sendero del amor fiel 
a ti y a nuestros hermanos.
Que ojalá sepamos elegirte siempre 
a ti y  la vida, y no el pecado y la muerte,
y preferir el bien de los que nos rodean 
por encima de nuestros intereses egoístas,
como hizo Jesús, tu Hijo,
que vive contigo y con nosotros
ahora y por los siglos de los siglos.

Bendición
Hermanos: En esta eucaristía hemos mirado con admiración a Jesús
y hemos visto cómo sufrió las tentaciones
y cómo las venció.
Hemos mirado a Jesús, y en  él reconocemos
lo más íntimo de nosotros mismos.
Él es el tipo de persona  que nosotros, 
cada uno  a nuestra manera peculiar, 
debemos intentar lograr. 
Durante nuestros cuarenta días de Cuaresma
seguimos mirándole
e intentamos asemejarnos a él.
Para ello, que la bendición de Dios todopoderoso, 
Padre, Hijo y Espíritu Santo 
descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.