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21 febrero 2017

Domingo 26 febrero: Liturgia 2

  1. Como los Lirios del Campo
  2. Pon tus preocupaciones en el Señor
Saludo (Ver Rom 8,38) 
Ni vida ni muerte,
ni presente ni futuro, 
ni criatura alguna nos podrá separar
del amor de Dios nuestro Padre.
Él nos ha mostrado su amor en Jesús.
Que el Señor, Jesucristo, esté siempre con ustedes.

Introducción por el Celebrante (Dos Opciones)
1.  Como los Lirios del Campo
En todas nuestras preocupaciones e inquietudes se nos pide poner nuestra confianza en Dios, para estar seguros del Señor, no mañana, sino hoy mismo, porque Dios no puede olvidarse de nosotros; valemos muchísimo a sus ojos y él nos ama profundamente. Estamos grabados para siempre en la palma de sus  manos. Por tanto, ¿por qué tendríamos que preocuparnos? --- En esta eucaristía  confiémonos,  con Jesús, al cuidado amoroso del Padre.

2. Pon tus preocupaciones en el Señor
Nos hemos reunido hoy en la presencia del Señor como pueblo, con preocupaciones e inquietudes por muchas cosas: nuestros hogares, nuestras comunidades, los tiempos difíciles que atravesamos. Y sin embargo, se nos dice que estas inquietudes no nos impidan creer en la vida y confiar en el cuidado cariñoso de Dios. --- En esta eucaristía confiemos nuestras ansiedades al Señor.
Acto Penitencial
En los afanes de la vida diaria
nos hemos olvidado a veces de Dios
y de los hermanos que nos rodean.
Pidamos al Señor que nos perdone.
(Pausa)

Señor Jesús, tú nos recuerdas
que debemos seguir buscando
la voluntad del Padre
y la felicidad de los hermanos
que conviven con nosotros: 

R/.  Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo Jesús, tú nos hablas sobre el Padre 
que nunca nos puede olvidar.           

R/. Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor Jesús, tú nos pides que sigamos confiando en un Padre
que se preocupado de nosotros:

R/. Señor, ten piedad de nosotros.
Ten misericordia de nosotros, Señor, 
y perdona nuestra falta de confianza 
en nuestro Padre generoso. 
Ayúdanos a buscar tu reino
y llévanos a la vida eterna.

Oración Colecta
Pidamos confianza en nuestro Padre
que nos ama y nos cuida.

(Pausa)
Señor Dios nuestro, tú eres nuestro Padre:
tú cuidas a los pájaros del cielo,
que encuentran alimento a su debido tiempo;
tú vistes a las flores del campo
con bellos colores y suave fragancia. 
Entonces, ¿por qué habríamos de preocuparnos?
Te damos gracias por el don de la vida, 
por amarnos y cuidar de nosotros,
de modo gratuito.
Te damos gracias  por los hermanos que nos rodean. 
Guárdanos firmemente en tu mano,
a causa de Jesucristo nuestro Señor.

Primera Lectura (Is 49,1-15): Dios Nunca Se Olvidará de Nosotros.
El profeta Isaías le dice al pueblo desalentado: Dios ama y se preocupa. Nunca se olvidará de ti.
Segunda Lectura (1Cor 4,1-5): Los Ministros Son Siervos
San  Pablo se describe a sí mismo y a otros ministros como siervos de Cristo y de la comunidad. Confía haber sido fiel a su misión.
Evangelio (Mt 6,24-34): Dios Se Preocupa
Si aprendemos a confiar en Dios y en su reino, seremos conscientes del valor relativo de nuestros afanes y preocupaciones.
Oración de los Fieles
Nuestro mayor interés debe ser Dios y su reino, y él se cuidará de lo demás. Con la mayor confianza le presentamos ahora todas nuestras preocupaciones y las necesidades de los hermanos, roguemos al Señor: R/. Dios Padre, en ti confiamos.
  1. Para que la Iglesia sea un signo vivo del amor bondadoso de Dios para su pueblo, por su interés y cuidado por los más pobres entre nosotros, roguemos al Señor.
  2. Para que los gobernantes y líderes del mundo se ocupen del bienestar de los ciudadanos encomendados a su cuidado y les ofrezcan paz, justicia y respeto a la dignidad humana, roguemos al Señor.
  3. Para que los pobres y necesitados experimenten algo del cuidado amoroso de Dios a través de la generosidad de nuestros corazones, roguemos al Señor.
  4. Para que nosotros no nos carguemos con preocupaciones innecesarias y con necesidades artificiales, sino que aprendamos a ponernos confiadamente en las manos de nuestro Padre bondadoso, roguemos al Señor.
  5. Que todos nuestros seres queridos difuntos vivan en la presencia del Señor y le den eterna alabanza por su bondad, roguemos al Señor.
Dios Padre, confiamos en ti y en el futuro que tienes preparado para nosotros. Completa en nosotros el trabajo de tus manos y quédate con nosotros por medio de Jesucristo nuestro Señor.
Oración de Ofertorio
Oh Dios y Padre nuestro:
Tú has preparado para nosotros, tus hijos, 
el banquete de Jesús, tu Hijo.
Tú nos provees con alimento y bebida 
que llevan a la vida eterna.
Te ofrecemos nuestra vida y nuestros esfuerzos,
nuestros afanes y preocupaciones. 
Acéptalos como señal de  nuestra profunda y eterna confianza en ti.
Te lo pedimos en el nombre de Jesucristo, el Señor.

Introducción a la Plegaria Eucarística
El Padre nos dio a su Hijo para quedarse con nosotros. Hoy lo experimentamos aquí. ¿Qué mayor señal podría darnos de su cuidado bondadoso, profundo y eterno? Démosle gracias por medio de Jesús.
Invitación al Padrenuestro
Con Jesús recitamos ahora la gran plegaria 
de confianza en nuestro Padre del cielo:
R/. Padre nuestro…

Líbranos, Señor
Líbranos, Señor, de todas las ansiedades que nos abruman
y de todas las necesidades inútiles 
que nos mantienen lejos de ti y de los hermanos.
Líbranos del pecado
y ayúdanos a buscarte a ti y a tu reino, 
mientras nos preparamos, alegres y esperanzados, 
para la segunda venida gloriosa de tu Hijo,
nuestro Señor y Salvador, Jesucristo.
R/. Tuyo es el reino…

Invitación a la Comunión
Éste es Jesucristo, el Señor,
Cordero de Dios que  cargó sobre sí nuestras cargas
para hacernos libres para Dios y para los hermanos.
Dichosos nosotros de recibirle con fe confiada.
R/. Señor, no soy digno…

Oración después de la Comunión
Señor Dios y Padre nuestro:
En esta eucaristía nos has asegurado
que conoces lo que necesitamos 
mejor que nosotros mismos,
y de que permaneces con nosotros 
por medio de tu Hijo Jesús.
Ayúdanos a olvidar nuestras preocupaciones  
-que son hechura nuestra-  
y que Jesús nos dé el valor y fortaleza
para trabajar por tu reino de bondad y misericordia, 
de integridad y de justicia comprometida;
porque sólo entonces estaremos seguros 
de que tú  nos vas a dar todo “lo demás”
por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: ¿Acaso no es verdad que muchas de nuestras preocupaciones  y temores son inútiles y causadas por nosotros mismos? Hoy se nos ha recordado que Dios ama y se preocupa y que deberíamos entregarnos confiadamente a él.
No olvidemos, por otra parte, que Dios obra por medio de la gente
y que él muestra su interés por nosotros 
por medio de los hermanos que nos rodean.
Y no olvidemos tampoco que él nos ha hecho los agentes de su providencia.
Que Dios todopoderoso nos bendiga para que nosotros, a nuestra vez, seamos una bendición, los unos para los otros.
Para ello, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo  descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.