25 enero 2017

Domingo 29 enero: SENTIRNOS DICHOSOS - Los NIÑOS de la comunidad

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La alegría –“dichosos”- es el leit-motiv de este domingo. Pero una alegría diferente de la alegría –la risa- de quienes se sienten seguros desde su posición privilegiada, que les permite estar despreocupados de la realidad del otro. Para Jesús, la alegría es otra cosa: es realmente la dicha que procede de vivirse desde los parámetros de la verdadera condición huma, que es la de la debilidad asumida que genera apertura, disponibilidad, compasión, solidaridad y compromiso con la dignidad de todo ser humano.
Esta alegría es privilegio únicamente de quienes se sienten libres, espontáneos, conectados directa- mente con su corazón de ser simplemente humanos. Aquellos que se han hecho “como niños”. Aquellos que, en su adultez, no han renunciado a ser lo que fueron desde el primer momento de la existencia, cuando todavía no se había instalado en su ser el poder corrosivo del egoísmo, marcadas estructuralmente por el mal.

Hoy, pues, como icono de las bienaventuranzas, ponemos en el centro de la asamblea a los niños de la comunidad, no por lo que son, sino por las posibilidades no contaminadas de lo que podemos ser: libertad, alegría, espontaneidad, sencillez, debilidad, sentido innato del compartir, que podríamos identificar con el “resto” que anuncia Sofonías y con el pueblo débil de Pablo. Dichosos, pues, los débiles por naturaleza, los niños, que todo lo necesitan y todo lo deben en su pobreza radical. Ellos son quienes pueden sentir misericordia, exigir la justicia y anunciar la paz
GESTO
Sobre todo en las “misas familiares”, que cada día más se convierten en la “misa parroquial”, pero también en otras muchas asambleas, hay niños. Como en muchas otras partes, hoy serán los niños los invitados a subir al altar en el momento de LA COMUNIÓN Y EL RITO DE LA PAZ.
Monición
Hermanos. Dios escogió un pueblo sencillo, un “resto de Israel” para ser la cuna de la restauración de una nueva vida para el pueblo. La comunidad de Corinto, nos dice Pablo que era una comunidad de gente sencilla y pobre. Y Jesús declara dichos a los débiles. Hoy, a pesar de la sobreprotección que pesa sobre muchos de ellos, a pesar de cómo muchas veces son manipulados por los adultos, y en nombre de los miles que en el mundo son verdaderamente pobres y explotados, los niños son imagen de lo que siempre fuimos y nunca dejamos de ser. Son ellos, hoy, quienes pueden desearnos la paz, contagiarla, comunicarla.
Antes de que los niños comuniquen la paz a toda la asamblea, podrían cantar juntos la conocida canción “Somos ciudadanos de un mundo” (F. San Romualdo: https://www.youtube.com/watch?v=t1_ zoWjX8NE) y mejor si lo hacen con gestos…, o “Que canten los niños” (José Luis Perales: https://www. youtube.com/watch?v=p-3cwO4BbGA).
Acabada la canción, los niños se distribuyen por la asamblea dándoles a todos la paz.
SOMOS CIUDADANOS DE UN MUNDO
Somos ciudadanos de un mundo,
que necesita el vuelo de una paloma,
que necesita corazones abiertos

y está sediento de un agua nueva.
POR ESO ESTAMOS AQUÍ,
CONMIGO PUEDES CONTAR,
Y DEJARÉ MI EQUIPAJE A UN LADO,
PARA TENER BIEN ABIERTAS LAS MANOS,
Y EL CORAZÓN LLENO DE SOL.
Somos ciudadanos de un mundo,
que fue creado como casa de todos,
como el hogar de una gran familia
donde todos vivamos en paz.
Somos ciudadanos de un mundo,
que clama día y noche por su libertad,
que permanece en la oscura tiniebla del hambre,
el odio y la guerra.
QUE CANTEN LOS NIÑOS
QUE CANTEN LOS NIÑOS,
QUE ALCEN LA VOZ,
QUE HAGAN AL MUNDO ESCUCHAR;

QUE UNAN SUS VOCES Y LLEGUEN AL SOL;
EN ELLOS ESTÁ LA VERDAD.
QUE CANTEN LOS NIÑOS
QUE VIVEN EN PAZ
Y AQUELLOS QUE SUFREN DOLOR;

QUE CANTEN POR ESOS QUE NO CANTARÁN
PORQUE HAN APAGADO SU VOZ…
“Yo canto para que me dejen vivir”.
“Yo canto para que sonría mamá”.

“Yo canto por que sea el cielo azul
y yo para que no me ensucien el mar”.
“Yo canto para los que no tienen pan”.
“Yo canto para que respeten la or”.
“Yo canto por que el mundo sea feliz”.
“Yo canto para no escuchar el cañón”.
“Yo canto por que sea verde el jardín,
y yo para que no me apaguen el sol”.
“Yo canto por el que no sabe escribir,

y yo por el que escribe versos de amor”.
“Yo canto para que se escuche mi voz,
y yo para ver si les hago pensar”.
“Yo canto porque quiero un mundo feliz,
y yo por si alguien me quiere escuchar”.