16 febrero 2017

Domingo 19 febrero: ¿Qué me quiere decir hoy Jesús?

Resultado de imagen de jesus de nazaret
Todos tenemos buenos amigos, pero hay otras personas que nos cuesta relacionarnos con ellas, saludarlas, acogerlas y sobre todo perdonarlas.
¿Cómo reaccionas cuando te tratan mal y te ofenden? ¿Eres capaz de olvidar y perdonar algo que te hayan hecho?
En el evangelio de este domingo, Jesús quiere que perdonemos al enemigo: “No hagáis frente al que os agravia”, “Amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen”, “no améis sólo a los que os aman”, “sed perfectos”…
1.- Nunca podemos responder tomando la revancha, la justicia por nuestra mano, con violencia.
Los judíos ya habían inventado la “ley del talión”, ojo por ojo y diente por diente para controlar algo las venganzas.

Pero Jesús es innovador, hace un avance: pagadle con amor y rezad por él.
2.- Jesús da unas razones para que perdonemos:
  • Dios es compasivo y misericordioso con todos: hace salir el sol sobre buenos y manos;
  • eso es lo que hizo Je´sus con los que le mataban y con nosotros.
  • así seréis hijos de Dios: parecidos a él, del grupo de los cristianos;
  • si solo queréis a los que os tratan bien ¿qué mérito tenéis?
3.- Así se rompe la espiral de la venganza:
  • El que es enemigo violento se “descolora” y “recoloca” en una nueva onda, la onda de las bienaventuranzas, de la paz que se hace con el diálogo y el espeto, tendiendo puentes y no creando tempestades.
  • Y no pensemos en el “otro”, pensemos también en nosotros mismos. Los malos no son los “otros”. Todos hemos de revisarnos.
  • El amor regenera, el odio degrada.
¿Qué os parecen estas razones de Jesús? ¿Os convencen? ¿Qué dificultades encontráis para vivirlas?
Atrévete a acercarte a alguien que necesita tu perdón o pide perdón.
Pídele ayuda al Señor para que Él te ayude, te apoye en esta senda difícil, taponada por los muros de la violencia y de la incomprensión con los otros. Muro con espinos y espinas, con pinchos que hieren y generan heridas cuya cicatrización y cura es bastante complicada. Si dejamos que Jesús nos empuje, si en medio de los espinos colocamos la flor de la comprensión, del amor, el enemigo se recolocará, llegará la regeneración y la paz.