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07 diciembre 2016

III Domingo de Adviento: Liturgia 2


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PREPARACIÓN: 
Antes de la salida del celebrante

Celebramos hoy el domingo tercero de Adviento, denominado "Gaudete", por la primera palabra de la antífona de entrada de este día: "alégrense", y que es precisamente la invitación anticipada a la alegría y que traduce perfectamente el espíritu tan especial que anima a todo este domingo: "el Señor está a punto de venir en el misterio de la santa Navidad y esto nos llena de gozo."

AMBIENTACIÓN: 
Luego del saludo inicial y antes del acto penitencial

El encuentro con el Señor es la causa de nuestra alegría; encuentro que produce en nosotros una verdadera transformación, fuente de esperanza. Y Jesús nos muestra con sus obras, que Él es realmente el Mesías, el enviado de Dios. Y Él espera que también nosotros, por medio de nuestras obras, demostremos que verdaderamente somos sus discípulos.


1ª. LECTURA:        (Is 35, 1-6a. 10)        (Ver texto)

Escuchemos hoy la llamada que hace dos mil quinientos años, les hace el Profeta a los israelitas deportados para animarlos al retorno: una llamada al camino de esperanza; una llamada que es también hoy para cada uno de nosotros.

SALMO RESP.:     (145, 6-10)      (Ver texto)

                       R.    Señor, ven a salvarnos.

2ª. LECTURA:     (St 5, 7-10)   (Ver texto)

Escuchemos ahora, una invitación a la firmeza y a la constancia. Una invitación como la que hemos escuchado que el profeta Isaías hacía a su pueblo desanimado.

EVANGELIO:   (Mt 11, 2-11)      (Ver texto)

En el santo Evangelio, Jesús nos manifiesta claramente que en Él se cumple la profecía de Isaías..

ORACIÓN DE LOS FIELES:

CELEBRANTE:

Jesús ha venido a traer al mundo la salvación prometida a lo largo de todo el Antiguo Testamento. Y en Él hemos conocido y creído en al amor total del Padre. Por eso, ahora, con toda confianza le presentamos nuestra plegaria.

GUÍA:  A cada una de las peticiones responderemos orando:

"VEN SEÑOR, Y NO QUIERAS TARDAR MAS"

v Padre santo, al pedirte por la Iglesia y el Santo Padre, para que siendo signo de tu amor en medio de los hombres, sea nuestra guía en la espera gozosa del Señor que viene a salvarnos, te pedimos...

v Padre todopoderoso, para que guiados por nuestro Obispo y nuestros sacerdotes, en nuestra comunidad se realice una efectiva renovación, según el Espíritu de tu Hijo, te pedimos...

v Señor de la historia, para que todos, en este adviento, buscando una sincera conversión de nuestras vidas,construyamos una patria, una sociedad en la que Dios pueda nacer y sentirse a gusto, te pedimos...

v Dios de todo consuelo, para que cada hermano necesitado, pobre, abandonado, con hambre, enfermo, injustamente marginado, por nuestras actitudes concretas durante este tiempo, pueda recuperar la alegría de vivir y un motivo para seguir esperando, te pedimos...

v Dios rico en misericordia, para que toda nuestra comunidad, con una firme confianza en la salvación que llega,trabajemos comprometidamente en la conversión y preparación de nuestras vidas, para poder recibir en nuestro corazón al Señor Jesús, te pedimos...

CELEBRANTE:

Padre, fuente de todo don perfecto, escucha nuestras oraciones, y haz que siguiendo el ejemplo de la Virgen María, recibamos con fe sincera y profunda alegría al Emanuel que viene a salvar a todos los pueblos. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Junto al pan y el vino presentemos a nuestro Padre un propósito sincero: convertir nuestras vidas para que esta Navidad signifique un real nacimiento de su Hijo en nuestro corazón.

Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea

DIÁLOGO DEL PREFACIO:
Al iniciarse el Prefacio (antes de "El Señor esté con vosotros")

Y ahora, con fe y alegría demos gracias a nuestro misericordioso Padre del Cielo, porque en su inmenso amor nos dio a su Hijo y nos permite, una vez más, la posibilidad de convertir nuestras vidas para recibirlo.

COMUNIÓN:

Hemos escuchado cómo Jesús realiza la transformación total del hombre: sana los enfermos, resucita a los muertos y fortalece a los débiles. Sintiendo que éstas son nuestras condiciones, recibámoslo sacramentado, para que él sea la fortaleza que nuestra fe y esperanza necesitan.

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.

Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:

Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:


Terminemos esta celebración, con la que comenzamos esta ya casi última semana de adviento, teniendo muy presente que el cristiano "debe vivir permanentemente en la esperanza, debe estar siempre alegre y su serenidad debe ser conocida por todos los hombres. El Señor está cerca y nos pide que renovemos nuestra vida para que venga a nosotros el Reino que Jesucristo anunció."