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10 enero 2017

Domingo 15 enero: Liturgia 3


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DOMINGO 15 DE ENERO DE 2017
DOMINGO 2º DEL TIEMPO ORDINARIO


PREPARACIÓN: 
Antes de la salida del celebrante

Hermanos, hemos concluido el tiempo de Navidad: la celebración del Nacimiento y la Manifestación del Hijo de Dios. Hoy volvemos a empezar el ciclo de los domingos del tiempo durante el año. El domingo es el Día del Señor, en que los cristianos nos reunimos para expresar nuestra fe en la resurrección de Cristo y en su presencia permanente entre nosotros por medio de la Eucaristía.

AMBIENTACIÓN: 
Luego del saludo inicial y antes del acto penitencial

Hoy la Palabra del Señor nos habla de la elección de Dios: Cristo es su Hijo muy amado, el Mesías, "el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo". Y en Él, por el bautismo, también nosotros hemos sido elegidos para ser pueblo santo; para ser verdaderos testigos de su Hijo, invocando su nombre y dando razón de nuestra fe por medio de nuestras obras concretas.


1ª. LECTURA:  (Is 49, 3-6)     (Ver texto)

El profeta Isaías nos habla de la elección del Siervo de Yahvéh y de la misión que Dios le confiere: reunir a Israel y ser luz de las naciones para que la salvación alcance hasta los confines de la tierra.

SALMO RESP.:      (39, 2. 4ab. 7-10)    (Ver texto)

                    R.   Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

2ª. LECTURA:     (1 Co 1, 1-3)     (Ver texto)

Pablo nos habla de su llamado por Dios para ser Apóstol de Cristo, pero también nos habla de nuestra elección por parte de Dios para ser pueblo santo.

EVANGELIO:    (Jn 1, 29-34 )    (Ver texto)

Juan Bautista quiere dar fe de Jesús y de su papel, por el Espíritu que bajó del cielo y se posó sobre Él. El Padre designó a su Hijo único como Cordero y como Siervo para cargar con los pecados del mundo.

ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Y ahora hermanos, con voz unánime, invoquemos a nuestro Padre del Cielo, que está siempre dispuesto a escuchar las oraciones de sus hijos.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"SEÑOR, ESCÚCHANOS Y HAZNOS TESTIGOS DE TU AMOR"

v Señor, al pedirte por la Santa Iglesia y el Papa Francisco, para que su testimonio de siervo de los siervos de Dios, nos comprometa cada vez más en la predicación del Evangelio de su Hijo, te pedimos...

v Señor, al pedirte por nuestro Obispo y nuestros sacerdotes, para que junto a ellos nuestra Iglesia diocesana se esfuerce por imitar a tu Hijo, para vivir como Él vivió, para morir como Él murió, para ser como Él es: reflejo de tu bondad y amor, te pedimos…

v Señor, al pedirte por la paz del mundo, para que en forma definitiva cesen todas las guerras y todos los pueblos podamos vivir en una auténtica y duradera paz, te pedimos…

v Señor, al pedirte por todos los que sufren, los que están solos, abandonados, sin techo, sin trabajo, injustamente marginados, para que encuentren en tu Hijo la fortaleza y en nosotros la caridad fraterna que tanto predicamos, te pedimos…

v Señor, al pedirte por toda nuestra comunidad, para que haciendo de nuestra vida un testimonio viviente de la bondad y de la grandeza de Aquel en quien hemos sido bautizados, seamos testigos de Cristo en el mundo en que vivimos, te pedimos…

CELEBRANTE:

Padre nuestro, te damos gracias por escuchar nuestras súplicas y te pedimos que tu Santo Espíritu nos ayude a cumplir tu voluntad en nuestras vidas. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.

PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Sobre la mesa del altar ofreceremos el pan y el vino para el Sacrificio, y junto a ellos ofreceremos también nuestras vidas, nuestras familias y nuestras cosas, en un ferviente deseo de que todo quede también consagrado a Dios.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

DIÁLOGO DEL PREFACIO:
Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Elevemos nuestro canto de acción de gracias a nuestro Padre del Cielo, porque nos ha dado su Hijo para quitar el pecado del mundo; pero también le damos gracias por habernos elegido para ser su pueblo santo.

COMUNIÓN:

Las palabras que hemos escuchado en el Evangelio: "Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo", son las mismas que ahora escucharemos cuando se nos presente el Cuerpo y la Sangre de Cristo; con un vibrante Amén al recibirlo, hagamos nuestra profesión de fe en este misterio de amor.

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado, pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:


Nuestra participación en la Eucaristía nos hace cada vez más Cristos. Esto nos compromete de tal manera que debemos hacernos cargo de los pecados del mundo con expiación mediante una vida santa y generosa en buenas obras.